La decisión de ser miembro fundador del Consejo de la Paz refleja el intento de Bakú de convertir su influencia regional en peso internacional, mientras gestiona unas delicadas relaciones con Irán.
En el marco milimétricamente coreografiado y de especial trascendencia del Foro Económico Mundial de Davos, el pasado enero Azerbaiyán se comprometió a ser miembro fundador del recién creado "Board of Peace", una iniciativa respaldada por Estados Unidos presentada como un foro para el diálogo y los esfuerzos de paz a largo plazo.
El Gobierno de Bakú presenta este paso como parte de su empeño por ampliar su perfil diplomático más allá del Cáucaso Sur, mientras que los analistas señalan que también será observado con lupa en la región, especialmente en Irán, como un indicio de cómo podría posicionarse Azerbaiyán si se intensifican las tensiones entre Washington y Teherán.
"Integrarse en el Board of Peace es un paso lógico en la transformación de Azerbaiyán, que deja de ser un actor regional para convertirse en un participante de los procesos diplomáticos globales", afirma Laman Nazarova, experta en relaciones internacionales.
Para Bakú, este paso va más allá de un gesto diplomático simbólico. Marca la voluntad de situar a Azerbaiyán como un actor político y económico global creíble, capaz de influir en los debates sobre paz, energía y estabilidad regional muy más allá del Cáucaso Sur.
Nazarova sostiene que Azerbaiyán ha ido cultivando de forma constante la imagen de un Estado capaz no solo de gestionar su propia realidad posconflicto, sino también de aportar experiencias prácticas a los esfuerzos internacionales de construcción de la paz.
En su opinión, años de gestión y negociación posconflicto han hecho que Azerbaiyán pase de ser un receptor pasivo de acuerdos de seguridad a convertirse en un actor diplomático activo.
Entre la flexibilidad y la alineación
Según Tsvetomir Nikolov, analista geoeconómico, el enfoque de Bakú refleja una preferencia por la flexibilidad estratégica en un entorno regional complejo.
"Azerbaiyán intenta mantener abiertas sus opciones en una región donde la política de poder rara vez permite decisiones simples, y prefiere la flexibilidad a las alianzas rígidas", señala Nikolov.
"Desde la perspectiva de Teherán", añade, "la participación de Azerbaiyán en una iniciativa vinculada a Estados Unidos como el Board of Peace se percibe menos como un ejercicio de construcción de la paz y más como una señal de dónde podría situarse Bakú si se agravan las tensiones entre Washington e Irán".
Este ejercicio de equilibrio, sostiene, responde a una estrategia diplomática más amplia, participar en iniciativas impulsadas por Occidente evitando al mismo tiempo un alineamiento formal que pueda limitar el margen de maniobra de Azerbaiyán en el Cáucaso Sur y más allá.
Implicaciones estratégicas para Europa
El creciente perfil diplomático de Azerbaiyán tiene una relevancia especial para Europa. Situado en la intersección entre Europa del Este y el Cáucaso Sur, el país ocupa un corredor estratégico que conecta Europa con Asia Central y Oriente Medio.
Su participación en el Board of Peace evidencia la ambición de ampliar su huella diplomática más allá de su vecindad inmediata y reforzar su papel como puente entre regiones.
Para los países europeos, este movimiento tiene repercusiones no solo en términos de seguridad, sino también en el terreno de la confianza y la previsibilidad.
Como señala Nazarova, la cooperación energética está cada vez más entrelazada con consideraciones políticas y diplomáticas.
En este contexto, la implicación de Azerbaiyán en iniciativas globales de paz refuerza su imagen de socio responsable y con visión de futuro, especialmente ahora que Europa sigue diversificando sus fuentes de energía y sus vínculos estratégicos.
Una plataforma de influencia
El Board of Peace está concebido como una plataforma de coordinación en cuestiones que van desde la resolución de conflictos y la asistencia humanitaria hasta las estrategias de construcción de la paz a largo plazo.
Se espera que la experiencia de Azerbaiyán en recuperación y reconstrucción posconflicto tenga un papel destacado en estos debates, sobre todo en las regiones con estrechos vínculos geopolíticos y económicos con Europa.
El Foro Económico Mundial ofreció a Azerbaiyán un escaparate de alto perfil para subrayar su compromiso con la diplomacia multilateral.
Su presencia en el Board of Peace probablemente atraerá una atención sostenida de los responsables políticos europeos y de los medios internacionales, amplificando aún más la voz de Bakú en los debates sobre paz, seguridad y gobernanza global.
Mientras Europa navega en un panorama geopolítico cada vez más volátil, marcado por la incertidumbre energética, los conflictos regionales y las alianzas cambiantes, el compromiso de Azerbaiyán con el Board of Peace ilustra cómo las potencias intermedias buscan ampliar su influencia mediante una diplomacia flexible y diversificada.