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Política de la UE. ¿Cómo puede Europa financiar sus ambiciones espaciales?

Esta imagen muestra la nave espacial Jupiter Icy Moons Explorer, Juice, en órbita alrededor del gigante gaseoso.
Esta imagen muestra la nave espacial Jupiter Icy Moons Explorer, Juice, en órbita alrededor del gigante gaseoso. Derechos de autor AP/ESA/ATG Medialab
Derechos de autor AP/ESA/ATG Medialab
Por Paula Soler
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Este artículo se publicó originalmente en inglés

Europa se está quedando rezagada en la economía espacial, y los Estados miembros reclaman más inversión pública y privada para seguir siendo competitiva frente a los actores mundiales; pero quedan retos pendientes para el próximo mandato de la Comisión.

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Tras una profunda transformación de la industria espacial en la última década, el modelo europeo, basado principalmente en el apoyo público, ha quedado obsoleto en una economía emergente en la que prosperan EE.UU., China e India.

"Este modelo ya no es adecuado para la actual economía espacial global y competitiva", afirma el último informe de la UE sobre el mercado único, elaborado por el expresidente italiano Enrico Letta.

La mayor parte de los recursos industriales se concentran ahora en unos pocos países y empresas con capacidad para construir, lanzar y explotar grandes sistemas espaciales, lo que dificulta el crecimiento y fragmenta el potencial de Europa en el mercado mundial.

"Estamos muy por detrás de los demás y no deberíamos dedicar tanto tiempo a intentar imitar lo que ya existe en el mercado en términos de tecnologías", declaró a 'Euronews' Reinhilde Veugelers, miembro senior del 'think tank' económico Bruegel, con sede en Bruselas.

"Europa tiene que asegurarse de contar con un sistema de innovación que funcione bien, porque hay muchos inventos que no se dedican sólo al espacio, sino que proceden de otras tecnologías", añadió.

Según Letta, si Europa quiere competir y lograr autonomía estratégica, necesita estimular la inyección de capital privado, introducir normas comunes y equilibrar el reparto de fondos entre las distintas actividades espaciales y países.

El "Divide y vencerás" no es aplicable

Hasta ahora, la Agencia Espacial Europea (ESA), formada por la mayoría de los países de la UE más Canadá, Noruega, Suiza y el Reino Unido, ha funcionado según el principio de que cualquier inversión realizada por un miembro es correspondida proporcionalmente mediante contratos con su industria nacional.

Un planteamiento que ha funcionado bien para la exploración espacial, pero que puede no ser el mejor para el espacio comercial. "Aquí necesitamos los mejores resultados a largo plazo, y quien pueda ofrecerlos que los obtenga", argumenta Veugelers.

Si esto se hace a través de consorcios de varias empresas europeas de diferentes tamaños y conocimientos, tanto mejor.

"Con nuestra contratación, en Europa deberíamos evitar definitivamente acabar en una guerra en la que cada uno subvencione a sus propios actores", afirma el investigador de Bruegel.

En lugar de dividir los esfuerzos replegándose a nivel nacional, un impulso conjunto podría ser un mejor camino para la economía espacial europea.

"[Para crecer], quizá tengamos que pensar en modelos cooperativos y en el llamado sector de riesgo compartido, que quizá no sea tan rentable, pero permitiría a Europa tener su acceso independiente al espacio y ser competitiva fuera de Europa", explica a 'Euronews', Xavier Llairó, cofundador de Pangea Aerospace, que desarrolla motores para cohetes.

Acelerar el juego

Para el director general de la ESA, Josef Aschbacher, trabajar en procedimientos ágiles de adquisición debería formar parte de la receta europea para el éxito en los próximos años.

"Esto es algo que me preocupa, [el hecho] de que Europa no tenga la misma velocidad y volumen a la hora de atraer financiación", declaró Aschbacher a 'Euronews' durante la reciente reunión de ministros espaciales en Bruselas. La agenda de la ESA para 2025 refleja estas preocupaciones, con la comercialización y la atracción de capital a la industria a la cabeza de la lista.

"Para mí, se necesitan tres ingredientes para tener éxito: una buena idea, acceso al dinero y velocidad", argumentó Aschbacher, añadiendo que Europa ya cuenta con las capacidades y el talento necesarios.

Sin embargo, el sector ha sido tradicionalmente reacio al riesgo y no ha logrado atraer instrumentos financieros. "No queremos desplazar a los inversores privados. Nos gustaría impulsar donde sea necesario", afirma Helmut von Glasenapp, Secretario General de la Asociación Europea de Inversores a Largo Plazo (ELTI), que representa a inversores públicos como bancos nacionales de desarrollo y otras instituciones financieras.

Pero, en general, estos inversores públicos tienen excluidos de su mandato tanto la defensa como el espacio. "Los Gobiernos tienen que decir creo que necesitamos más inversión en espacio y defensa, y el segundo paso es quién debe hacerlo", subrayó von Glasenapp.

Centrarse en los puntos fuertes

El acceso de Europa al espacio corretemporalmente a cargo de SpaceX, de Elon Musk, una de las start-ups más rentables del mundo, que actualmente lidera el mercado mundial de servicios de lanzamiento.

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Según Bloomberg, la empresa está debatiendo la venta de las acciones existentes en una operación que podría valorarla en unos 200.000 millones de dólares (183.940 millones de euros).

"Esta es una empresa que puede recaudar entre uno y dos millones de euros al año de inversores privados, por lo que estamos hablando de una escala diferente", dijo Llairó, subrayando que cree que Europa ya llega tarde para estos proyectos de mayor envergadura.

Pero como el espacial es un sector en el que la tecnología está ligada a la rentabilidad, el bloque podría centrarse en el desarrollo de motores eficientes a un precio asequible y competitivo, afirma. En este caso, la inversión pública podría apoyar el desarrollo del núcleo de los lanzadores, los motores, y luego la inversión privada podría ayudar a ampliar el resto.

El investigador de Bruegel también ve margen en la fabricación espacial, donde las pequeñas y medianas empresas pueden desempeñar un papel clave en las cadenas de suministro europeas e internacionales.

"Con un poco de visión y el desarrollo de las herramientas adecuadas, creo que podemos volver a la carrera mundial", pronostica Llairó.

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