Pashinián anuncia que Ereván solicitará pronto la adhesión a la UE y convocará un referéndum, desafiando la influencia regional de Rusia.
El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, anunció el lunes ante los diputados del país que Armenia empezará a prepararse para solicitar su adhesión a la UE, un giro geopolítico histórico para un país hasta ahora en la órbita de Rusia y para todo el sur del Cáucaso.
En un discurso ante el Parlamento y la nación, Pashinyan explicó que Armenia decidirá su futuro mediante un referéndum solo después de presentar oficialmente su solicitud de ingreso en la UE, en un plazo que describió como "en un futuro próximo".
En una estrategia política cuidadosamente diseñada, el jefe del Gobierno armenio señaló que su Ejecutivo esperará primero la respuesta de Bruselas a la solicitud, después debatirá la hoja de ruta de las negociaciones de adhesión a la UE y solo entonces someterá la pertenencia a la UE a un referéndum nacional.
Armenia, actualmente miembro de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), liderada por Rusia, recibió hace unos meses un ultimátum de varios países de la alianza para que eligiera entre mantener su pertenencia o emprender su propio camino hacia la UE mediante un referéndum nacional.
En aquel momento, Pashinyan sostuvo que era prematuro tomar una decisión de ese tipo, en plena ofensiva rusa de restricciones económicas contra el Estado exsoviético por atreverse a salir de su influencia, con el presidente ruso, Vladimir Putin, amenazando directamente a Ereván con un "escenario ucraniano", ya que, en opinión del Kremlin, la pertenencia simultánea a la UE y a la OTSC sería incompatible.
Pero en su discurso histórico del lunes, Pashinyan afirmó: "Me alegraría mucho que la organización decidiera retirar a la República de Armenia de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva", y añadió: "Al menos eso nos liberaría del dilema de si debemos o no salir".
Sin embargo, Pashinyan dejó claro que Armenia seguirá por ahora en la OTSC, hasta que la elección entre la alianza liderada por Rusia y la UE "se vuelva inevitable".
Pashinyan recordó que "desde hace dos siglos, las relaciones armeniorrusas se han construido sobre la base y la convicción de que Rusia es la garante de la seguridad del pueblo armenio y del Estado armenio", al describir la evolución de su visión sobre el papel de Rusia en el futuro de Armenia.
Y añadió: "Los acontecimientos de 2021, 2022 y 2023 demostraron que, debido a sus propios desafíos de seguridad, la Federación Rusa puede afrontar en ocasiones limitaciones significativas para desempeñar ese papel", en alusión a las guerras de Armenia con Azerbaiyán por Karabaj, que desde entonces han concluido con un proceso de paz histórico entre los dos antiguos rivales.
Aquí es donde volvimos a enfrentarnos al hecho de que no hemos sabido aprender las lecciones de nuestra historia", afirmó el primer ministro armenio sobre su visión del papel de Rusia en el futuro de Armenia, una declaración que ha repetido en varias ocasiones al acusar al Kremlin de haber abandonado a Armenia en su última confrontación con Azerbaiyán.
Tras la firma del acuerdo de paz en agosto de 2025, Armenia y Azerbaiyán se embarcaron en un futuro de cooperación económica y estabilidad que ambos antiguos enemigos están construyendo juntos, con una participación significativa de la UE y Estados Unidos.
La economía armenia sigue dependiendo de la energía y las infraestructuras rusas, pero en otro gesto inesperado el lunes, Pashinyan pidió a Moscú que renuncie a su concesión en régimen de monopolio sobre los ferrocarriles armenios, vigente hasta 2038, para que Ereván pueda integrar su red ferroviaria en los circuitos internacionales, con Kazajistán o Emiratos Árabes Unidos como posibles inversores.
Rusia respondió con rapidez a las históricas declaraciones de Pashinyan, y el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtió que la salida de Armenia de la OTSC podría desencadenar lo que calificó como "profundas contradicciones comerciales que perjudicarán ante todo a Armenia".
Peskov añadió: "Si Ereván ya no necesita, por sus intereses nacionales, pertenecer a una organización tan importante para garantizar la seguridad regional, es libre de tomar la decisión correspondiente y abandonar esta organización", dejando entrever que el Kremlin prepara un camino turbulento con su antiguo aliado.