Las inversiones para los próximos tres años disminuyen mientras la Inteligencia Artificial se consolida como un motor económico clave para el tejido industrial. El 90% de las empresas españolas invertirá en Inteligencia Artificial
La reindustrialización ya ha dejado de ser una declaración de intenciones. Tres de cada cuatro grandes empresas europeas y estadounidenses tienen ya una estrategia en marcha. Según los últimos datos, recogidos por el informe “El resurgir de la industria: estrategias de reindustrialización en Europa y Estados Unidos”, elaborado por el Capgemini Research Institute, el 73% de las empresas europeas y estadounidenses ya cuenta con alguno de estos planes funcionando frente al 59% de 2024. El dato es todavía más elevado en nuestro país, que sitúa al 76% las empresas con una estrategia de reindustrialización activada.
Sin embargo, el dinero sobre la mesa se ha desplomado: de los 4,7 billones de dólares previstos el año pasado a apenas 2,5 billones para los próximos tres años. Y a pesar de estos datos, la conclusión no es negativa. La reducción de inversiones no se ha retirado, sino que se ha refinado hacia modelos, apunta el Informe, “más selectivos y menos intensivos”.
La mayoría de las empresas ya no busca sólo rentabilidad inmediata, sino no depender de cadenas de suministro que se pueden romper de un día para otro. El 86% prioriza la resiliencia de su cadena de producción por encima del beneficio a corto plazo. Y para que producir más cerca de casa no resulte prohibitivo, el 87% prevé invertir en Inteligencia Artificial, automatización y gemelos digitales.
Estados Unidos vuelve a casa y Europa mira hacia fuera
El mapa de la reindustrialización tampoco es uniforme. Mientras Estados Unidos acelera el regreso de fábricas a su propio territorio (reshoring), Europa apuesta más por producir en países aliados (friendshoring). En ambos casos, países como la India, Vietnam, México o Canadá están ganando peso como destinos alternativos a China, aunque más de la mitad de las empresas no tiene intención de abandonar el mercado chino. La idea no es romper con nadie, sino repartir mejor los riesgos.
España es, en este contexto, uno de los casos más llamativos del informe. Hace dos años, tan sólo el 45% de las empresas españolas tenía una estrategia de reindustrialización definida. Hoy ese porcentaje es del 76%. El 85% de los directivos españoles reconoce que la presión geopolítica es lo que les ha empujado a actuar, y el 60% mantiene sus planes aunque los costes suban a corto plazo.