La Justicia estadounidense celebra una nueva audiencia del caso contra Nicolás Maduro y Cilia Flores. No se espera una sentencia, pero la defensa podría abrir la puerta a que el proceso sea desestimado si prospera el argumento de que su captura y traslado a EE.UU. vulneraron un tratado bilateral.
El expresidente de Venezuela Nicolás Maduro volverá este miércoles a comparecer ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, en la que será la tercera audiencia del proceso penal que afronta junto a su esposa, Cilia Flores, acusados de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y posesión de armamento pesado.
La sesión no supone el inicio del juicio en sí ni, por lo tanto, se dictará sentencia, pero llega en un momento clave marcado por un creciente debate jurídico sobre la legalidad de su captura que podría poner en cuestión la continuidad del caso.
La vista, prevista para las 12:00, hora local, había sido aplazada a petición de la Fiscalía y con el consentimiento de la defensa debido a problemas relacionados con la seguridad en el traslado de los acusados.
Durante la audiencia, el juez instructor del caso, Alvin Hellerstein, revisará el estado del procedimiento, el intercambio de pruebas entre las partes y las mociones pendientes antes de un eventual juicio con jurado. Lo habitual es que este tipo de comparecencias sirvan para ordenar el calendario procesal, aunque también pueden abrir la puerta a nuevas cuestiones legales planteadas por la acusación o la defensa.
Maduro y Flores fueron trasladados a Estados Unidos tras su captura en Caracas el pasado 3 de enero, gracias a una operación militar. Ambos se declararon no culpables de los cargos y su defensa ha sostenido desde el inicio que el entonces presidente venezolano gozaba de inmunidad como jefe de Estado en el momento de los hechos investigados. Ya en marzo el magistrado rechazó archivar el caso basándose en esos argumentos.
Un antiguo tratado de extradición, en el centro del debate
A las cuestiones ya planteadas por la defensa se suma ahora un nuevo argumento jurídico que podría alterar el rumbo del proceso: el caso podría incluso ser desestimado antes de llegar a juicio si el tribunal concluye que debe aplicarse el tratado de extradición firmado entre Estados Unidos y Venezuela en 1922.
Ese acuerdo obliga a resolver mediante arbitraje cualquier disputa sobre su interpretación o ejecución. Dado que Caracas considera ilegal la captura y el posterior traslado de Maduro a territorio estadounidense, es posible que el juez decida suspender el procedimiento y remitir el conflicto a un panel arbitral antes de continuar con el proceso penal.
El Tribunal Supremo de EE.UU. ha reiterado durante décadas que los procesos penales derivados de una extradición deben respetar estrictamente las condiciones establecidas en los tratados internacionales suscritos por Washington. Por lo tanto, si los árbitros concluyeran que la operación vulneró el acuerdo bilateral, Estados Unidos estaría obligado a liberar al exmandatario venezolano.
Sin embargo, al margen de las consideraciones del juez, todo dependería de que Caracas activara este mecanismo, algo que, a pesar de las reiteradas protestas por el proceso penal vertidas desde Miraflores, parece poco probable dada la actual relación de la Casa Blanca con la presidenta interina, Delcy Rodríguez, a quien a día de hoy considera su aliada.
En definitiva, todo apunta a que el proceso seguirá avanzando durante los próximos meses mientras ambas partes preparan sus argumentos. No obstante, el debate sobre la legalidad de la extradición añade un nuevo elemento de incertidumbre a un caso con enormes implicaciones políticas y diplomáticas para las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela.