El gigante tecnológico ha lanzado un satélite prototipo equipado con sus chips de IA para estudiar si una infraestructura solar en órbita podría algún día sostener el cómputo a gran escala.
Google ha enviado este jueves a la órbita un satélite prototipo equipado con sus chips de inteligencia artificial, en la primera fase de un proyecto que busca comprobar si el espacio puede ser el mejor lugar para alimentar infraestructuras de IA a gran escala.
El satélite, construido por Planet Labs y lanzado a bordo de la misión compartida Transporter-18 de SpaceX, está equipado con las unidades de procesamiento Tensor (TPU) de Google para evaluar cómo funcionan en el espacio y cómo soportan las exigencias físicas del vuelo espacial, la radiación y las condiciones de temperatura extrema.
El planteamiento de la iniciativa, bautizada con acierto 'Project Suncatcher' (proyecto Suncatcher), es situar satélites en órbita baja terrestre para que se beneficien de un sol casi constante y puedan captar hasta ocho veces más energía solar que en la Tierra.
Google quiere comprobar si infraestructuras de aprendizaje automático a gran escala pueden sobrevivir en el espacio y aprovechar esa abundancia de energía solar.
El consumo energético de los centros de datos está aumentando con rapidez, impulsado en buena medida por el enorme auge de las cargas de trabajo de inteligencia artificial. A escala global, se calcula que el año pasado los centros de datos consumieron entre 415 y 485 teravatios hora (TWh).
Esto representa entre el 1,5% y el 2,5% de la generación eléctrica mundial, según la Comisión Europea, una cifra que, según las previsiones, podría duplicarse de aquí a 2030.
Muchos proyectos de centros de datos en todo el mundo se están encontrando con una creciente oposición pública, ante la preocupación de que encarezcan las facturas de la luz; por ello, levantar centros de datos en el espacio, lejos del público en general, se presenta como una perspectiva atractiva.
Google no es la única empresa que explora la posibilidad de llevar la inteligencia artificial al espacio. La empresa emergente Starcloud, respaldada por Nvidia, entrenó por primera vez un modelo de inteligencia artificial desde el espacio el pasado diciembre.
El pasado junio, Elon Musk presentó el satélite AI1 de SpaceX, también conocido como Starmind, una nueva clase de satélite concebida como un conjunto de unidades de procesamiento gráfico (GPU) volador en lugar de un repetidor de comunicaciones.
Y en septiembre, Mistral anunció una alianza con Marlan Space y Loft Orbital para desarrollar infraestructuras satelitales de inteligencia artificial, con el primer lanzamiento de un satélite previsto para este octubre.
¿Qué está probando Google?
El lanzamiento marcó la primera fase de la prueba de Google, con un ascenso de 10 minutos hasta la órbita baja terrestre. La nave soportó intensas vibraciones y una aceleración sostenida de hasta diez veces la fuerza de la gravedad, mientras que los chips TPU a bordo recibieron breves impactos de entre 50 y 100 g.
Para anticiparse a estas exigentes condiciones, el equipo de Suncatcher realizó pruebas de vibración en el satélite para simular un lanzamiento de cohete, y tanto la nave como los chips TPU superaron los ensayos.
Ahora que Google ha colocado con éxito los chips TPU en órbita, comienza la siguiente fase del experimento, en la que el equipo evaluará cómo afrontan los chips los niveles más altos de radiación fuera de la atmósfera terrestre, así como los eventos solares y los rayos cósmicos, que también pueden alterar los sistemas eléctricos.
Los centros de datos son conocidos por requerir cantidades desmesuradas de energía y recursos hídricos, pero en el vacío del espacio se trata de un problema completamente distinto. La misión será una oportunidad para que el equipo de investigación pruebe diversas soluciones, entre ellas una combinación de tubos de calor y radiadores para refrigerar los chips.
En futuras misiones de Suncatcher se probarán satélites que transporten decenas de chips TPU, con el objetivo de pasar del enfoque actual, de baja capacidad de transmisión de datos a grandes distancias, a una alta capacidad de transmisión de datos en distancias extremadamente cortas para mantener la conectividad.
La tecnología ya existe en el espacio. Sin embargo, Google probará fórmulas para mantener una conectividad de alta capacidad de transmisión de datos en distancias más cortas y con mayor precisión cuando lance nuevos satélites el próximo año.