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La industria alemana vuelve a crecer, pero la guerra en Oriente Medio empaña las perspectivas

ARCHIVO. Un trabajador camina junto a un horno en la acería de ThyssenKrupp en Duisburgo, Alemania, en enero de 2020
ARCHIVO. Un trabajador camina junto a un horno en la acería de ThyssenKrupp en Duisburgo, Alemania, en enero de 2020 Derechos de autor  AP Photo/Martin Meissner
Derechos de autor AP Photo/Martin Meissner
Por Quirino Mealha
Publicado última actualización
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El repunte del 0,4 % de la producción industrial alemana en abril y el aumento de las exportaciones apenas dan motivos para el optimismo, con nuevos pedidos en caída, energía más cara y la mayor economía europea aún sin afianzarse.

La producción industrial alemana repuntó ligeramente en abril por primera vez desde el estallido de la guerra en Oriente Medio, según mostraron el martes los datos oficiales, aunque los analistas advierten de que la mejora de un solo mes oculta un panorama de fondo mucho más sombrío para la mayor economía de Europa.

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La oficina federal de estadística, Destatis, informó de que la producción aumentó un 0,4 % en abril respecto al mes anterior, impulsada sobre todo por la construcción.

Este dato pone fin a una racha negativa que se remontaba a noviembre pasado, pero pocos lo interpretan como un punto de inflexión.

Según Carsten Brzeski, responsable global de Macroeconomía en ING, en una nota de análisis publicada el martes, la cifra de abril es "simplemente demasiado poco", con una producción prácticamente estancada en los primeros cuatro meses de 2026 y aún alrededor de un 12 % por debajo de los niveles previos a la pandemia.

El dato general se vio apuntalado por un repunte alentador de la actividad constructora, que creció un 2,4 % en términos mensuales.

Las exportaciones también sorprendieron al alza, con un aumento del 0,9 % frente al mes anterior, frente al 0,5 % registrado en marzo, aunque el superávit comercial apenas varió porque las importaciones crecieron aún más deprisa.

Lo que hace solo unos meses parecía sentar las bases de un año prometedor, con una mejora de la confianza, carteras de pedidos al alza y una importante inyección fiscal en defensa e infraestructuras bajo el mandato del canciller Friedrich Merz, ha vuelto a dar paso a las dudas.

La guerra en Irán, la presión de los precios de la energía y unas perspectivas sombrías

El contexto de los datos de abril es desolador.

Alemania sigue siendo uno de los mayores importadores netos de energía de Europa, con aproximadamente un 6 % de sus importaciones de petróleo procedentes de países de Oriente Medio, según cálculos de ING, mientras que las industrias intensivas en energía, que emplean a cerca de un millón de personas, aportan en torno al 17 % del valor añadido industrial.

El conflicto ha disparado los precios de la energía, y la inflación en Alemania subió en abril al 2,9 % interanual, su nivel más alto desde enero de 2024, impulsada por unos precios de los productos energéticos más de un 10 % superiores a los de un año antes.

En abril, el Gobierno alemán recortó a la mitad su previsión de crecimiento para 2026 y ahora espera que el PIB avance solo un 0,5 %.

Los datos de producción del martes llegaron después de un informe de pedidos profundamente desalentador publicado un día antes. Los nuevos pedidos de la industria manufacturera cayeron un 3,8 % en abril en comparación con el mes anterior, según las cifras provisionales de Destatis.

El sector del automóvil fue de los más afectados, con pedidos que se redujeron en más de un 5 %, mientras que el material eléctrico y la maquinaria también registraron fuertes descensos. Los pedidos del exterior bajaron más de un 4 % y los nacionales retrocedieron casi un 3 %.

Bobinas de acero sobre vagones preparadas para su transporte en la fábrica principal del productor siderúrgico ThyssenKrupp, en dificultades, en Duisburgo, Alemania, febrero de 2025
Bobinas de acero sobre vagones preparadas para su transporte en la fábrica principal del productor siderúrgico ThyssenKrupp, en dificultades, en Duisburgo, Alemania, febrero de 2025 AP Photo/Martin Meissner

Según Brzeski, de ING, el auge de los pedidos industriales tras el pasado verano, con cuatro meses consecutivos de incrementos mensuales superiores al 4 %, dio un giro brusco en 2026, cuando los pedidos pasaron a caer más de un 2 % de media cada mes hasta abril.

El impulso procedente de la acumulación de existencias de defensa en el país y de los pedidos adelantados en las cadenas de suministro se ha desvanecido por ahora.

Habida cuenta de la magnitud de los daños sufridos por la capacidad productiva en la región y del atasco generado por los cuellos de botella en el suministro de energía y materias primas, se espera que cualquier normalización lleve bastante tiempo, según el Ministerio Federal de Economía de Alemania.

Brzeski concluía que el esperado repunte industrial de 2026 no se ha materializado y describía el ambiente, en una nota, como de "grandes esperanzas y sueños rotos", una sensación que prevé que seguirá presente en las próximas semanas.

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