Las autoridades de Nepal alertan de nuevas inundaciones tras el aumento del nivel del río Bhote Koshi, mientras el balance de muertos y desaparecidos por las riadas en Nepal y el Tíbet asciende a 750 fallecidos y más de 3.000 desaparecidos.
Las autoridades de Nepal han advertido de posibles nuevas inundaciones el domingo y han instado a los residentes de los distritos afectados por la riada que sacudió al Himalaya el pasado miércoles a mantenerse en máxima alerta después de que aumentara el nivel del agua en el río Bhote Koshi.
A lo largo de la mañana del domingo se enviaron avisos de crecida a los teléfonos móviles de la población, mientras los equipos de rescate trabajaban para despejar una importante carretera que conecta Katmandú con una de las zonas más afectadas por las catastróficas inundaciones del miércoles.
En la localidad de Galchhi, un grupo de vecinos buscó zonas más altas en un puente cercano y observó cómo el río pasaba rugiendo. Algunos señalaban enormes rocas que habían sido arrastradas río abajo durante las primeras inundaciones, mientras que a otras personas que se encontraban en un puente colgante sobre el agua se les pidió que se retiraran a golpe de silbato.
A lo largo del río se veían casas enteras, vehículos y tractores agrícolas asomando entre el espeso sedimento gris parduzco que ha sepultado pueblos enteros en las zonas más castigadas por las inundaciones. Los bancales de arroz junto a la ribera habían sufrido desprendimientos, que hicieron caer partes de los campos al río.
El balance conjunto en Nepal y el Tíbet aumentó a 750 muertos y más de 3.000 desaparecidos tras las últimas actualizaciones difundidas el domingo. La agencia de gestión de desastres de Nepal informó de que el número de fallecidos había ascendido a 734 y el de desaparecidos a 2.498, mientras que las autoridades chinas comunicaron 16 muertos y 546 desaparecidos, entre ellos más de cien nepalíes y personas de más de una docena de países.
Las últimas advertencias se emitieron después de que las autoridades chinas informaran a sus homólogos nepalíes de un aumento del caudal aguas arriba, explicó a la agencia Associated Press Dharam Raj Uprety, director ejecutivo de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal.
Sin embargo, los vecinos de las aldeas afectadas por las inundaciones aseguran que les cuesta entender las casi constantes alarmas que reciben desde las primeras riadas.
"A veces dicen que viene una crecida y tenemos que volver a correr hacia zonas más altas, incluso por la noche. También llueve", relató el vecino de la zona Govind Shreshta. "Es realmente difícil para mí. Tengo un padre de 72 años y una madre de 70. Tengo que cargarlos y estoy agotado. Para quienes seguimos con vida, esto continúa así".
Los grandes puentes de hormigón y los pequeños puentes colgantes quedaron destruidos, lo que deja a las comunidades situadas al otro lado del río con un acceso mucho más difícil.
"Los que están allí se han quedado atrapados allí. Los que estamos aquí nos hemos quedado atrapados aquí. Va a ser muy difícil", dijo Sattan Singh Tamang, de 47 años, que trabajaba cerca de un puente cuando se produjeron las inundaciones del miércoles.
Las viviendas y negocios que quedaron en pie tras las inundaciones seguían sin electricidad el domingo, con postes y cables eléctricos retorcidos y enredados en el barro.
La autopista Prithvi es una ruta de suministro crucial para la entrada de alimentos, combustible y otros bienes en Katmandú desde otras partes del país. Aunque la mayor parte de la vía está operativa, algunos tramos siguen presentando problemas de reparación.