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Crisis en Ceuta: así han evolucionado las relaciones entre España y Marruecos desde la llegada de Sánchez

ARCHIVO: El presidente del Gobierno español ofrece una rueda de prensa tras reunirse con su homólogo marroquí durante una visita oficial a Marruecos, el 21 de febrero de 2024.
ARCHIVO: El presidente del Gobierno español ofrece una rueda de prensa tras reunirse con su homólogo marroquí durante una visita oficial a Marruecos, el 21 de febrero de 2024. Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Christina Thykjaer
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El Gobierno español atribuye la llegada masiva de inmigrantes a las mafias y defiende la cooperación con Marruecos, pero la crisis reabre interrogantes sobre una relación diplomática marcada por la inmigración y el Sáhara Occidental.

La llegada de más de 49.000 inmigrantes a Ceuta desde Marruecos en apenas 24 horas ha vuelto a situar la relación entre España y Marruecos en el centro del debate político. El Gobierno de Pedro Sánchez sostiene que la avalancha ha sido provocada por las mafias de tráfico de personas tras la difusión en Marruecos de la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre el principio de no devolución de los inmigrantes que llegan por mar, y defiende que la cooperación con Rabat sigue siendo "muy razonable".

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Sin embargo, esa explicación no despeja todas las incógnitas sobre lo ocurrido. Aunque el Ejecutivo atribuye la llegada masiva a la actuación de las mafias, sigue sin aclararse por qué las autoridades marroquíes no evitaron que decenas de miles de personas alcanzaran la frontera antes de los cruces.

La crisis llega, además, en un momento especialmente delicado para las relaciones entre ambos países. Desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa en 2018, Madrid y Rabat han pasado de la peor crisis diplomática en décadas al histórico giro español sobre el Sáhara Occidental y a una etapa de acercamiento que el propio Ejecutivo ha definido como "el mejor momento" de la relación bilateral.

Una relación estratégica

Hoy en día, Marruecos es uno de los principales socios de España en el norte de África y clave para el control del flujo migratorio desde el continente africano. La cooperación entre ambos países abarca ámbitos como la inmigración, la lucha contra el terrorismo, la seguridad, el comercio y la energía.

En materia migratoria, Rabat desempeña un papel fundamental en el control de una de las principales rutas hacia la Unión Europea. Esa colaboración ha sido una de las prioridades de los distintos gobiernos españoles y Pedro Sánchez la ha reforzado desde su llegada a La Moncloa.

En su comparecencia desde Ceuta este viernes, el presidente aseguró que esa cooperación ha permitido reducir la inmigración irregular procedente de Marruecos durante los últimos años y defendió que España necesita seguir colaborando con los países de origen y tránsito para gestionar los flujos migratorios.

La crisis de Ceuta de 2021

Sin embargo, esa cooperación no ha estado exenta de crisis. Desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, la relación con Rabat ha atravesado uno de sus momentos más delicados, antes de dar paso a una etapa de acercamiento sin precedentes.

El momento de mayor tensión entre ambos países llegó en mayo de 2021, cuando alrededor de 10.000 personas cruzaron la frontera hacia Ceuta en apenas unas horas después de que Marruecos relajara los controles fronterizos.

La crisis estalló tras la entrada en España, por motivos humanitarios, del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para recibir tratamiento médico. Rabat interpretó aquella decisión como una afrenta diplomática y llamó a consultas a su embajadora en Madrid.

Aquel episodio marcó uno de los peores momentos de las relaciones entre ambos gobiernos y puso de manifiesto hasta qué punto la cooperación marroquí resulta determinante para el control de los flujos migratorios hacia España.

El giro sobre el Sáhara y la normalización de las relaciones

Menos de un año después, el Gobierno español dio un giro histórico a su posición sobre el Sáhara Occidental. En marzo de 2022, Pedro Sánchez trasladó al rey Mohamed VI que España consideraba el plan marroquí de autonomía para el territorio como la propuesta "más seria, creíble y realista" para resolver el conflicto.

La decisión permitió restablecer plenamente las relaciones con Rabat, reactivar las reuniones de alto nivel y reforzar la cooperación en materia migratoria y de seguridad. Ese cambio, sin embargo, provocó una grave crisis diplomática con Argelia, principal aliado del Frente Polisario, que redujo durante años sus relaciones políticas con España.

La reconciliación con Argelia

El pasado 20 de julio, Pedro Sánchez viajó a Argel para escenificar la normalización de las relaciones con el Gobierno argelino tras varios años de distanciamiento. Durante la visita, ambos países acordaron reforzar la cooperación política y energética y preparar una nueva reunión de alto nivel.

El presidente español volvió a definir a Argelia como un "socio estratégico" y un "país amigo". La nueva crisis migratoria en Ceuta se produjo apenas unos días después de ese viaje. El Ministerio de Asuntos Exteriores, sin embargo, niega que exista relación entre ambos acontecimientos.

La explicación del Gobierno

En una declaración institucional este 31 de julio, Pedro Sánchez defendió que las relaciones con Marruecos siguen siendo sólidas y agradeció la colaboración de las autoridades marroquíes durante la crisis.

El presidente atribuyó la llegada masiva de inmigrantes a la actuación de las redes de tráfico de personas y explicó que, según le trasladó el Gobierno marroquí, la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre el principio de no devolución de los inmigrantes que llegan por mar se difundió rápidamente a través de grupos de WhatsApp y otras redes sociales en Marruecos. Esa información, sostuvo, habría animado a miles de personas a dirigirse hacia la frontera con Ceuta.

En la misma línea, los ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, han destacado la cooperación mantenida con Rabat y han evitado responsabilizar al país vecino de la crisis.

Una explicación que deja interrogantes

La versión ofrecida por el Gobierno español, no obstante, no despeja todas las dudas sobre lo ocurrido. Aunque la difusión de la sentencia del Supremo pudiera haber incentivado a miles de personas a desplazarse hasta Ceuta, esa explicación no aclara por qué las autoridades marroquíes no impidieron (o trataron de impedir) que una concentración de esa magnitud llegara hasta la frontera antes de que comenzaran los cruces.

Rabat ha rechazado las insinuaciones de que alentara los cruces hacia Ceuta. La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, aseguró que la crisis "no es algo que complazca" a su país, subrayó que las autoridades marroquíes mantienen un contacto permanente con Madrid y expresó su deseo de que las personas que cruzaron de forma irregular regresen a Marruecos.

Diversos expertos en relaciones internacionales sostienen desde hace años que Rabat ha utilizado en determinados momentos la presión migratoria como instrumento de influencia diplomática para reforzar su posición frente a España o la Unión Europea.

Marruecos nunca ha reconocido públicamente esa estrategia y tampoco existen pruebas que permitan concluir que la actual crisis responda a una decisión política de las autoridades marroquíes. Por el momento, las causas de la llegada masiva de personas a Ceuta siguen sin esclarecerse.

Una relación tan estrecha como frágil

España y Marruecos comparten una de las fronteras exteriores más sensibles de la Unión Europea. La cooperación entre ambos gobiernos resulta esencial para gestionar la inmigración irregular, combatir las redes de tráfico de personas y garantizar la seguridad en el Mediterráneo occidental.

Sin embargo, la historia reciente demuestra que cuestiones como el Sáhara Occidental, las relaciones con Argelia o la gestión de los flujos migratorios pueden alterar rápidamente el equilibrio entre ambos países. La crisis de Ceuta vuelve a evidenciar hasta qué punto la relación con Rabat seguirá siendo una de las prioridades de la política exterior española.

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