La prensa marroquí presentó Ceuta como cuestión de soberanía, medios argelinos acusaron a Rabat de "utilizar" la migración como arma y redes tunecinas respondieron con humor negro, mientras sus crisis económicas y políticas quedaban en segundo plano.
Nadie esperaba que una ciudad pequeña, de apenas 19 kilómetros cuadrados, se convirtiera en el epicentro de una crisis humanitaria y diplomática cuyas repercusiones se extienden por el sur de Europa.
En cuestión de pocas horas el jueves, Ceuta vio entrar desde territorio marroquí a miles de migrantes, en el mayor cruce masivo que ha vivido la ciudad desde la crisis de 2021.
Las autoridades de Ceuta señalaron que unos 60.000 migrantes entraron en la ciudad, y el coste humano también fue elevado, con el balance de víctimas mortales que ascendía a 34 personas el viernes por la tarde, según el Ministerio del Interior español.
Los vídeos grabados en la playa del Tarajal, en Ceuta, muestran el caos que acompañó los cruces, con grandes grupos de personas corriendo entre el espigón y las carreteras que rodean la zona fronteriza.
La mayoría de los recién llegados eran jóvenes, pero las imágenes también mostraban mujeres con niños y familias enteras, en un trayecto marcado por el riesgo de ahogamiento y el agotamiento.
Cómo reaccionaron las autoridades y la opinión pública en Marruecos y, en general, en el norte de África ante lo ocurrido, Euronews Árabe lo analiza.
Las reivindicaciones de soberanía de Marruecos vuelven a primer plano
Los hechos ocurridos en Ceuta el jueves han reabierto uno de los asuntos más delicados de las relaciones entre Marruecos y España, la cuestión de la soberanía sobre las ciudades de Ceuta y Melilla, que Rabat considera históricamente parte de su propio territorio desde su independencia de Francia y España en 1956.
La crisis coincidió con las celebraciones del Día del Trono en Marruecos, que conmemoran la subida al trono del rey y la renovación de los lazos de lealtad y unidad entre el reino y el pueblo.
Uno de los medios de comunicación más populares de Marruecos, Hespress, escribió que "las oleadas de incursiones en Ceuta y los intentos de cruce que posteriormente se extendieron a Melilla han vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la situación social y económica en las zonas limítrofes con los dos enclaves".
Y añadía: "Lo ocurrido vuelve a poner de relieve la vinculación de las ciudades con su entorno marroquí y las complejidades de su expediente histórico y de soberanía".
Hespress señaló que la crisis llevó a las autoridades locales de Ceuta a solicitar la intervención del Gobierno central en Madrid, que se apresuró a contactar con las autoridades marroquíes para estudiar vías de contención de la situación, antes de acordar la devolución al punto de origen de quienes habían logrado entrar en la ciudad.
Hespress citó a Yahya Yahya, presidente del comité nacional para la reintegración de Ceuta y Melilla y de las islas adyacentes, quien afirmó que la forma en que las autoridades de Ceuta gestionaron los hechos revela "la fragilidad de la presencia española en la zona", y sostuvo que la petición del presidente del Gobierno de Ceuta de desplegar al Ejército equivale a un "fracaso político".
Argelia, cuál es su posición
Mientras tanto, la intención de Argel de anotar puntos políticos frente a Rabat y la histórica hostilidad entre los dos países vecinos estuvieron muy presentes en la posición pública de Argelia sobre lo ocurrido en Ceuta.
El portal de noticias Tout sur l'Algerie ('Todo sobre Argelia') calificó lo ocurrido de "fuga masiva de marroquíes" y sostuvo que Rabat, al que definió como "el niño mimado de Europa", había vuelto a utilizar la "bomba migratoria" contra Madrid.
Tout sur l'Algerie afirmó que los dirigentes europeos prefieren dirigir sus críticas a España antes que enfrentarse a lo que considera la principal fuente de esta marea humana de migrantes, señalando en particular la posición de la primera ministra italiana Giorgia Meloni, que pidió suspender la pertenencia de España al espacio Schengen tras los hechos.
Este medio privado fue más allá y acusó al ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, de tratar de granjearse el favor de Marruecos en este caso debido a la estrecha relación que se le atribuye con el palacio real.
El portal alegó además que las fuerzas de seguridad marroquíes permitieron que grupos de migrantes cruzaran hacia Ceuta sin intervenir, y sostuvo que Rabat o bien es incapaz de controlar sus fronteras, o bien está utilizando la migración como arma contra su vecino español.
También recogió la reacción de la derecha y la extrema derecha en Francia ante lo sucedido en Ceuta, señalando que "cargaron contra España sin pronunciar una sola palabra sobre Marruecos".
