Los intentos de Donald Trump de volver a imponer el contaminante carbón a los estadounidenses parecen fracasar, mientras cada vez más hogares apuestan por la energía solar en los tejados.
La implacable guerra de Donald Trump contra las energías renovables se está topando con una fuerte resistencia, mientras el interés de los estadounidenses por la energía limpia producida en el país no deja de aumentar.
El presidente de Estados Unidos declaró el año pasado la Emergencia Energética Nacional para aumentar de forma drástica la producción interna de combustibles fósiles y sacar adelante sus agresivas iniciativas de "drill, baby, drill".
En febrero, Trump firmó una orden ejecutiva que obliga al Departamento de Defensa de Estados Unidos a adquirir más electricidad generada con carbón, la forma de producción de energía considerada más sucia y contaminante.
Al mismo tiempo, el presidente está aprovechando sus apariciones públicas para despreciar, o lanzar afirmaciones falsas sobre, las energías renovables. En el Foro Económico Mundial de Davos, en enero, Trump aseguró que China fabrica "casi todas" las turbinas del mundo, solo para "vendérselas a gente estúpida".
Añadió que China no utiliza la energía eólica para consumo propio, pese a que el país alberga el mayor parque eólico del mundo, visible desde el espacio.
En otras ocasiones, Trump ha llegado a calificar la energía limpia de "estafa del siglo", presionando a países como el Reino Unido para que abandonen su apuesta por las renovables y vuelvan a perforar en busca de petróleo.
Trump quiere frenar los parques eólicos marinos, ¿lo conseguirá?
El año pasado, la Administración Trump trató de bloquear una serie de proyectos eólicos marinos alegando que estas infraestructuras suponían un riesgo para la seguridad nacional.
Varios jueces federales frenaron esa prohibición, lo que despejó el camino para que los promotores siguieran adelante.
Sin embargo, desde entonces el Departamento del Interior ha empezado a recomprar concesiones eólicas marinas, ofreciendo a las empresas compensaciones para que inviertan en proyectos de combustibles fósiles u otras formas de energía como la geotérmica.
Hasta ahora se han paralizado ocho proyectos eólicos marinos. Según la agencia AP, el importe total destinado a estos acuerdos roza los 2.600 millones de dólares (aproximadamente 2.280 millones de euros).
En marzo, al gigante francés del petróleo y el gas TotalEnergies se le ofrecieron casi 1.000 millones de dólares (877 millones de euros) si destinaba a combustibles fósiles el dinero originalmente previsto para concesiones eólicas marinas frente a las costas de Carolina del Norte y Nueva York.
Nueva York encabeza una demanda que impugna ese acuerdo. Esta semana, el jueves 26 de junio, un tribunal de París dictaminó que TotalEnergies ya no puede ignorar sus emisiones indirectas ni los riesgos medioambientales derivados del consumo de sus productos.
La empresa dispone de un plazo de seis meses para evaluar formalmente y comunicar los riesgos ambientales generados por el uso de sus combustibles y de su gas natural por parte de los consumidores.
Esta semana, AP informa de que California tiene ahora la intención de demandar a la administración por el acuerdo que pone fin a un proyecto eólico marino previsto frente a la costa central del estado.
California ha apostado con fuerza por la eólica marina debido a su potencial para generar grandes cantidades de electricidad limpia a partir de los vientos fuertes y constantes frente a su litoral.
Su estrategia prevé que el estado desarrolle 25 gigavatios de energía eólica marina de aquí a 2045, suficientes para abastecer en torno a 25 millones de hogares y cubrir aproximadamente un 13 por ciento del suministro eléctrico estatal.
David Hochschild, presidente de la Comisión de Energía de California, calificó las tácticas del Gobierno federal de "error estratégico de proporciones colosales", sobre todo desde que la guerra contra Irán ha disparado los precios de los combustibles fósiles en todo el mundo.
Trump no pretende frenar solo los parques eólicos. La "Big Beautiful Bill", convertida en ley el 4 de julio del año pasado, eliminó la deducción fiscal del 30 por ciento para la energía solar residencial, casi una década antes de lo previsto.
Según Energy Sage (fuente en inglés), los propietarios de viviendas que quieran instalar ahora paneles solares pagarán de media 9.000 dólares (7.900€) más que antes de la entrada en vigor de la ley, el 31 de diciembre de 2025.
La energía solar supera al carbón en Estados Unidos
Pese a estos duros reveses, en mayo de 2026 la generación solar superó por primera vez a la del carbón en el mix eléctrico de Estados Unidos.
Según el grupo de expertos en energía Ember (fuente en inglés), la energía solar aportó un récord del 12,8 por ciento de la electricidad del país, mientras que el carbón cayó al 12,2 por ciento, su cuarta cuota mensual más baja hasta la fecha.
"La energía solar generó un máximo histórico de 45,5 TWh, superando en un 17 por ciento la producción de mayo de 2025 y rebasando el anterior récord, registrado en julio del año pasado", señala Ember. "Este récord podría volver a batirse en los próximos meses de verano".
Aunque la producción solar total suele alcanzar su pico en junio o julio, su cuota en el mix eléctrico acostumbra a ser mayor en abril o mayo, cuando la fuerte generación solar coincide con una demanda más moderada antes de que aumenten las necesidades de refrigeración en verano.
'Los estadounidenses están optando por ser dueños de su energía'
Varias empresas solares de Estados Unidos han explicado también a Euronews Earth que la demanda de paneles en tejado sigue aumentando a pesar de los desincentivos económicos.
La compañía SolarTech, con sede en California, afirma que sus ventas de 2025 más que se duplicaron respecto a 2024, mientras que Exact Solar, con base en Pensilvania, ha visto crecer sus ventas un 20 por ciento en 2024 y un 60 por ciento en 2025.
Aunque este aumento de ventas podría atribuirse a la carrera por instalar paneles solares antes de que entrara en vigor la rebaja fiscal, el especialista en política e investigación solar Aaron Nichols explica a Euronews Earth que Exact Solar va camino ahora de duplicar su facturación este año y crecer un notable 100 por ciento.
"Incluso con la actual administración suprimiendo los incentivos fiscales a la energía solar e intentando resucitar el carbón, más estadounidenses que nunca están optando por ser dueños de su energía (en lugar de alquilarla a compañías eléctricas privadas propiedad de inversores y poco reguladas)", afirma Nichols.
"Exact Solar ha crecido más deprisa en los dos últimos años que en cualquier otro momento de nuestros 20 años de historia como empresa. Cada vez está más claro que los estadounidenses quieren la propiedad y el control que proporciona la energía solar".
Nueva York da un paso más hacia la transformación solar
El mes pasado, los legisladores estatales aprobaron la ley Solar Up Now New York (SUNNY), que busca legalizar los paneles enchufables. Unos 30 estados ya han legalizado la energía solar enchufable, que es habitual en Europa, especialmente en Alemania.
Los kits de energía solar enchufable están pensados para viviendas en las que los paneles en el tejado no son adecuados. Incluyen a quienes viven en alojamientos compartidos o no son propietarios de la casa en la que residen.
El proyecto de ley aún debe remitirse y ser firmado por la gobernadora Kathy Hochul, que tiene hasta final de año para tomar una decisión.
En todo Estados Unidos, casi la mitad de los hogares no puede acceder a la energía solar en tejados porque viven de alquiler, en pisos o en viviendas con cubiertas inadecuadas. Esta realidad es aún más evidente en Nueva York, donde la mayoría de las viviendas se ubican en edificios con múltiples unidades, lo que limita el acceso a la energía solar en azoteas.
El columnista de 'The New York Times' Robinson Meyer sostiene que la energía solar enchufable tiene el potencial de "cambiar la forma en que los estadounidenses entienden y consumen energía", al tiempo que "incorpora a un grupo de personas mucho mayor a la reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero, en particular a los inquilinos".
Pero, con unas emisiones per cápita del sector eléctrico 2,8 veces superiores a la media mundial y la segunda mayor demanda de electricidad del planeta, está claro que Estados Unidos sigue muy lejos de la transición energética limpia necesaria para frenar el calentamiento global.