Las acciones de SpaceX encadenan su tercera sesión a la baja, tocan su mínimo desde la salida a Bolsa y borran casi todo el espectacular rally previo, justo cuando lanza su primera emisión de bonos.
Las acciones de SpaceX cerraron el lunes en 154,63 dólares, con un descenso de alrededor del 16% en la sesión. Se sitúan así a poca distancia de los 150 dólares a los que empezaron a negociarse cuando se abrió la cotización en el mercado, nivel fijado una vez que los bancos colocadores completaron el libro de órdenes, aunque aún se mantienen por encima de los 135 dólares del precio al que se lanzó la propia OPV.
La caída ha borrado más de 600.000 millones de dólares (524.200 millones de euros) de valor de mercado en tres jornadas de negociación, arrastrando a la compañía desde un máximo que la había situado por encima de Amazon y, fugazmente, de Microsoft en términos de capitalización bursátil.
Su valoración se sitúa ahora ligeramente por encima de los 2 billones de dólares (1,74 billones de euros), por debajo de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), lo que la convierte en la séptima empresa más valiosa del mundo.
Este retroceso borra un arranque de cotización extraordinario.
Tras abrir en torno a 150 dólares el 12 de junio, las acciones llegaron a rozar los 226 dólares el 16 de junio, una ganancia de casi dos tercios antes de que la empresa hubiera publicado siquiera un primer conjunto de resultados como compañía cotizada.
En la actualidad, SpaceX cotiza más de un 30% por debajo del máximo intradía, en torno a 226 dólares, y apenas un 3% por encima del precio de apertura.
Ese rally siempre se apoyó en un reducido volumen de acciones en libre circulación y en expectativas muy elevadas sobre sus ambiciones en inteligencia artificial, lo que la dejaba expuesta a un brusco giro cuando cambiara el sentimiento del mercado.
SpaceX recurre a la deuda para financiar su apuesta por la inteligencia artificial
El último tramo de la caída, el lunes, coincidió con la primera incursión de SpaceX en el mercado de deuda corporativa.
La empresa anunció una colocación inicial de bonos sénior sin garantía, y fuentes conocedoras de los planes sitúan el objetivo en torno a 20.000 millones de dólares (17.400 millones de euros).
Los fondos se destinarán principalmente a amortizar un préstamo puente contratado durante su fusión con la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk, xAI, a comienzos de este año, y el resto se utilizará para fines corporativos generales.
La operación de estreno en el mercado de bonos llega después de que las tres grandes agencias, Moody's, con rating Baa1, Fitch, con BBB+, y S&P Global, con BBB, le otorgaran calificación de grado de inversión el pasado viernes, lo que abre la puerta a financiación más barata y a un abanico más amplio de prestamistas institucionales.
En la documentación ligada a la emisión, SpaceX también desveló una posición de caja de unos 100.800 millones de dólares (88.000 millones de euros) a 19 de junio, en gran parte obtenida con la OPV, junto con 29.100 millones de dólares (25.400 millones de euros) de deuda a largo plazo.
Esa combinación de enormes reservas de efectivo y nueva deuda tan poco tiempo después de una salida a bolsa récord ha inquietado a algunos inversores, que interpretan la rapidez en la captación de recursos como señal de un fuerte aumento del gasto a medida que SpaceX desarrolla sus planes de inteligencia artificial y centros de datos.
La opción por la deuda en lugar de emitir nuevas acciones evita, no obstante, una mayor dilución de los actuales accionistas y mantiene su participación económica mientras la compañía financia su expansión.