El presidente de Estados Unidos afirmó que desclasificaría datos de inteligencia que demostraban que China había obtenido de forma ilícita 220 millones de registros de votantes estadounidenses. La afirmación de Trump contradice investigaciones que no hallaron pruebas de injerencia electoral.
El presidente de Estados Unidos Donald Trump aprovechó un discurso en horario de máxima audiencia dirigido a la nación el jueves para redoblar sus denuncias de fraude electoral e injerencias, afirmaciones que ya había utilizado para negar su derrota en las elecciones de 2020.
Sus nuevas acusaciones contradicen anteriores auditorías y revisiones, incluida una evaluación del entonces fiscal general de Trump, William Barr, que no encontró ninguna prueba de fraude electoral en los comicios de 2020.
"Estados Unidos ha vuelto y está yendo realmente bien, pero aún tenemos un gran reto que hay que abordar con urgencia, porque ningún país puede ser grande sin elecciones justas y honestas", aseguró Trump durante el discurso.
Trump también dijo que haría públicos documentos clasificados que demostrarían que China se hizo ilícitamente con 220 millones de registros de votantes estadounidenses, que, según afirmó, incluyen nombres, direcciones, números de teléfono, preferencias de partido y otros datos utilizados para inscribirse en el censo electoral.
"A lo largo de varios años, empezando durante el ciclo electoral de 2020, la República Popular China llevó a cabo el que se considera el mayor acceso indebido a datos electorales de la historia", afirmó Trump, y añadió que la desclasificación de información de inteligencia revelaría "vulnerabilidades sorprendentes" en la "infraestructura electoral" del país.
El mandatario estadounidense sostuvo que los ciudadanos merecen elecciones libres y justas, pero argumentó que el sistema vigente "queda catastróficamente lejos de ese estándar".
Trump aprovechó el discurso para justificar su presión al Congreso con el fin de que apruebe una estricta ley de identificación de votantes, que exigiría prueba de ciudadanía para inscribirse en el censo electoral, así como un documento de identidad con fotografía en los colegios electorales.
El presidente estadounidense lleva años sembrando dudas sobre el resultado de las elecciones de 2020, en las que perdió frente al demócrata Joe Biden, difundiendo teorías que hace tiempo fueron desacreditadas. Durante el discurso no cuestionó la legitimidad de sus victorias electorales de 2016 ni de 2024.
Los demócratas advirtieron de que Trump intenta resucitar esas afirmaciones falsas antes de las elecciones legislativas de noviembre, en las que los republicanos temen perder el control del Congreso mientras afrontan vientos políticos en contra por la guerra en Irán.
Aunque Trump también se refirió a otros países, entre ellos Rusia, el presidente estadounidense se centró sobre todo en China. Sus últimas acusaciones amenazan con tensar aún más las relaciones con Pekín. En mayo, Trump se reunió con el presidente chino Xi Jinping, a quien describió como "gran líder" y "amigo", y le invitó a visitar la Casa Blanca en septiembre.
Trump pronunció su último discurso en horario de máxima audiencia en abril sobre la guerra en Irán, en el que trató de tranquilizar a unos estadounidenses cansados del conflicto asegurando que la ofensiva merecía el esfuerzo. También en diciembre, Trump ofreció un discurso de fuerte carga política en el que trató de atribuir a los demócratas la responsabilidad del difícil contexto económico.