En Italia hay unos 3.500 lobos, más que en los últimos datos oficiales. Entre avistamientos y alarmas, qué se hace y qué deben saber ganaderos y vecinos para convivir con ellos.
De las agresiones en Apulia a los avistamientos en Emilia Romaña, Umbría y Lacio, el verano de 2026 ha transcurrido bajo el signo del alarmismo hacia los lobos.
Los ejemplares presentes actualmente en Italia son cerca de 3.500 según los datos del último seguimiento nacional realizado por el Ispra (fuente en italiano), el Instituto Superior para la Protección y la Investigación Ambiental, que se remonta a 2022. En la actualidad, la población ha aumentado en unas 150 unidades, sobre todo en la zona alpina.
A reabrir el debate sobre el lobo no es solo el número creciente de ejemplares o los avistamientos cerca de los núcleos urbanos.
En marzo de 2026 se incorporó en Italia la directiva de la UE de 2025 sobre el estatus de protección del lobo, que modifica la norma anterior de 1992. El animal ha pasado así de "especie estrictamente protegida" a "especie protegida", lo que ha suscitado dudas entre los expertos sobre la utilidad real de esta rebaja de categoría.
¿Hay demasiados lobos en Italia? ¿Cuán real es el riesgo para la población que vive en las ciudades y cómo hay que comportarse? Euronews ha preguntado a los expertos del sector para responder y desmontar mitos y alarmismos.
¿Hay que tener miedo al lobo?
"Las agresiones de lobos siguen siendo un fenómeno rarísimo, por tanto no existe un riesgo real para las personas, pero en los últimos años estamos viendo un aumento de estos casos, que seguimos con mucha atención", declara a Euronews Piero Genovesi, responsable del Servicio de Coordinación de la Fauna Silvestre de Ispra.
El instituto fue el primero en realizar un seguimiento a escala nacional de la cantidad y la distribución de los lobos en Italia con métodos científicos rigurosos; en el pasado los ejemplares se contaban a escala local y regional sobre la base de avistamientos y estimaciones, pero los métodos no eran homogéneos.
El estudio de Ispra se llevó a cabo entre 2018 y 2022 y utilizó un protocolo uniforme en todo el territorio para el muestreo y el análisis de los datos, además de los métodos estadísticos más sofisticados actualmente disponibles. La cifra de 3.500 ejemplares es por tanto una estimación precisa del número de lobos realmente presentes sobre el terreno, no se trata de un número mínimo, subrayan los expertos.
"Las cifras cuentan solo una parte de la historia, los lobos son animales territoriales que viven en manada y en su territorio no aceptan a otros animales. Esto implica que los aumentos numéricos no sean explosivos, sino que la especie tienda a colonizar cualquier zona que quede libre", explica Genovesi, que recuerda cómo el lobo ha pasado de ser una especie casi extinguida hace 50 años a estar presente hoy prácticamente en todas partes, desde las playas romanas y apulianas hasta la llanura padana.
La gran capacidad de adaptación de la especie es el motivo por el que los avistamientos cerca de las ciudades ya no son tan raros.
Los episodios de agresiones de lobos a personas fueron 19 entre 2017 y 2024, según los datos de Ispra, obtenidos gracias a la colaboración con el proyecto Life Wild Wolf (fuente en italiano), cofinanciado por la Unión Europea y que ayuda a las autoridades en la prevención y gestión de las interacciones entre el hombre y el lobo.
El dato más relevante, sin embargo, se refiere al número de lobos implicados en las agresiones, solo siete ejemplares estuvieron detrás de todos los casos, y una única loba protagonizó 11 de ellos. A la luz de estas cifras, puede decirse que se trata de episodios excepcionales y que esos lobos han desarrollado un comportamiento anómalo, como confirman también los expertos y los estudios que analizan a este animal desde hace décadas.
¿Qué es el "comportamiento confiado"?
"En realidad no hay que tener miedo al lobo, es una especie que mantiene su carácter esquivo, es un animal tímido y nocturno que tiende a evitar el encuentro con el ser humano", comenta Marco Antonelli, zoólogo y responsable de grandes carnívoros de WWF Italia.
Ispra ha elaborado un protocolo específico para la gestión de lobos urbanos y confiados, en el que clasifica los comportamientos de los lobos en función de su nivel de peligrosidad. Mientras que los avistamientos cerca de las viviendas han existido siempre y no conllevan ningún riesgo, los asentamientos estables en las proximidades del ser humano presentan un nivel de riesgo mayor, hasta llegar a comportamientos progresivamente más preocupantes como la depredación de animales domésticos y, en última instancia, reacciones agresivas hacia las personas.
