Los dos terremotos que en las últimas horas han asolado Venezuela, un país sumido en una grave crisis social y económica, han provocado la caída de numerosos edificios. Cientos de personas permanecen desaparecidas, mientras vecinos y familiares se suman a las labores de rescate.
Los dos terremotos que sacudieron a Venezuela en la noche del miércoles han provocado hasta el momento un saldo de más de 160 muertos y unos mil heridos, mientras que cientos de personas continúan desaparecidas, muchas de ellas bajo los escombros de los innumerables edificios que se desplomaron a causa de los seísmos. Ante la falta de medios en un país que lleva años sumido en una crisis de larga data, la población denuncia que los servicios de emergencia están, en ocasiones, están "de manos cruzadas".
"Han ido por su cuenta, han cogido su coche y han bajado a La Guaira", asegura Herme Palma, un venezolano residente en Madrid y que contó a 'Euronews' cómo, al no lograr establecer contacto por teléfono, su hermano emprendió la búsqueda de la familia de su cuñado "cuando ha terminado el temblor".
Según el relato del hermano de Herme, el edificio donde residía esta familia de cinco miembros "estaba en ruinas". Todavía no han sabido nada de ellos y se temen que puedan haber quedado sepultados bajo los escombros del edificio.
Para llegar hasta la residencia de su cuñado, en La Guaira, que es la zona costera de Caracas y se encuentra a unos 40 minutos en automóvil de la ciudad, el hermano de Herme tuvo que acabar abandonando su vehículo y caminando los tres últimos kilómetros debido a que "había escombros por todas partes y los coches no pasaban".
"Me ha dicho que había escombros por todas partes", relata. "Mi hermano me ha dicho de que ha visto cosas que de verdad no desearía que nadie viese". El epicentro de ambos sismos tuvo lugar a unos 200 kilómetros de Caracas y se dejaron sentir hasta en la frontera con Brasil, a unos 1.700 kilómetros de la capital.
Inicialmente, el Gobierno venezolano había dado una primera cifra de apenas 32 muertos. Sin embargo, ya desde el principio el Servicio Geológico de Estados Unidos estimaba la cifra de muertes en Venezuela entre las 10.000 y las 100.000 personas.
Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, respectivamente, dañaron el principal aeropuerto del país, el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, que ha tenido que suspender sus operaciones. El Gobierno ha anunciado la suspensión de las clases en todo el país durante los próximos días.
"Fue terrible. Todo, absolutamente todo, se derrumbó", comentaba Yilsmaris Blanco a AFP desde la ciudad costera de Catia La Mar. "Le damos gracias a Dios porque estamos vivos, pero hay gente sufriendo ahora mismo con sus familiares sepultados, con sus familiares aplastados, y no pueden rescatarlos".
La situación se ha visto exacerbada por la grave crisis tanto social como económica que atraviesa el país y que se ha visto agravada, en buena medida, debido a la campaña de presión que Estados Unidos ha llevado a cabo en los últimos meses sobre el Gobierno venezolano, que ha incluido la imposición de sanciones e, incluso, la captura en enero del entonces presidente, Nicolás Maduro.
Falta de electricidad y hospitales "abarrotados"
"Fue fuerte, fue crítico y bueno, desde el suceso, desde el momento hasta hoy, no hay luz; no hay nada de luz", relata a 'Euronews' Maria José Alcalá, a quien los temblores le pillaron en su residencia, en la localidad de Coro, en el norte del país . "No tenemos suministros de agua, porque eso es todo electricidad y sin electricidad... No, podemos hacer nada. Y los servicios de emergencia, bueno, pues los hospitales están abarrotados".
Alcalá rememora el miedo que pasó por las "dos sacudidas" que hicieron temblar sus enseres y que han abierto grietas en muchos de los bloques de la zona. "Mi reacción fue asustarme. Estaba nerviosa porque fue impresionante. Fue impresionante. Impresionante".
"Donde yo vivo, no hay un servicio de emergencia, de forma inmediata", sostiene Alcalá, al referirse a la falta de recursos y organización por parte del Estado. "Nos han dado algunos números en caso de emergencia sanitaria; sin embargo, no sabemos cómo son los protocolos".
Según informaba el diario 'Financial Times' esta misma semana, el Gobierno de Delcy Rodríguez se disponía a reconocer una deuda cercana a los 240.000 millones de dólares, muy por encima de los 150.000 a 200.000 millones que calculaban hasta ahora los mercados.
"Dicen que, por la situación del país, de cómo ha estado todos estos años, al final la Guardia Civil y los rescatistas pues no tienen material, no tienen instrumentos; no tienen nada con lo que levantar los escombros", observa Herme. "Entonces dicen que están como de manos cruzadas porque no pueden hacer nada".
Una sensación con la que coincide Larry Rojas, un venezolano de 49 años que, según relataba a AFP, se ha sumado a las labores de rescate en Catia La Mar, donde decenas de edificios han quedado completamente reducidos a escombros, mientras que en otros se pueden observar grietas y paredes caídas. "No tenemos nada, ahora mismo no tenemos nada, ni siquiera la fuerza ni el valor para entrar, imagínense", lamentó.