El bitcoin cae a su nivel más bajo desde febrero, pierde más de un 25 % en el mes mientras grandes inversores venden miles de millones y la regulación cripto en EEUU sigue en el aire en Washington.
La caída de Bitcoin se agudizó el miércoles, con el precio retrocediendo hasta 61.300 dólares por primera vez desde febrero, y prolongando uno de los periodos más turbulentos del año para la mayor criptomoneda del mundo.
El precio acumula un descenso de más del 25% desde el máximo registrado a principios de este mes y de más del 30% desde comienzos de año, lo que convierte a 2026 en uno de los años más flojos para Bitcoin en la memoria reciente en comparación con otros grandes activos de riesgo.
En el momento de redactar esta información, Bitcoin se ha recuperado levemente y cotiza en torno a 63.000 dólares.
Lo que hace especialmente significativa la corrección actual no es solo su magnitud, sino también su origen.
Según varios analistas que siguen la cadena de bloques, los tenedores a largo plazo, normalmente definidos como inversores cuyo Bitcoin no se mueve durante al menos 155 días, están vendiendo de forma agresiva tras haber permanecido en gran medida inactivos entre febrero y abril.
En los primeros días de junio, estos inversores se deshicieron de unos 2.400 millones de dólares (2.100 millones de euros). Una parte significativa procedía de quienes habían comprado Bitcoin por encima de 90.000 dólares, un grupo que en gran medida se había resistido a vender pese a que el precio llevaba meses deslizándose a la baja.
La oleada de ventas se ha extendido también al mercado de derivados. El índice BVIV de volatilidad implícita a 30 días de la firma de análisis de derivados cripto Volmex subió hasta 57,4, su nivel más alto desde comienzos de abril, ante la carrera de los operadores por comprar opciones de cobertura.
Al mismo tiempo, los ETF de Bitcoin al contado cotizados en Estados Unidos encadenaron el miércoles su decimotercer día consecutivo de reembolsos, con salidas adicionales de 50 millones de dólares (43 millones de euros) de unos vehículos considerados un barómetro del apetito inversor por la criptomoneda.
La regulación de las criptomonedas afronta nuevas incertidumbres
Los problemas de mercado de Bitcoin se desarrollan en un contexto igualmente agitado en Washington, donde la Digital Asset Market Clarity Act (CLARITY Act), una de las grandes prioridades del sector de las criptomonedas, pelea por salir adelante en el Senado de Estados Unidos.
El proyecto de ley, que establecería normas para la industria de los activos digitales repartiendo la supervisión entre la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), obtuvo el visto bueno de la Comisión de Banca del Senado en una ajustada votación bipartidista el 14 de mayo.
Sin embargo, el texto aún afronta obstáculos. Aunque la Comisión de Banca del Senado, encargada de supervisar a la SEC, ha aprobado la iniciativa, todavía debe armonizarse con una versión distinta elaborada por la Comisión de Agricultura del Senado, responsable de la CFTC. Persisten desacuerdos de calado entre ambos comités.
El calendario legislativo es el problema más acuciante para el sector.
Quedan únicamente unas ocho semanas de actividad en el pleno del Senado antes de que los legisladores se marchen al receso de verano y centren su atención en la campaña de las elecciones de mitad de mandato. El proyecto podría consumir hasta una semana completa de ese tiempo limitado.
Compite además por espacio político con varias leyes consideradas imprescindibles, entre ellas iniciativas sobre poderes de vigilancia, financiación migratoria, reforma de la vivienda y una ley agraria.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, instó el miércoles a los senadores a aprobar la CLARITY Act antes del receso estival. Ante la Comisión de Finanzas del Senado, afirmó que esperaba la rápida aprobación del texto y lo encuadró en los esfuerzos por convertir a Estados Unidos en "la capital mundial de la innovación".
El recorrido del proyecto se complica aún más por el abierto enfrentamiento entre la industria bancaria y el sector cripto en torno a la regulación de las stablecoins.
Jamie Dimon, consejero delegado de JPMorgan, ha sido uno de los críticos más contundentes y sostiene que los emisores de stablecoins obtendrían una ventaja injusta si se les permite ofrecer productos con rendimiento sin cumplir los mismos requisitos regulatorios que los bancos.
"Si quieres ser un banco, sé un banco", afirmó Dimon en una entrevista con Fox Business. La American Bankers Association, la banca comunitaria y las cooperativas de crédito se han alineado con esa postura.
La senadora estadounidense Cynthia Lummis, que preside el subcomité del Senado sobre activos digitales, adoptó un tono más optimista y escribió el martes en las redes sociales que los legisladores están "más cerca que nunca de contar con una estructura de mercado de activos digitales plenamente operativa".
Sigue sin estar claro si los legisladores lograrán superar tanto un calendario legislativo saturado como las divisiones dentro del propio sector.