Las empresas líderes de robótica siguen siendo privadas. Sin cotizar en bolsa, a los pequeños inversores solo les quedan gigantes como Tesla, grupos diversificados o fondos como RoboStrategy, cuyo precio duplica el valor de sus activos.
Quien quiera apostar por que los robots se harán con fábricas, almacenes y hogares se topa con un hecho incómodo: las acciones de las start-ups en el centro de esta fiebre no pueden comprarse en bolsa.
Lo que sí está disponible son un fabricante de coches que se juega su futuro a los robots, grupos industriales para los que la robótica es solo una línea de negocio entre muchas y una nueva generación de fondos cotizados que cobran un buen precio por dar acceso. 'Euronews' repasa las opciones que los inversores particulares tienen ahora para ganar exposición a la robótica y los riesgos que entraña cada una.
Comprar Tesla por sus robots
Tesla es actualmente una de las vías más visibles. Como dijo Elon Musk el año pasado, alrededor del 80% del valor de la empresa procederá de Optimus, su robot humanoide, mientras que sus robotaxis añaden otro ángulo vinculado a la robótica.
Aun así, comprar Tesla hoy sigue siendo, sobre todo, comprar un fabricante de automóviles. Su negocio de automoción generó 20,5 mil millones de dólares (18,1 mil millones de euros) de los 28,2 mil millones de dólares (24,9 mil millones de euros) de ingresos del segundo trimestre de este año, casi el 75%, mientras que Optimus aún no ha registrado ninguna venta.
"Para finales del año que viene, creo que estaremos vendiendo robots humanoides al público", declaró Musk en enero en el Foro Económico Mundial de Davos. Desde entonces Tesla ha empezado a fabricar el robot en su planta de Fremont, en California, pero Musk ha advertido que "la producción de Optimus será extremadamente lenta al principio, porque todo es nuevo. Esto no es como fabricar un coche".
"Muchos inversores de Tesla poseen las acciones para acceder a las capacidades empresariales de Elon Musk. Las ventas de vehículos mantienen la actividad y ayudan a financiar las ideas más arriesgadas, incluida la robótica", explicó a 'Euronews' el responsable de mercados de la plataforma de inversión británica AJ Bell, Dan Coatsworth.
Sin embargo, esa ambición no sale barata. "Los fabricantes europeos de coches suelen cotizar a menos de diez veces los beneficios previstos. En cambio, Tesla cotiza a 165 veces los beneficios futuros. Eso sugiere que buena parte del componente de 'expectativas' ya está incorporado en las acciones y que los inversores tienen que pagar por ello", señaló Coatsworth.
La mayoría de los robots no son humanoides
Los humanoides también acaparan una atención desproporcionada respecto a su cuota de mercado.El año pasado se vendieron en todo el mundo unos 7.000 para uso industrial y profesional, frente a 603.000 robots industriales instalados a nivel mundial, según la Federación Internacional de Robótica (IFR).
Los líderes industriales tampoco ofrecen casi nunca una apuesta pura. Los robots representaron el 44% de las ventas de la japonesa Fanuc en el ejercicio hasta marzo y solo entre el 7% y el 10% de los ingresos del grupo suizo-sueco ABB en los dos últimos años.
Además, en lugar de sacar a bolsa por separado su división de robótica, como estaba previsto inicialmente, ABB aceptó venderla a la japonesa SoftBank por 5,4 mil millones de dólares (4,7 mil millones de euros).
La alemana KUKA abandonó la bolsa en 2022 después de que el fabricante chino de electrodomésticos Midea asumiera el control total. Siemens, por su parte, produce el software y los controladores que gestionan las fábricas automatizadas, no los robots.
Un fondo cotizado de fabricantes privados de robots
Ninguna de las opciones mencionadas ofrece una participación directa en las propias start-ups, y ese es el vacío que intenta cubrir RoboStrategy. El fondo, que comenzó a cotizar en el Nasdaq en mayo con el símbolo BOT, posee participaciones en empresas privadas de robótica y tiene acciones negociadas en el mercado, de modo que cualquiera con una cuenta de bróker puede hacerse con una parte de sus inversiones.
Start-ups de robótica conocidas como Figure AI, Dyna Robotics y Apptronik representaban cada una cerca de una quinta parte de su patrimonio neto en junio. El fondo lo gestiona Andrew Kang, cofundador de la firma de inversión en criptomonedas Mechanism Capital, que escribió en X en mayo que, cuando analizó por primera vez la robótica dos años antes, "la mayoría de los capitalistas de riesgo con los que hablé me recomendaron no invertir en este ámbito".