"Los motivos por los que se desarrollan estos comportamientos pueden ser distintos, algunas acciones humanas generan en los lobos cierta habituación y confianza hacia las personas", explica Antonelli, que añade, sin embargo, que en algunos casos se trata de inclinaciones individuales de ciertos ejemplares que desarrollan comportamientos distintos de lo habitual.
La rebaja de categoría y la legislación en otros países europeos
La gran novedad de 2026 es la llamada "reclasificación a la baja", el paso de la categoría de especie "estrictamente protegida" a "protegida". La diferencia es de una sola palabra, pero habrá que esperar para ver qué cambia en la práctica.
En marzo Italia aprobó la transposición de la directiva de la UE de 2025 y deberá adaptar las normas anteriores antes de enero de 2027. La decisión está provocando una oleada de cambios a escala nacional, Alemania, por ejemplo, ya ha incorporado la nueva directiva y se dispone a modificar la ley nacional de caza.
"Ha sido una decisión política, impulsada por la presidenta von der Leyen. No era necesario, se podía abatir lobos también antes, en régimen de excepción, como preveía la normativa", declara Luigi Boitani, profesor emérito de la Universidad La Sapienza de Roma y uno de los mayores expertos en el lobo a escala internacional.
Su posición se apoya en algunas cifras, en Italia se han dado casos de abatimientos autorizados como excepción a la normativa, y hay Estados donde sucedía con regularidad, como Francia, que abatía 250 lobos cada año.
Según Piero Genovesi, en cambio, en el sistema italiano la rebaja de categoría introduce cambios de tipo técnico, ya que simplifica el procedimiento burocrático.
"Mientras antes era necesaria una autorización del Ministerio de Medio Ambiente, que se concedía sobre la base de un informe técnico de Ispra, ahora son las regiones las que deciden de forma autónoma, siempre a partir de un dictamen técnico", afirma Genovesi.
El sistema actual debería ser por tanto mucho más flexible, pero no resuelve el verdadero problema que plantea el creciente número de lobos en Europa.
"La rebaja de categoría ha sido una decisión fundamentalmente política, fruto de las presiones de potentes lobbies agrícolas a escala europea para intentar resolver la cuestión atávica del conflicto entre el lobo y la ganadería", declara a Euronews Marco Antonelli.
La difícil convivencia entre lobos y ganaderos
La zootecnia es la ciencia que se ocupa de la cría de animales. Precisamente los ganaderos han estado siempre en primera línea al denunciar los daños causados por los lobos a su sector y los peligros que corren los animales de granja.
"Se calcula que en los últimos diez años el lobo es responsable de la depredación del 0,6 % del ganado presente en Europa y las cifras en Italia son muy similares", afirma Antonelli, que explica que, no obstante, el fenómeno no debe infravalorarse y debe combatirse con adecuadas estrategias de prevención.
Una de las mejores estrategias es el uso de los llamados perros de protección, razas seleccionadas de perros pastores encargados de cuidar y vigilar los rebaños. En Italia existe una de las mejores razas para este trabajo, el mastín maremmano abruzzese.
Otras estrategias más modernas son las vallas electrificadas y enterradas o los refugios nocturnos elevados, que protegen de manera eficaz a los animales. Los abatimientos pueden ser una solución para hacer frente a aquellos individuos que desarrollan comportamientos anómalos, pero el conjunto de medidas de protección puede garantizar la convivencia entre lobos y ganaderos en la vida cotidiana.
"Los datos nos dicen que las estrategias de prevención son mucho más eficaces que cualquier estrategia de abatimiento. La solución existe, pero no es tan sencilla como muchos la plantean y por eso también es necesario el compromiso de las autoridades", concluye Antonelli.
Más allá de la polarización, "la convivencia es compromiso"
También la población urbana puede desempeñar su papel y debe conocer cuáles son los comportamientos preventivos correctos que adoptar. Ante todo es fundamental una correcta gestión de los residuos, que constituyen un gran atractivo para toda la fauna silvestre.
Otro elemento importante es la gestión de los animales domésticos, en las zonas donde los avistamientos son numerosos, los expertos recomiendan no dejar a los propios animales sin supervisión y, sobre todo, no dejar en la calle pienso que pueda atraer a los lobos.
"El cambio más drástico que vemos hoy es la polarización de la opinión sobre el lobo, han crecido mucho quienes quieren defenderlo y han aumentado también quienes quieren abatirlo", afirma Luigi Boitani.
"El término medio sigue siendo muy escaso y, sin embargo, es el camino a seguir, la convivencia es compromiso", concluye el profesor. El conocimiento de la especie más allá de opiniones y leyendas sigue siendo insuficiente, pero avanzar en esa dirección es la única solución a largo plazo.