La televisión pública argelina fue igualmente crítica con Rabat y sostuvo que lo ocurrido equivale a una "fuga masiva" que refleja las difíciles condiciones económicas y sociales de Marruecos.
El desempleo juvenil en Argelia ronda el 31%, y su Gobierno ha sido criticado por reprimir el movimiento de protesta Hirak, que sacó a millones de personas a las calles entre 2019 y 2021, y por utilizar procesos penales para silenciar a periodistas, activistas y figuras de la oposición.
No es de extrañar que la política marcara muchos de los mensajes de usuarios en redes sociales en Argelia.
Las plataformas se llenaron de comentarios sarcásticos, entre ellos uno que rebautizaba Marruecos como "Suiza" e insistía en que Ceuta es española.
Un usuario marroquí respondió que entre los migrantes que huían hacia España había argelinos que también escapaban de la dura realidad de su propio país.
Otro publicó un vídeo en el que se veía a personas de otras nacionalidades buscando una vida mejor lejos de sus países, subrayando que los factores que impulsan la migración van más allá de la pertenencia nacional.
Otro vídeo difundido por una cuenta marroquí ponía el foco en la migración irregular en Argelia y en el apagón mediático que la acompaña.
Túnez, 'solo queda el rey'
En Túnez, usuarios de redes sociales compartieron vídeos del cruce masivo hacia Ceuta, acompañados de comentarios que, en algunos casos, adoptaban un tono humorístico.
Algunos escribían: "Solo queda el rey", en referencia al elevado número de personas que abandonaron Marruecos en apenas unas horas.
Otros, en cambio, consideraban que las imágenes dejaban al descubierto la profundidad de la crisis social y económica que afecta a amplios sectores de la juventud magrebí, y señalaban que el aumento del desempleo empuja a muchas personas a arriesgar la vida para llegar a Europa.
Túnez afronta sus propios problemas económicos estructurales profundos. El desempleo juvenil alcanzó el 38% en 2025, la cifra más alta de los tres países del Magreb.
El país se ha convertido a su vez en una importante fuente de migración irregular hacia Europa, los nacionales tunecinos figuran hoy entre los grupos más numerosos que cruzan el Mediterráneo rumbo a Italia, lo que añade un punto de ironía a los comentarios tunecinos en redes sociales sobre el cruce hacia Ceuta.
El presidente Kais Saied concentró casi todo el poder ejecutivo en julio de 2021, disolvió el Parlamento y aprobó una nueva Constitución en 2022 que organizaciones de derechos humanos han descrito como un desmantelamiento de los avances de la revolución de 2011.
Qué sabemos de Ceuta y Melilla
España cuenta con dos exclaves en la frontera con el norte de Marruecos, Ceuta y Melilla.
Ceuta fue conquistada por los portugueses en 1415 y permaneció bajo su control durante unos dos siglos antes de pasar a dominio español en 1668, en virtud del Tratado de Lisboa firmado ese mismo año.
Melilla quedó bajo la autoridad de la Corona española a finales del siglo XV, cuando los españoles la tomaron en 1497, cinco años después de la caída de Granada, último bastión de presencia islámica en la península ibérica.
En 1995 Madrid otorgó a ambas ciudades el estatuto de autogobierno, equiparándolas a otras regiones españolas que disfrutan del mismo sistema descentralizado.
Marruecos sigue considerando Ceuta y Melilla como territorios ocupados, a los que se refiere como "los dos enclaves", y desde hace años reclama que esta cuestión se resuelva mediante el diálogo con España.
Madrid, por su parte, insiste en su soberanía sobre las dos ciudades, que se han convertido en una de las principales puertas de entrada del contrabando y de la migración irregular hacia Europa a través de España.
Esta realidad llevó a las autoridades españolas a construir en 1995 una valla de 8,4 kilómetros que separa la ciudad del territorio marroquí, y que alcanza los diez metros de altura en algunos tramos. Está equipada con alambre de espino, sensores electrónicos y altavoces para impedir cualquier intento de infiltración.
Se levantó otra valla fronteriza entre Melilla y Marruecos a mediados de la década de 1990. Esta valla tiene 12 kilómetros de longitud y alrededor de dos metros de altura, y está equipada con los mismos dispositivos electrónicos para impedir la entrada irregular de migrantes en la ciudad.
La crisis de 2021, que implicó unos 8.000 cruces en apenas unos días, se atribuyó ampliamente a un desencuentro diplomático entre Madrid y Rabat después de que España permitiera al líder del Frente Polisario del Sáhara Occidental, Brahim Ghali, recibir tratamiento médico en territorio español. Marruecos ha negado cualquier implicación en aquella crisis.