El presidente estadounidense, Donald Trump, abre un nuevo capítulo en su guerra arancelaria, esta vez apuntando a las películas producidas fuera de Estados Unidos.
En una publicación el domingo por la noche en su red social Truth Social, Trump dijo que ha autorizado al Departamento de Comercio y a la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos a imponer un arancel del 100% "a todas y cada una de las películas que lleguen a nuestro país producidas en tierras extranjeras".
"La industria del cine en Estados Unidos está muriendo muy rápido", escribió, quejándose de que otros países "están ofreciendo todo tipo de incentivos para atraer" a cineastas y estudios lejos de Estados Unidos. "Se trata de un esfuerzo concertado por parte de otras naciones y, por tanto, de una amenaza para la Seguridad Nacional. Es, además de todo lo demás, ¡mensajería y propaganda!".
No quedó claro de inmediato cómo podría aplicarse un arancel de este tipo a las producciones internacionales. Es habitual que tanto las películas grandes como las más pequeñas incluyan producción tanto en Estados Unidos como en otros países. Películas de gran presupuesto como la próxima 'Misión imposible: Sentencia final', por ejemplo, se graba en todo el mundo.
Durante años, los programas de incentivos han influido en el lugar de rodaje de las películas, lo que ha hecho que la producción cinematográfica se desplace cada vez más de California a otros estados y países con incentivos fiscales favorables, como Canadá y el Reino Unido.
Sin embargo, los aranceles están diseñados para atraer a los consumidores hacia los productos estadounidenses. Y en las salas de cine, las películas de producción estadounidense dominan abrumadoramente el mercado nacional.
China aumenta su producción cinematográfica
China ha incrementado su producción cinematográfica nacional, culminando con la superproducción de animación 'Nezha 2: El niño demonio revoluciona el mar', que recaudó más de 2.000 millones de dólares (1.766 millones de euros) este año. Pero incluso entonces, sus ventas procedieron casi en su totalidad de China continental. En Norteamérica, sólo recaudó 20,9 millones de dólares (unos 18,5 millones de euros).
La Motion Picture Association (MPA) no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios el domingo por la noche, pero los datos de la MPA muestran hasta qué punto las exportaciones de Hollywood han dominado los cines. Según la asociación, las películas estadounidenses produjeron 22.600 millones de dólares (19.963 millones de euros) en exportaciones y 15.300 millones (13.514 millones de euros) en superávit comercial en 2023.
Trump ha hecho honor a la etiqueta de 'hombre de los aranceles' que él mismo se puso hace años, al imponer nuevos impuestos a productos fabricados en distintos países del mundo. Esto incluye un arancel del 145% sobre los productos chinos y un arancel básico del 10% para productos de otros países, con la amenaza de gravámenes aún mayores.
Al imponer aranceles unilateralmente, Trump ha ejercido una influencia extraordinaria sobre el flujo del comercio, creando riesgos políticos y tirando del mercado en diferentes direcciones. Hay aranceles sobre los automóviles, el acero y el aluminio, con más importaciones, incluidos los medicamentos farmacéuticos, que serán objeto de nuevos aranceles en las próximas semanas.
Trump, preocupado por la producción extranjera
Trump lleva tiempo expresando su preocupación por el traslado de la producción cinematográfica al extranjero. Poco antes de asumir el cargo, anunció que había contratado a los actores Mel Gibson, Jon Voight y Sylvester Stallone para que actuaran como "embajadores especiales" en Hollywood para que "¡VUELVA MÁS GRANDE, MEJOR Y MÁS FUERTE QUE NUNCA!".
La producción cinematográfica y televisiva estadounidense se ha visto mermada en los últimos años, con los contratiempos de la pandemia de COVID-19, las huelgas de los actores de Hollywood de 2023 y los recientes incendios forestales en la zona de Los Ángeles. La producción global en EE.UU. descendió un 26% el año pasado en comparación con 2021, según datos de ProdPro, que realiza un seguimiento de la producción.
Según el 'Hollywood Reporter', en su encuesta anual a ejecutivos, en la que se preguntaba por los lugares de rodaje preferidos, ningún lugar de EE.UU. figuraba entre los cinco primeros. Toronto, el Reino Unido, Vancouver, Europa Central y Australia se situaron en cabeza, mientras que California ocupó el sexto lugar, Georgia el séptimo, Nueva Jersey el octavo y Nueva York el noveno.
El problema es especialmente grave en California. En el área metropolitana de Los Ángeles, la producción del año pasado descendió un 5,6% respecto a la de 2023, según FilmLA, sólo superada por la de 2020, durante el punto álgido de la pandemia. El pasado mes de octubre, el gobernador Gavin Newsom propuso ampliar el programa de créditos fiscales para cine y televisión de California a 750 millones de dólares anuales (662 millones de euros), frente a los 330 millones (291 millones de euros).
Otras ciudades estadounidenses como Atlanta, Nueva York, Chicago y San Francisco también han recurrido a agresivos incentivos fiscales para atraer producciones cinematográficas y televisivas. Estos programas pueden adoptar la forma de subvenciones en metálico, como en Texas, o de créditos fiscales, que ofrecen Georgia y Nuevo México.
"Otras naciones han estado robando a Estados Unidos la capacidad de hacer películas", dijo Trump a los periodistas en la Casa Blanca el domingo por la noche tras regresar de un fin de semana en Florida. "Si no están dispuestos a hacer una película dentro de Estados Unidos deberíamos tener un arancel sobre las películas que entran".