Desde entonces, el sentimiento ha cambiado rápidamente. Las start-ups de robótica habían recaudado 18,8 mil millones de dólares (16,6 mil millones de euros) este año hasta mediados de junio, más que en el récord de 2025, según la plataforma de datos Crunchbase, que recopila información sobre empresas privadas y cotizadas, incluidas las rondas de financiación de start-ups.
Vehículos como RoboStrategy existen porque las empresas permanecen privadas durante mucho más tiempo. La empresa tecnológica estadounidense mediana que salió a bolsa en 2025 tenía 12 años de vida, frente a solo cuatro en 1999, según el profesor de la Universidad de Florida, Jay Ritter, conocido como 'Mr. IPO' por sus más de 40 años de investigación pionera sobre ofertas públicas iniciales.
Acceso privado a precio de oro
En EE.UU., las participaciones en empresas privadas están en gran medida reservadas a inversores adinerados "acreditados". El presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. (SEC), Paul Atkins, afirmó en marzo que este tipo de exposición "no debería reservarse a quienes cumplen un determinado umbral de riqueza o se consideran suficientemente sofisticados".
Sin embargo, el acceso tiene un coste, incluso en estos nuevos fondos. Las acciones de RoboStrategy han abierto este viernes a 27,34 dólares (unos 24 euros), alrededor de 2,4 veces el valor liquidativo del fondo, de 11,35 dólares (unos 10 euros) por título a finales de agosto. Los títulos del fondo alcanzaron un máximo de 59 dólares (unos 52 euros) en mayo.
"Es una prima por escasez que puede darse en un área de inversión muy demandada [...] los inversores pueden considerar que merece la pena pagar una prima para invertir en RoboStrategy si eso les permite obtener exposición temprana a empresas que podrían ser las campeonas del mercado de mañana", explicó Coatsworth a 'Euronews'.
Esa prima puede reducirse rápidamente. Por ejemplo, quienes compraron a comienzos de julio pagaron casi cuatro veces el valor de los activos subyacentes y desde entonces han perdido alrededor de una cuarta parte de su dinero, aunque el valor liquidativo por acción ha subido un 27% en aproximadamente el mismo periodo.
Los inversores pagan además una comisión de gestión anual del 2,5%, con unos gastos totales cercanos al 4%, y las participaciones privadas del fondo se valoran con estimaciones y no con precios de mercado.
"Una inversión en RoboStrategy es especulativa y conlleva un alto grado de riesgo, incluida la posible pérdida de toda su inversión", advierte el fondo en su sitio web. Existe un precedente de inversores que han sufrido fuertes pérdidas a medida que se reducía la prima de un fondo.
Destiny Tech100, un fondo que posee participaciones en firmas privadas como SpaceX y OpenAI, llegó a cotizar con una prima de alrededor del 2.000% sobre su valor patrimonial en las dos semanas siguientes a su estreno en la Bolsa de Nueva York en 2024. Sus acciones cerraron a 99,79 dólares (unos 89 euros) el 8 de abril de ese año, pero el 12 de abril ya habían caído a 29 dólares (unos 26 euros), lo que supuso un descenso de alrededor del 71% en solo cuatro días.
"Es importante que los inversores sepan qué están obteniendo por su dinero y se den cuenta de cuándo están pagando más que el valor subyacente de los activos", advirtió Coatsworth.
ETFs de robótica
Los fondos cotizados (ETFs) suelen negociarse más cerca de su valor liquidativo, aunque en su mayoría invierten en empresas que ya cotizan. Por ejemplo, el ETF de robótica humanoide de Roundhill tenía a Tesla, al fabricante chino de robots UBTech y a Hyundai entre sus principales posiciones a finales de junio.
"Hay varios ETFs de robótica en el mercado que se negocian a valor liquidativo, lo que significa que los inversores no tienen por qué quedarse con lo primero que encuentren", señaló Coatsworth.
Incluso cuando un fabricante de robots sale a bolsa, puede quedar fuera de alcance. Por ejemplo, la china Unitree se disparó un 460% en su debut de agosto en el STAR Market de Shanghái, un mercado tecnológico en el que los inversores extranjeros suelen necesitar una licencia especial para comprar acciones recién cotizadas.
Hasta que más líderes del sector salgan a bolsa, los inversores que quieran una apuesta pura por los robots tendrán que pagarla de una forma u otra, ya sea a través de un fabricante de coches, de un conglomerado o de una prima.
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