El acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur entra en vigor de forma provisional, pese al recurso presentado ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Tras más de 25 años de negociaciones, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países de Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) entró en vigor de forma provisional el viernes.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, impulsó la aplicación provisional a pesar de un recurso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, lo que en la práctica deja al margen una votación del Parlamento Europeo sobre la ratificación plena del acuerdo.
"La aplicación provisional mostrará los beneficios tangibles del acuerdo", escribió Von der Leyen en X. "Y cómo se han tenido en cuenta las sensibilidades legítimas". Está previsto que la presidenta comunitaria celebre el viernes una vídeoconferencia con los dirigentes de los países de Mercosur para celebrar el acuerdo.
El acuerdo elimina los aranceles a la mayor parte de los intercambios entre ambas partes, con lo que se crea una zona de libre comercio de más de 700 millones de personas entre la UE y los países de Mercosur.
El jueves, la jefa del Ejecutivo comunitario describió el acuerdo como "una buena noticia para las empresas de la UE de todos los tamaños, una buena noticia para nuestros consumidores y una buena noticia para nuestros agricultores, que obtendrán valiosas nuevas oportunidades de exportación, con plena protección para los sectores sensibles".
La oposición al acuerdo
El pacto, sin embargo, no ha sido recibido con el mismo entusiasmo por todos. Mientras sus partidarios creen que abre nuevos mercados vitales para la economía, sus detractores advierten de que puede debilitar las normas y regulaciones medioambientales y perjudicar al sector agrícola de la UE.
La Comisión Europea firmó el acuerdo el 17 de enero tras lograr el apoyo de la mayoría de los Estados miembros. Algunos países, sin embargo, se mantuvieron en contra, con Francia a la cabeza de la oposición. Muchos agricultores europeos también expresaron su malestar.
En los días previos a la firma, salieron a la calle con sus tractores para protestar contra lo que consideraban una competencia desleal de las importaciones procedentes de Mercosur.
Pero en el Parlamento Europeo, los opositores lograron una mayoría para llevar el acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y que evaluara su legalidad. El acuerdo quedará suspendido si la institución europea falla en su contra. Ante la presión de los defensores del acuerdo, como Alemania y España, deseosos de acceder a nuevos mercados en un contexto de crecientes tensiones geoeconómicas, Von der Leyen optó así por la aplicación provisional.
La Comisión, sin embargo, solo podía hacerlo después de que al menos un país de Mercosur ratificara y notificara el acuerdo. Brasil, Argentina y Uruguay ya lo han hecho y se espera que Paraguay siga el mismo camino.
"Nada mejor que creer en el ejercicio de la democracia, en el multilateralismo y en las relaciones cordiales entre naciones", afirmó el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en una ceremonia para celebrar el avance en Brasilia.
Bolivia, el miembro más reciente de Mercosur, no formó parte de las negociaciones pero puede adherirse al acuerdo en los próximos años.