Este verano, las mantis religiosas proliferan en los jardines de Alemania. Le explicamos cómo distinguirlas de los saltamontes y qué hacer si se encuentra con una.
Este verano de 2026, especialmente caluroso y en el que una ola de calor sucede a la siguiente, es ideal para la mantis religiosa. Este insecto cazador es una especie amante del calor y prefiere los hábitats soleados y secos. La mantis religiosa está entre los insectos autóctonos de mayor tamaño: los machos pueden alcanzar hasta seis centímetros y las hembras, incluso ocho.
En Alemania, este insecto de enormes ojos, que fascina a muchos por su canibalismo sexual, puede seguir viéndose en jardines y parques hasta bien entrado octubre. Y, al parecer, nunca antes había habido tantas mantis religiosas en Alemania como en 2026.
Originalmente, la mantis religiosa procede de África, aunque lleva mucho tiempo asentada en la región mediterránea. "Su llegada a Europa se remonta a hace unos 10.000 años", explica la organización ecologista alemana NABU. Fue introducida en Estados Unidos a finales del siglo XIX y allí también se está expandiendo con fuerza.
Debe su nombre alemán, 'Gottesanbeterin' (literalmente, 'orante de Dios'), a sus dos patas raptoras, que el animal mantiene en reposo delante del cuerpo y que recuerdan a unos brazos levantados en actitud de plegaria.
NABU registra cifras récord
La mantis religiosa puede ser verde o marrón y es aproximadamente el doble de grande que un saltamontes. Presenta una cabeza más bien triangular y móvil, unida al tórax por un cuello, mientras que en los saltamontes la cabeza se asienta directamente sobre el tórax.
NABU y otros investigadores quieren averiguar en qué zonas de Alemania está aumentando actualmente la presencia de mantis religiosas, especialmente en el contexto del cambio climático. Tras una primavera cálida, se han observado especialmente muchas en Baden-Württemberg.
También se pretende determinar si las metapoblaciones observadas en el suroeste y el este de Alemania llegan a conectar entre sí. Hasta ahora, el norte del país había sido demasiado frío para la mantis religiosa.
Desde comienzos de julio hasta mediados de agosto de 2026, la plataforma NABU-naturgucker.de ha registrado más de 15.000 avisos. La cifra supera la registrada durante todo el año anterior. Aunque entre las fotografías se cuela de vez en cuando algún saltamontes o grillo de hoz confundido con una mantis religiosa, según NABU el 99,9% de las imágenes están correctamente identificadas. La organización considera que una tasa de error de apenas uno por mil es "sensacionalmente buena".
Las mantis religiosas no son peligrosas para las personas
No hay motivo para tener miedo de este insecto cazador: la mantis religiosa no supone ningún peligro para las personas. No tiene veneno ni aguijón.
Las ninfas y los ejemplares adultos se alimentan exclusivamente de insectos y arañas. Acechan inmóviles a sus presas, por lo general se acercan a ellas a cámara lenta y luego atacan a toda velocidad. Como describe NABU, la presa queda inmovilizada y es devorada mientras aún está viva.
El canibalismo sexual es un comportamiento conocido de la mantis religiosa: en determinadas circunstancias, la hembra puede devorar al macho durante o después de la cópula, obteniendo así nutrientes que pueden contribuir a la producción de huevos. Solo los huevos sobreviven al invierno.