El Banco de Inglaterra mantiene por cuarta reunión consecutiva su tipo de interés clave en el 3,75% tras nuevos datos que muestran una inflación estable y un mercado laboral que se enfría sin un fuerte deterioro.
El Banco de Inglaterra mantuvo sin cambios el jueves su tipo de interés de referencia en el 3,75%, prolongando la pausa iniciada en diciembre de 2025, mientras los responsables de política monetaria sopesaban los efectos inflacionistas de la guerra en Irán frente a las señales de resistencia en otras partes de la economía.
El gobernador Andrew Bailey y el resto de miembros del Comité de Política Monetaria eran ampliamente partidarios de mantener los tipos sin variación y de adoptar una postura en términos generales neutral sobre futuros movimientos.
La decisión llegó un día después de que los datos oficiales mostrasen que la inflación en el Reino Unido se mantuvo estable. Los precios al consumo subieron un 2,8% interanual en mayo, la misma tasa que en abril y por debajo del 3,0% que esperaban los economistas, lo que deja la inflación general en su nivel más bajo desde comienzos de 2025.
Sin embargo, esta aparente estabilidad ocultó tendencias divergentes. Los costes del transporte se aceleraron con fuerza hasta el 6,8%, impulsados por el encarecimiento de los carburantes y el aumento de las tarifas aéreas, mientras que la inflación de los alimentos se moderó al 2,2% y los costes de la vivienda siguieron conteniéndose.
Aunque la inflación sigue por encima del objetivo del 2% del banco, la cifra ha alimentado las esperanzas de que las presiones alcistas derivadas del repunte de los precios del petróleo y el gas tras el inicio de la guerra en Irán el 28 de febrero hayan sido menores de lo previsto.
Andrew Bailey, gobernador del banco, señaló que la reciente caída de los precios del petróleo ha sido "alentadora", aunque recordó que siguen por encima de los niveles anteriores a la guerra.
"Pase lo que pase en el futuro, los precios de la energía más altos de los últimos cuatro meses significan que ya hay cierta presión inflacionista en camino", afirmó. "La tarea del Banco es garantizar que eso no se traduzca en una inflación persistentemente por encima de nuestro objetivo del 2%".
Los analistas advirtieron además de que la inflación podría repuntar más adelante este año, a medida que las facturas energéticas más elevadas de los hogares se trasladen a los precios.
Lindsay James, estratega de inversión en Quilter, señaló: "Aunque la inflación estuvo por debajo de lo esperado en mayo y actualmente se sitúa por debajo del 3%, sigue siendo probable que se acerque al 4% más adelante en el año debido al impacto que tendrá el nuevo tope más elevado al precio de la energía".
James añadió que, aunque los precios del petróleo han retrocedido desde sus recientes máximos, siguen por encima de los niveles del año pasado, lo que sugiere que las presiones inflacionistas subyacentes no han desaparecido del todo.
La decisión de mantener el tipo de interés clave no fue unánime, ya que dos de los nueve miembros del Comité de Política Monetaria votaron a favor de una subida de un cuarto de punto, reflejando la preocupación de que el mayor coste de la energía pueda seguir trasladándose a unas presiones inflacionistas más amplias.
El mercado laboral pierde fuelle
Los datos del mercado laboral publicados el jueves dibujaron un panorama mixto.
La tasa de paro bajó de forma inesperada al 4,9% en los tres meses hasta abril, desde el 5,0% del primer trimestre, aunque el número de empleados en nómina descendió en ese periodo, lo que apunta a una pérdida de impulso de fondo pese a la mejora del dato general de desempleo.
El crecimiento salarial, un indicador que el Banco de Inglaterra vigila de cerca para detectar posibles presiones de precios persistentes, se mantuvo sólido, con los salarios regulares sin primas aumentando un 3,4% interanual.
"El mercado laboral sigue perdiendo fuelle, como muestran las últimas cifras, que apuntan a una nueva desaceleración", afirmó Richard Carter, responsable de investigación de renta fija en Quilter Cheviot.
Sanjay Raja, economista jefe para el Reino Unido en Deutsche Bank, se expresó en términos similares, advirtiendo de que "está claro que el mercado laboral aún no ha salido del bache", aunque añadió que la mezcla de datos ofrece al comité más tiempo para esperar y ver cómo evoluciona la economía.
La combinación de una inflación general a la baja, un mercado laboral que se enfría y un crecimiento de los salarios todavía robusto pone de relieve el dilema al que se enfrenta el comité.
Unos salarios elevados mantienen vivo el riesgo de los llamados efectos de segunda ronda, cuando las subidas salariales se trasladan de nuevo a los precios, incluso cuando la contratación pierde fuerza.