Las posibilidades de un trabajador de teletrabajar dependen en gran medida de dónde vive. En la UE hay países donde es hasta 16 veces más frecuente que en otros.
El lugar donde vive una persona puede influir de forma decisiva en si trabaja o no desde casa.
En toda Europa, los trabajadores de Finlandia tienen unas 16 veces más probabilidades de trabajar a distancia que los de Rumanía, lo que pone de manifiesto la profunda brecha en la forma en que los países han adoptado el teletrabajo.
Según Eurostat, el 20,5% de los trabajadores de Finlandia teletrabajaba habitualmente en 2025, frente a solo el 1,3% en Rumanía. Eurostat define "trabajar habitualmente desde casa" como realizar trabajo productivo en el hogar al menos la mitad de los días trabajados en un periodo de referencia de cuatro semanas.
"El teletrabajo se ha convertido en un rasgo permanente de los mercados laborales, pero su alcance depende en gran medida del tipo de empleos que hay en cada país y de cómo gestionan las empresas a sus trabajadores", explicó Cevat Giray Aksoy, director adjunto de investigación del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), a Euronews Business.
Entonces, ¿qué países europeos registran las tasas más altas de trabajo desde casa? ¿Y qué explica la amplia brecha entre unos y otros?
Finlandia e Irlanda se desmarcan
Finlandia e Irlanda juegan en otra liga en materia de teletrabajo. En 2025, aproximadamente uno de cada cinco trabajadores trabajaba habitualmente desde casa en ambos países (20,5% y 19,2%, respectivamente), más del doble de la media de la UE, situada en el 8,8%.
Ningún otro país europeo registra una tasa de teletrabajo superior al 14%. En el siguiente grupo se sitúa Bélgica, tercera con un 13,2%, seguida de Alemania (13%) y Malta (12,5%).
Varios países de Europa del Norte y Occidental, entre ellos Suecia, Estonia, Países Bajos, Luxemburgo, Francia y Austria, presentan también tasas superiores al 10%, lo que significa que más de uno de cada diez trabajadores suele trabajar desde casa.
En el extremo opuesto, Rumanía (1,3%), Bulgaria (1,4%), Macedonia del Norte (1,9%), Grecia (2,3%) e Italia (2,7%) registran todas ellas tasas inferiores al 3%. El teletrabajo sigue por debajo del 5% en varios países del sur y el este de Europa, entre ellos Serbia, Turquía, Hungría, Chipre, Croacia y Bosnia y Herzegovina.
El teletrabajo en las principales economías
El peso del teletrabajo varía de forma notable entre las cuatro mayores economías de la UE. Mientras Alemania ocupa el cuarto puesto en el conjunto de Europa, con un 13%, Italia presenta una proporción comparativamente baja, del 2,7%. Francia (11%) se sitúa por encima de la media comunitaria, mientras que España (7,9%) queda ligeramente por debajo.
Los datos de Eurostat apuntan a una clara división regional, con el teletrabajo generalmente más extendido en el norte y el noroeste de Europa y mucho menos frecuente en el este y el sureste del continente.
El Reino Unido no figura en las estadísticas de Eurostat, pero otras investigaciones apuntan a que registra la tasa más alta de teletrabajo de toda Europa.
Tres factores explican las diferencias entre países
Cevat Giray Aksoy explica que las grandes diferencias entre países se deben sobre todo a tres factores.
El primero es la estructura económica, los países con un mayor peso del empleo en tecnologías de la información y la comunicación (TIC), finanzas, servicios profesionales, administración pública, investigación y otras ocupaciones de oficina tienen de forma natural tasas más altas de trabajo desde casa.
Los países donde el empleo se concentra más en la industria manufacturera, la agricultura, la construcción, el turismo, la logística, el comercio minorista y los servicios presenciales registran tasas más bajas, porque muchos de esos trabajos simplemente no pueden hacerse a distancia.
"Esto ayuda a explicar por qué las economías más intensivas en servicios y conocimiento tienden a situarse en cabeza, mientras que los países con sectores presenciales más amplios suelen quedar a la cola", señaló a Euronews Business.
La cultura laboral también importa
Sin embargo, la estructura del empleo no lo explica todo. Aksoy subraya el papel de la cultura en el lugar de trabajo. "Los países donde el trabajo se organiza con mayor autonomía y confianza tienden a tener una adopción más elevada del teletrabajo, mientras que aquellos con normas más estrictas de supervisión presencial y coordinación cara a cara suelen mostrar una adopción menor", indicó.
Ahorra tiempo y ofrece flexibilidad
La demanda por parte de los trabajadores también es clave. Aksoy explica que el teletrabajo es valioso para los empleados porque ahorra tiempo de desplazamiento y ofrece más flexibilidad, especialmente para las personas con hijos y para quienes tienen trayectos largos hasta su lugar de trabajo.
Sus investigaciones estiman que trabajar desde casa ahorra de media unos 72 minutos al día en el conjunto de los países, y que los trabajadores destinan una parte significativa de ese tiempo ganado al trabajo y al cuidado de otras personas.
"Las diferencias entre países no deben interpretarse como una simple clasificación de mercados laborales 'modernos' frente a 'tradicionales', sino como el resultado de divergencias en la estructura ocupacional, el grado de preparación digital, la cultura de gestión, los costes de desplazamiento y la experiencia de la pandemia", afirmó Aksoy.
El papel de la infraestructura digital y la legislación
Jorge Cabrita, responsable de investigación sénior en Eurofound, subrayó también la importancia de la infraestructura digital. Un acceso a internet más rápido y asequible se asocia a tasas más altas de teletrabajo, mientras que una mala conectividad actúa como freno.
"La legislación también puede desempeñar un papel, varios Estados miembros de la UE (entre ellos Francia, Irlanda y Países Bajos) reconocen a los trabajadores el derecho a solicitar el teletrabajo, lo que de por sí puede actuar como catalizador", señaló a Euronews Business.