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Grupos de hasta 50 rayas águila invaden el golfo de Trieste y amenazan los cultivos de mejillón

Avistados grupos de medusas vaccarella en el golfo de Trieste, amenaza para los cultivos de mejillón
Golfo de Trieste: grupos de vaccarelle amenazan las granjas de mejillones Derechos de autor  WWFAMP/ShorelineSocCoop
Derechos de autor WWFAMP/ShorelineSocCoop
Por Chiara Zampiva
Publicado última actualización
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Los avistamientos de grandes grupos de vaccarellas, una especie protegida y gravemente amenazada, se han convertido en un fenómeno único en el Mediterráneo.

En los últimos años, el golfo de Trieste ha sido escenario de un fenómeno único en el Mediterráneo. Grupos numerosos de vaccarellas, una de las rayas águila más grandes de la región, son avistados cada vez con mayor frecuencia en las aguas costeras del litoral triestino.

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Aunque la especie lleva años presente en el Mediterráneo, el fenómeno ha adquirido una dimensión significativa durante los tres últimos años.

"Durante el verano registramos aproximadamente un avistamiento por semana", afirma Saul Ciriaco, responsable de las actividades de seguimiento de WWF Área Marina Protegida (AMP) Miramare y vicepresidente de la cooperativa Shoreline.

"Este es el primer año en el que hemos observado grupos numerosos, con concentraciones de hasta 50 ejemplares. Esta circunstancia, además de la frecuencia de los avistamientos, constituye una auténtica particularidad", añade Ciriaco.

Los investigadores estudian la posibilidad de que estas agrupaciones respondan tanto a motivos alimentarios como reproductivos, ya que en ellas entran en contacto ejemplares machos y hembras.

Vaccarella alimentándose de una línea de mejillones
Vaccarella alimentándose de una línea de mejillones WWFAMP/ShorelineSocCoop

El fenómeno ha despertado el interés de científicos y aficionados, al tratarse de una especie rara y protegida. Sin embargo, también está generando problemas para los cultivos locales de mejillón, cuyas líneas se han convertido en una fuente de alimento fácil que atrae a estos animales.

Prueba de ello son las denuncias presentadas por varios mitilicultores, que durante los últimos años han registrado daños en sus cultivos coincidiendo con el aumento de los avistamientos.

"Nunca se había observado una interacción de este tipo entre las vaccarellas y una actividad humana", explica Simona Clò, bióloga marina y responsable científica de MedSharks, una asociación dedicada a la conservación de las especies marinas del Mediterráneo.

Clò subraya la necesidad de desarrollar tecnologías y soluciones no invasivas que permitan proteger la actividad de los mitilicultores sin poner en peligro la supervivencia de esta especie protegida.

El golfo de Trieste se ha convertido así en un laboratorio para ensayar fórmulas de convivencia entre las vaccarellas y la acuicultura. La iniciativa está impulsada por AMP Miramare y, a escala europea, por Life Eu Sharks y Life Prometheus, dos proyectos cofinanciados por el programa Life de la Unión Europea.

Durante los últimos años se han registrado casos similares en Grecia y Turquía. También se ha detectado la presencia de vaccarellas alrededor de los cultivos de mejillón de Olbia, en Cerdeña. Sin embargo, Trieste es la primera localidad que ha documentado el fenómeno de forma significativa, con concentraciones de gran tamaño.

Una especie protegida

Las vaccarellas son peces cartilaginosos pertenecientes a la familia de los miliobátidos. Se trata de una especie propia de aguas tropicales y templadas, cuya presencia está ampliamente documentada en el Atlántico oriental, el Índico suroccidental, el Mediterráneo y el mar Negro.

Son animales de gran tamaño que pueden alcanzar hasta dos metros de ancho.

La especie está considerada gravemente amenazada en el Mediterráneo y protegida tanto por el Convenio de Barcelona, que establece medidas para preservar el mar Mediterráneo y sus especies amenazadas, como por el Convenio de Bonn de Naciones Unidas sobre especies migratorias.

También figura en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que evalúa el estado de conservación de las especies animales y vegetales del planeta.

Los cambios introducidos en la política pesquera europea han contribuido a reducir el número de ejemplares capturados accidentalmente. Las vaccarellas eran víctimas frecuentes de la captura accesoria o 'bycatch', es decir, quedaban atrapadas de forma involuntaria durante la pesca de otras especies.

"El endurecimiento y la mayor selectividad de la normativa pesquera también han mejorado sus parámetros reproductivos", explica Ciriaco. Este podría ser uno de los factores que explican el aumento de los ejemplares avistados frente a las costas del Adriático.

"A ello se suma que la temperatura invernal de las aguas del Mediterráneo ha alcanzado niveles tolerables para la vaccarella, que prefiere temperaturas de entre 11 y 28ºC. En invierno, el agua apenas baja de los 10ºC. Por tanto, si antes el golfo de Trieste era una zona de paso y migración, ahora se ha convertido en un lugar adecuado para su permanencia", añade.

Seguimiento e identificación: el proyecto Life Eu Sharks

"Estos grupos numerosos de vaccarellas no acuden únicamente a una explotación de mejillones, sino que se desplazan por una zona muy amplia, desde Grignano hasta casi Monfalcone. Hablamos de unos 20 kilómetros de costa que es necesario vigilar", explica Ciriaco.

