Cada vez menos jóvenes aspiran a ocupar puestos directivos. Para la generación Z, ascender ya no equivale al éxito profesional y prioriza la conciliación entre la vida laboral y personal.
Cada vez menos jóvenes quieren asumir puestos de responsabilidad. La tendencia, liderada por la generación Z, empieza a preocupar a las empresas, que alertan de las crecientes dificultades para encontrar a los directivos que deberán liderar las organizaciones en los próximos años.
"Si analizamos los resultados globales de las encuestas, solo alrededor del 6% de las personas de la generación Z aspira a ocupar los puestos directivos de mayor responsabilidad y convertirse en jefe. Para las organizaciones y sus estructuras, esto supone un problema muy serio", explica a 'Euronews' Tomasz Szklarski, CEO de Enpulse y experto en compromiso laboral.
Ascender en el trabajo implica hoy una carga mucho mayor
Según el experto, la reticencia a asumir puestos de responsabilidad se debe, sobre todo, al creciente número de funciones que recaen sobre los directivos. En los últimos años ha aumentado de forma notable el número de personas a cargo de cada responsable: el tamaño medio de los equipos ha pasado de unas seis a hasta 12 personas.
Todo ello hace que los directivos estén sometidos a una presión cada vez mayor. Por un lado, deben rendir cuentas ante el consejo de administración y la alta dirección por el cumplimiento de los objetivos de negocio y, por otro, velar por el desarrollo, la motivación y el bienestar de equipos cada vez más numerosos.
"La generación Z ha reflexionado muy bien sobre qué significa el equilibrio entre la vida personal y la laboral y qué hay que sacrificar para llegar a ser jefe. Los jóvenes son plenamente conscientes de la carga que conlleva gestionar un equipo. Un directivo responde tanto ante sus superiores como por unos equipos en constante crecimiento, a los que hay que cuidar adecuadamente", subraya Szklarski.
Un problema que puede afectar especialmente a Europa
El descenso del interés por los puestos directivos no es solo un problema de algunas empresas, sino una tendencia global que en Europa puede resultar especialmente preocupante debido a los cambios demográficos.
El número de personas activas en el mercado laboral en el Viejo Continente disminuye de forma constante. Si las compañías no empiezan a formar nuevos líderes y a animar a sus empleados a asumir funciones directivas, podrían encontrarse con dificultades crecientes para mantener la eficacia de sus organizaciones.
"Habrá cada vez menos personas trabajando, especialmente en Europa. Si no formamos nuevos cuadros directivos y personas dispuestas a asumir la responsabilidad sobre los equipos, nos enfrentaremos a retos cada vez mayores relacionados con la eficacia de las organizaciones", advierte el experto.
La inteligencia artificial no sustituye a un buen líder
Aunque la inteligencia artificial avanza con paso cada vez más firme en el mundo de los negocios y automatiza muchos procesos, Tomasz Szklarski considera que no resolverá el problema de la falta de directivos.
El experto apunta que no está claro si los empleados estarían dispuestos a recibir órdenes de algoritmos ni si esta tecnología sería capaz de desempeñar con eficacia el papel de un superior.
Dirigir un equipo sigue requiriendo capacidades difíciles de sustituir, como la empatía, la capacidad para construir relaciones, la motivación de los trabajadores y la toma de decisiones teniendo en cuenta la dimensión humana de la organización.