Los ataques contra instalaciones energéticas clave del Golfo son cada vez más frecuentes y destructivos, empiezan a desestabilizar el suministro y a revelar las vulnerabilidades de toda la región.
Los ataques con misiles y drones en todo el Golfo ya han encarecido el gas natural licuado (GNL) a escala mundial, mientras los mercados reaccionan al riesgo de interrupciones de suministro en una de las regiones energéticas más importantes del planeta.
Estos ataques se producen en plena escalada de una confrontación más amplia que implica a Irány a la infraestructura energética del Golfo, con ataques contra instalaciones petroleras y gasistas en varios países en los últimos días.
Varios puntos estratégicos de producción de petróleo y gas en el Golfo han sido alcanzados, se ha informado de daños en grandes instalaciones y crece la preocupación por la duración de las interrupciones.
En Qatar se declararon incendios en varios puntos de la ciudad industrial de Ras Laffan, el mayor polo de gas natural licuado del mundo, tras los supuestos ataques con misiles iraníes. Las autoridades señalaron que los incendios fueron controlados sin causar víctimas, pero confirmaron que los ataques provocaron daños de consideración.
"Las últimas ofensivas cambian por completo el escenario", afirmó Vandana Hari, fundadora de Vanda Insights, una firma especializada en el análisis de los mercados energéticos globales, que recordó que hasta ahora la producción de GNL se había paralizado principalmente por precaución y no a causa de daños físicos.
Estos ataques se suman a otros incidentes en la región, entre ellos un ataque con dron contra una instalación petrolera en Fuyaira, en Emiratos Árabes Unidos, que pone de relieve la creciente amplitud del conflicto.
El daño material altera la percepción del riesgo
Las reparaciones probablemente no comenzarán hasta que termine el conflicto y podrían prolongarse durante varios meses, explicó Hari, que añadió que aún no está claro si será posible reanudar antes las operaciones, aunque sea de forma parcial.
Las consecuencias pueden ir mucho más allá de la región. Qatar suministra en torno a una quinta parte de las exportaciones mundiales de GNL y la mayor parte de esa producción pasa por el complejo de Ras Laffan, la mayor planta de exportación de GNL del mundo. Cualquier interrupción prolongada amenaza con tensionar aún más unos mercados ya muy sensibles.
"Podríamos encontrarnos con mercados globales de gas mucho más ajustados justo cuando Europa empieza a comprar para acumular reservas de cara al invierno", advirtió Hari. "Como Europa puede pagar los precios más altos para atraer la tonelada adicional, las economías asiáticas más pequeñas y sensibles al precio serán las que más sufran".
Más allá del impacto inmediato en el suministro, los ataques también están dejando al descubierto las vulnerabilidades de todo el sistema energético del Golfo, desde la producción y el procesamiento hasta las rutas de envío que atraviesan el estrecho de Ormuz.
"El conflicto ha puesto de manifiesto una vulnerabilidad compleja y en varios niveles en el suministro de petróleo y gas del Golfo", señaló Hari, que apuntó a posibles cambios a largo plazo tanto en la inversión como en los flujos comerciales si la inestabilidad se prolonga.
Sin capacidad ociosa de GNL
Para los expertos del sector, el problema no es solo el daño material, sino también la dificultad de operar en un entorno de conflicto activo. Jean-Christian Heintz, consultor global de GNL, aseguró que los ataques ejercen una presión "psicológica y reputacional" sobre el sector y que el alcance real de los daños sigue sin estar claro, y añadió que incluso ofensivas limitadas pueden tener importantes consecuencias operativas.
"Como operador razonable y prudente, ningún vendedor asumirá el riesgo de reanudar la producción en un contexto así", afirmó Heintz, que subrayó que incluso ataques menores pueden impedir el regreso a la normalidad.
"En el sector del GNL no existe algo parecido a la capacidad ociosa", señaló Heintz, que recordó que la producción no puede incrementarse rápidamente y que los nuevos proyectos requieren años y grandes inversiones para desarrollarse. Ya se observan señales de que las interrupciones se están trasladando a los mercados globales: QatarEnergy ha ofrecido cinco cargas de GNL en la terminal belga de Zeebrugge para abril, según fuentes del sector, lo que sugiere que los parones podrían prolongarse más de lo previsto inicialmente.