La labor de seguimiento desarrollada por Shoreline se centra principalmente en contabilizar los ejemplares y aplicar un protocolo que permita identificarlos individualmente.

Estas actividades forman parte de Life Eu Sharks, un proyecto europeo destinado a promover la conservación de las especies protegidas de tiburones y rayas.

El año pasado, el Ministerio de Medio Ambiente proporcionó varios drones para facilitar el seguimiento y la fotoidentificación de los animales. Reconocer individualmente a los ejemplares es la única forma de calcular con precisión cuántas vaccarellas se encuentran realmente en las aguas del golfo de Trieste.

Fotografía desde un dron de un grupo de vaccarellas en el golfo de Trieste
Fotografía desde un dron de un grupo de vaccarellas en el golfo de Trieste WWFAMP/ShorelineSocCoop

"El grupo más numeroso avistado hasta ahora estaba formado por unos 50 ejemplares, todos adultos y subadultos, pero la cifra total podría ser mucho mayor", explica Clò, que colabora con el programa europeo Life.

Las notificaciones y las imágenes captadas por los drones se incorporan a una base de datos, donde un programa informático identifica automáticamente a los ejemplares.

"Gracias al proyecto, podemos identificar a cada animal mediante el dibujo característico de las líneas de su dorso, que funciona como una huella única. Esto nos permitirá estimar la población real del golfo de Trieste", señala la bióloga.

Podría tratarse siempre de individuos diferentes, cuya presencia también puede variar según la estación. "Pueden empezar a llegar a finales de primavera y marcharse en otoño, aunque todavía no sabemos si todos siguen ese patrón", precisa.

La configuración del golfo de Trieste, la frecuencia de los avistamientos y el aumento de la temperatura del mar sugieren que las vaccarellas podrían haber encontrado un lugar adecuado para establecerse.

Esto significa que "disponen de más tiempo para descubrir que resulta más sencillo y eficiente alimentarse de los mejillones directamente de las cuerdas", apunta Ciriaco.

La amenaza para los cultivos de mejillón: el proyecto Life Prometheus

Las vaccarellas son animales durófagos, es decir, se alimentan principalmente de crustáceos y moluscos de concha dura, que suelen buscar en el fondo marino.

Sin embargo, la abundancia de cultivos de mejillón en la zona de Trieste las ha llevado a acercarse a las explotaciones para obtener alimento con mayor facilidad, aunque "sin abandonar la costumbre de rebuscar en el fondo", destaca Ciriaco.

"Las vaccarellas son animales oportunistas, como los tiburones. Aprovechan al máximo los recursos disponibles y, si encuentran líneas cargadas de mejillones, se alimentan directamente de ellas", explica Clò. "Para ellas es una situación ideal".

Esta conducta supone un problema para los mitilicultores, que sufren pérdidas económicas importantes, aunque difíciles de cuantificar. Los cultivos de mejillón también se ven amenazados por otros factores, como el calentamiento del agua y la presencia de depredadores como las tortugas.

Para encontrar una solución que proteja las explotaciones de Trieste sin causar daños a las especies protegidas, Shoreline y el Área Marina Protegida de Miramare, en colaboración con Life Eu Sharks, han puesto en marcha el proyecto europeo Life Prometheus.

El ensayo, desarrollado junto con los mitilicultores, contempla la instalación de disuasores electromagnéticos en las líneas de cultivo para mantener alejadas a las vaccarellas.

"Estos pequeños imanes producen un efecto molesto para el animal, pero no son agresivos ni dañinos", explica Ciriaco.

Los primeros dispositivos se instalaron a comienzos de julio. Los investigadores tendrán que esperar al menos un mes para comprobar si el sistema también resulta eficaz con las vaccarellas, ya que este tipo de disuasores se utiliza habitualmente para mantener a los tiburones alejados de las redes de pesca.

En caso de que el sistema funcione, Ciriaco considera necesario "evaluar los costes y beneficios en términos de eficacia y aplicabilidad respecto a otras herramientas disponibles, como la instalación de mallas o barras en las líneas de cultivo".

El coste de los dispositivos y la mano de obra necesaria para instalar una gran cantidad de imanes podrían exigir una inversión considerable.

Un modelo de convivencia

Uno de los próximos pasos será crear una mesa de trabajo con la región de Friuli-Venecia Julia y la Capitanía Marítima para analizar el problema y debatir posibles soluciones. "Las vaccarellas son animales importantes para el medio ambiente. Además, nadan cerca de la costa, algo que debemos poner en valor y gestionar de forma conjunta", afirma Clò.

"Espero que se pueda intervenir sin causar daños", añade la bióloga, que advierte del riesgo de que cada productor se vea obligado a actuar por su cuenta mediante estrategias que puedan amenazar la supervivencia de esta especie protegida.

La identificación de zonas específicas del golfo de Trieste donde promover actividades de esnórquel y fotografía submarina con estos animales podría convertirse en una solución complementaria. Además de favorecer la convivencia entre las vaccarellas y los mitilicultores, permitiría transformar la presencia de esta especie rara en un atractivo turístico y medioambiental.

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