Desde la subida del nivel del mar hasta unos sistemas alimentarios que alimentan el cambio climático, expertos plantean 10 claves que exigen acción urgente.
Las emisiones del pasado ya han dejado 'fijados' futuros impactos climáticos, pero la magnitud de esos daños sigue dependiendo de las medidas que adoptemos ahora mismo, según un importante estudio reciente.
El informe '10 New Insights In Climate Science' (10 nuevas claves de la ciencia del clima) ha sido elaborado por más de 70 científicos de casi 30 países y pretende traducir investigaciones complejas en conclusiones accesibles y concisas que ayuden a 'informar decisiones de alto riesgo'.
Publicado hoy, 6 de octubre, advierte de que superar el umbral de 1,5°C, fijado en el jurídicamente vinculante Acuerdo de París, entraña 'riesgos de impactos irreversibles que se agravan rápidamente' para océanos, glaciares y permafrost, y de que los costes económicos y sociales de hacerlo son mayores de lo que se pensaba.
10 claves para evitar más daños climáticos
"Las pruebas son inequívocas", afirma Johan Rockström, director del Instituto de Investigación sobre el Impacto Climático de Potsdam.
Rockström es copresidente de The Earth League y miembro del consejo editorial del informe.
"1,5°C es un límite que cruzamos bajo nuestra propia responsabilidad. Más allá, aumentan los riesgos de efectos climáticos en cascada y potencialmente irreversibles, y cada décima de grado adicional los hace más graves".
Los puntos clave de '10 New Insights', elaborados por Future Earth, The Earth League y el World Climate Research Programme, apuntan a que la 'ventana de oportunidad para actuar' se está estrechando, pero sigue abierta, y muestran qué impactos ya están comprometidos, cuáles aún se pueden evitar y en qué ámbitos la política puede tener mayor efecto.
La absorción de calor por los océanos ensombrece las perspectivas a largo plazo
El océano sigue absorbiendo cantidades récord de calor debido al cambio climático provocado por el ser humano, lo que deja asegurado un calentamiento adicional para los próximos años.
En agosto, la temperatura media de la superficie del mar en el planeta alcanzó los 21,1°C, la cifra más alta registrada hasta ahora. El año pasado, expertos advirtieron de que la acidificación de los océanos del planeta, proceso por el que baja el pH del agua debido a la absorción de CO₂, entró por primera vez en la zona de peligro.
El nuevo informe señala que son "urgentemente necesarios" recortes drásticos de las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar una mayor acumulación de calor a largo plazo.
"El océano ha sido el amortiguador de nuestro planeta", afirma Wendy Broadgate, directora del centro global de Future Earth y miembro del consejo editorial del informe.
"Como el calor tarda décadas en penetrar en las profundidades oceánicas, las emisiones de hoy fijan en la práctica más calentamiento y una mayor subida del nivel del mar. Reducciones profundas y rápidas de emisiones son la única manera de limitar estos riesgos".
El nivel del mar sigue subiendo
El deshielo de glaciares y capas de hielo está impulsando la subida del nivel del mar y expone a más población a inundaciones graves.
El informe advierte de que parte de ese aumento del nivel del mar ya es irreversible por el efecto de las emisiones pasadas, pero su magnitud seguirá dependiendo de la rapidez con la que el mundo actúe para reducir los gases de efecto invernadero.
Las fuentes de agua dulce se están agotando
Las brechas en el acceso al agua se agrandan a medida que se acelera la aridificación continental, es decir, el descenso a largo plazo y a gran escala de la disponibilidad y las reservas de agua dulce. Según la ONU, para 2030 se espera que una de cada dos personas sufra graves episodios de escasez de agua.
"El cambio climático y el aumento del consumo de agua están provocando una rápida pérdida de agua dulce en los continentes, lo que amenaza la seguridad hídrica, los ecosistemas y la producción de alimentos", señala el informe.
"Las consecuencias de no actuar van desde amenazas a los medios de vida locales hasta impactos en cascada en todo el sistema terrestre".
Se anima a los gobiernos a elaborar planes integrales de gestión del agua, conocidos como Integrated Water Resource Management (gestión integrada de los recursos hídricos), que tengan en cuenta todo el ciclo del agua: desde la fuente hasta la distribución, el tratamiento, la reutilización y el retorno al medio ambiente.
Soluciones basadas en la naturaleza, como la restauración de humedales, ríos y bosques, también pueden ayudar a capturar agua dulce que permanezca en tierra, en lugar de dejar que se evapore o llegue directamente al océano.
Los impactos de superar 1,5°C
Un informe reciente del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) advirtió de que el aumento de la temperatura global superará los 1,5°C, probablemente en los próximos años. Esto aceleraría buena parte de la degradación ambiental que ya sufre la naturaleza, desde la reducción de las capas de hielo hasta la subida del nivel del mar y una "mortalidad sin precedentes" de los arrecifes de coral y las selvas tropicales.
El Pnuma sostiene que "no hay buenos escenarios si nos mantenemos por encima de 1,5°C" y que los gobiernos deben centrarse en que esa superación sea lo más limitada y breve posible.
Los sistemas alimentarios siguen alimentando el cambio climático
El informe señala que la transformación de los sistemas alimentarios, en particular con dietas más ricas en alimentos de origen vegetal, puede aportar importantes beneficios para el clima, la biodiversidad y la salud, pero advierte de que esos cambios deben hacerse "con cuidado y de forma justa".
A escala mundial, la alimentación y la agricultura aportan un tercio de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, solo por detrás de la quema de combustibles fósiles, y la carne ha sido identificada como la principal responsable.
De hecho, los alimentos de origen animal representan entre el 81% y el 86% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la producción alimentaria de la UE, a pesar de aportar únicamente alrededor del 32% de las calorías y el 64% de las proteínas.
Según la calculadora de huella de carbono CO2 Everything, una ración de 100 g de carne de vacuno equivale a recorrer 78,7 km en coche y emite 15,5 kg de CO2 equivalente.
Entender el 'coste social' del carbono
Los expertos advierten de que los daños económicos causados por las emisiones de carbono son "sustancialmente mayores" de lo estimado hasta ahora y añaden que cada tonelada extra de CO2 entraña un "riesgo adicional".
"El uso de modelos climáticos más realistas y actualizados revela un coste social del carbono hasta cuatro veces mayor", señala el informe.
Reforzar las reclamaciones de compensación
Los avances científicos han hecho posible rastrear los impactos climáticos hasta las emisiones que los causaron.
Eso significa que ahora los científicos pueden vincular el calentamiento a una sola empresa o a un gran emisor, e incluso, quizá, a pérdidas o daños concretos.
De cara al futuro, estas pruebas adicionales podrían reforzar la litigación climática y las demandas de compensación.
Los 'clubes climáticos' pueden ayudar a las industrias a limpiar su actividad
Los 'clubes climáticos', formados por países que cooperan en políticas climáticas y comerciales, pueden crear una fuerza colectiva para reducir las emisiones de carbono.
Estos llamados clubes pueden apoyar, por ejemplo, impuestos fronterizos al carbono que impidan a las empresas deslocalizarse hacia lugares con políticas climáticas más laxas, un problema conocido como 'carbon leakage' (fuga de carbono).
Pero hay una salvedad: aunque los clubes climáticos pueden acelerar la descarbonización industrial, también pueden tener un efecto punitivo sobre los países en desarrollo que carecen de herramientas, dinero o tecnología para reducir sus emisiones.
Por ello, los autores sugieren que los países más ricos deberían combinar normas más estrictas con apoyo técnico o financiero a otras economías.
Cada vez es más difícil detectar la obstrucción climática
El progreso se está viendo frenado por algo más que el negacionismo.
El informe señala que las industrias con altas emisiones de carbono dificultan políticas eficaces no solo negando ya la existencia del cambio climático. Las labores de presión incluyen ahora toda una serie de tácticas más sutiles, desde el 'greenwashing' hasta la difusión digital de desinformación.
Para combatir esta forma más engañosa de obstaculizar la acción climática, el informe reclama más transparencia en las actividades de lobby y en las donaciones políticas, normas más estrictas contra las afirmaciones ambientales engañosas y una actuación coordinada frente a la desinformación.
Los conflictos generan transiciones energéticas desiguales
Las guerras, las disputas comerciales y la dura competencia por los recursos energéticos están complicando el impulso global hacia la descarbonización.
Las preocupaciones por la seguridad energética, como las provocadas por la guerra contra Irán y la guerra en Ucrania, no han recibido una respuesta uniforme. Mientras muchos países ricos han invertido en renovables como escudo frente a las sacudidas en los mercados de petróleo y gas, otros han redoblado la producción de combustibles fósiles o han buscado nuevas fuentes en el extranjero.
El informe explica que la inestabilidad global podría hacer que la transición energética sea aún más desigual de lo que ya es.
Algunos bloques de países podrían aislar a naciones neutrales o políticamente inestables, lo que acabaría ralentizando los esfuerzos globales para abandonar los combustibles fósiles. Y dado que, la mayoría de las veces, quienes más sufren las subidas de precios son los más vulnerables, los autores añaden que hay razones fundadas para preocuparse por la justicia climática en el futuro.