Óscar Puentes ha ofrecido una rueda de prensa en momentos en que tanto los sindicatos como la oposición le señalan como máximo responsable del accidente ferroviario de Urda, en el que han fallecido 69 personas.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, descartó este viernes dimitir, a pesar de que distintos sectores de la sociedad española exigen su cese al considerarle el máximo responsable del accidente de Urda, y se comprometió a "dar la cara" mientras la investigación sigue su curso.
"Mi forma de ser responsable es dar la cara. Mi obligación ahora es resolver el problema y ofrecer explicaciones claras", dijo Puente durante una rueda de prensa celebrada en Madrid, la segunda que ofrece el ministro desde que tuvo lugar el accidente. "Tendrán que ser la investigación y la Justicia las que esclarezcan los porqués y las consecuencias. Yo no soy juez".
El ministro reconoció que entiende que su continuidad pueda ser cuestionada, pero subrayó que no contempla abandonar el cargo. "Si considerase que mi continuidad perjudica al proyecto o si lo pensase el presidente del Gobierno, dimitiría. Pero no creo que se dé el caso y, por tanto, voy a seguir adelante tratando de cumplir con mi deber: dar la cara, explicar, esclarecer y pensar en cómo mejorar el sistema", afirmó.
"Les aseguro que pasar por esta circunstancia en dos ocasiones en un año no se lo deseo a nadie", señaló, en referencia al accidente de Adamuz, que tuvo lugar en Córdoba el pasado 18 de enero y en el que murieron 46 personas. También anticipó que tendrá que afrontar "los insultos, las descalificaciones y los prejuicios de culpabilidad" durante los próximos días.
El ministro, señalado como el máximo responsable
Las palabras de Puente se producen después de que tanto sindicatos como oposición hayan reclamado su salida del Gobierno de Pedro Sánchez. Por un lado, CC.OO. ha pedido el cese inmediato del ministro de Transportes, Óscar Puente, y ha reclamado una investigación "rigurosa y transparente" del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, en el que han muerto al menos 69 personas.
El sindicato considera que deben esclarecerse las causas del siniestro, determinarse las posibles responsabilidades y adoptarse medidas para evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse. También ha reclamado "máxima prudencia y responsabilidad" antes de apuntar a un posible error humano y ha criticado el señalamiento público de un trabajador del centro de control por parte del ministro.
Por su parte, el PP también ha exigido responsabilidades políticas a Puente. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, quien el jueves visitó Urda, volvió a reclamar responsabilidades políticas y cuestionó la gestión del Ejecutivo. Tras reunirse con expertos en infraestructuras y servicios ferroviarios, Feijóo sostuvo que el accidente "no puede considerarse un hecho aislado ni un fallo personal" y señaló al Gobierno por mantener un sistema de seguridad que considera obsoleto.
"Si no dimiten ellos, los dimitiremos en las urnas", advirtió el presidente del PP, que situó en las próximas elecciones la exigencia de responsabilidades políticas. También criticó que la familia del maquinista fallecido hubiera escuchado su voz en los audios filtrados antes de recuperar sus restos mortales.
Mientras tanto, su portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, ha afirmado que el ministro debería dimitir o ser cesado y ha considerado que "no debería llegar al martes", cuando está prevista su comparecencia en el Congreso para dar explicaciones de lo sucedido.
"Hay que hablar de responsabilidades políticas porque este país está en shock, está herido y no es normal lo que está viviendo España", ha declarado en una entrevista en 'RNE'. En este sentido, Puente ha esgrimido de manera tajante: "No es un tema de infraestructura, no es un tema de mantenimiento".
El fallo del sistema LZB y la no infalibilidad de Adif
Puente insistió en que todavía es pronto para determinar las responsabilidades por lo ocurrido y recordó que la investigación sigue abierta. "La fatalidad existe y hay que afrontarla", afirmó el ministro, que reiteró que su "confianza en Adif y su personal es inequívoca, pero nadie es infalible".
En este sentido, aseguró que, si se detectan fallos en los controles o en la organización, así como posibles responsabilidades individuales, se exigirán "por los cauces correspondientes".
Durante su comparecencia, Puente ofreció nuevas explicaciones sobre las circunstancias técnicas del accidente y el funcionamiento de los sistemas de seguridad. El ministro confirmó que el sistema LZB había dejado de funcionar y que los trenes pasaron a operar con el sistema ASFA, basado en señales laterales y balizas.
Según explicó, el AVE que terminó colisionando con el Iryo encontró un semáforo en verde antes del choque. La señal se había puesto en verde porque el centro de control había autorizado al Iryo a reanudar la marcha, aunque este tren no llegó a hacerlo al no conseguir reiniciar el sistema.
"¿Por qué este semáforo se pone en verde y por tanto el tren que llega está absolutamente vendido?", se preguntó Puente, que detalló que el AVE recibió indicaciones que le permitían continuar la marcha y encontró después la señal con el paso expedito. "En relación con ese semáforo verde, todo se tiene que revisar".
El ministro insistió en que no hay trenes circulando a 300 km/h bajo el control exclusivo de una persona. Cuando falla el LZB, explicó, los convoyes pasan a funcionar conforme a los criterios del sistema convencional, que limita la velocidad máxima a 200 kilómetros por hora. No obstante, consideró que el factor humano interviene como último recurso cuando los sistemas automáticos dejan de funcionar.
Puente también aseguró que las incidencias del LZB no son excepcionales. Según sus datos, el sistema ha sufrido 170 caídas en lo que va de año, una cifra que situó dentro de la normalidad europea y por debajo de la media de los dos años anteriores. El 75% de esas interrupciones, añadió, responde a circunstancias ajenas al propio sistema, como obras, tareas de mantenimiento o condiciones meteorológicas.
Pese a todo, el ministro aseguró que mantiene su confianza en el sistema ferroviario español, pese a reconocer que la sucesión de accidentes ha podido quebrar la confianza de los ciudadanos. "Creo que es seguro y que los hechos que han sucedido tienen un carácter tremendamente excepcional", afirmó.