El presidente y el ministro Cuerpo desarrollan hoy más detalles sobre su inversión de 10.500 millones de euros, que pretende movilizar capital público-privado para invertir en empresas que el Ejecutivo de turno considere estratégicas.
Hace poco menos de un año, la Casa Blanca anunciaba la creación de un fondo soberano federal estadounidense; una figura que hasta ahora solo existía a nivel regional en 23 estados de la nación. Sin embargo, dicho comunicado ofrecía pocos detalles técnicos y dejaba abiertas varias dudas al respecto, como la fuente de su financiación, un calendario que estimase su lanzamiento o en qué empresas plantea invertir el Ejecutivo de Donald Trump.
Algo similar ocurrió el jueves pasado con el último anuncio económico de Pedro Sánchez, quien planea crear un fondo soberano nacional -España Crece- financiado con parte de la última remesa de fondos europeos: 10.500 millones de euros de un total de 22.880. Los detalles del anuncio se conocerán este lunes de la mano del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y del propio presidente.
Por el momento, ambos han adelantado que el fondo operará a través del Instituto Oficial de Crédito (ICO) para invertir en empresas españolas consideradas estratégicas por parte del Ejecutivo de turno y que seguirá un modelo público-privado, es decir, que las empresas podrán invertir en él. "Si los fondos NextGeneration fueron un ejercicio de soberanía europea, España Crece será un ejercicio de soberanía nacional", declamó Sánchez durante la presentación del instrumento en un foro económico.
Los fondos soberanos consisten, a grandes rasgos, en construir un depósito estatal de activos financieros con una finalidad o destino concreto como, por ejemplo, dotar de recursos al sistema de pensiones de los ciudadanos de ese país. El ejemplo más paradigmático de este último ejemplo lo encontramos en el fondo soberano más rico y conocido del planeta: el Fondo de Pensiones del Gobierno de Noruega, creado en 1990 y cuya rama global (SPU) acumula un valor estimado de 1,526 billones de euros.
Este gigantesco depósito se nutre de los beneficios petrolíferos y gasísticos producidos por la nación nórdica. El pasado mes de agosto, el Banco de Noruega (gestor del SPU) anunció la venta accionarial en una decena de empresas israelíes debido al genocidio cometido por el Gobierno de Benjamin Netanyahu en la Franja de Gaza. Y en 2022, en respuesta a la invasión de Ucrania, el fondo congeló y vendió sus participaciones rusas. Estos mecanismos, por lo tanto, no son inocuos y pueden llegar a utilizarse como arma de presión económica o diplomática.
El sistema noruego incluye una segunda vertiente (SPN) que se centra en realizar inversiones en empresas nacionales que cotizan en la bolsa de Oslo. Este sería el modelo, si atendemos a las declaraciones de Sánchez, por el que parece inclinarse su Ejecutivo.
¿Qué otros tipos de fondos soberanos existen?
Cinco de los diez más grandes del mundo están en manos de cuatro países del golfo Pérsico (Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Kuwait y Qatar), y también usan sus recursos naturales estatales -petróleo, por supuesto- para financiarse.
Pero no todos los fondos soberanos se financian con este tipo de ganancias: Temasek de Singapur, Korea Investment Corporation de Corea del Sur o el Fondo Soberano de Turquía utilizan reservas de bancos centrales o reciben activos de empresas estatales.
Otras naciones optan por nutrirse del superávit fiscal o proveniente de su Seguridad Social. Este es el caso del Fondo de Reserva español, que no es ni más ni menos que la famosa 'hucha' de las pensiones formalizada por el Pacto de Toledo y creada en el año 2000. Actualmente, el saldo acumulado en el Fondo de Reserva se invierte en deuda pública española.
El nuevo plan de Sánchez y Cuerpo también tendrá un enfoque diferente a COFIDES, la compañía española de Financiación al Desarrollo que se encarga de financiar a las empresas españolas en el extranjero a través de la Secretaria de Estado de comercio (53%) y de cuatro bancos privados: Santander, BBVA, el Sabadell y CAF (47%).
¿Qué empresas se verán beneficiadas por España Crece?
Una de las grandes críticas de los fondos soberanos es su falta de transparencia respecto a las empresas, sean nacionales o internacionales, en las que invierten. Incluso Noruega, el sexto país menos corrupto del mundo y cuyo fondo lidera en esta materia, ha prometido visibilizar aún más sus actividades.
Esto puede generar un segundo problema derivado: utilizar esta opacidad para beneficiar a las empresas del gusto del Gobierno de turno o como herramienta para perjudicar a otro país. El propio Donald Trump dejó caer durante el año pasado que podría utilizar el fondo, anunciado en febrero de 2025 pero sin un lanzamiento a la vista, para comprar TikTok.
La ética (o, en neolenguaje empresarial, la responsabilidad social corporativa) también sobrevuela este debate. ¿Es lícito invertir en el sector del oro, cobalto o diamante de Bélgica, por ejemplo, si esta materia prima procede originalmente de República Democrática del Congo, donde se han documentado graves abusos contra los derechos humanos?
Por el momento, Pedro Sánchez ha englobado nueve áreas muy amplias (vivienda, energía, digitalización, inteligencia artificial, industria, economía circular, infraestructuras, saneamiento y seguridad) donde su Administración planea invertir, a la espera de más detalles este lunes.