Según el economista Pietro Reichlin, entrevistado por Euronews, la previsión del uno por ciento "es realista, pero Italia sigue a la cola en la UE". El crecimiento no basta para dar más margen a los Presupuestos de 2027, lastrados por baja productividad y declive demográfico.
La economía italiana podría crecer más de lo previsto en 2026 y acercarse al 1% del PIB.
Es la valoración del ministro de Economía Giancarlo Giorgetti, que en la jornada de clausura del Foro Teha Cernobbio afirmó que el PIB italiano habría superado el 0,6% de crecimiento indicado en los documentos programáticos.
"Por ahora hemos alcanzado el 0,8%", explicó el ministro, y añadió que, si los indicadores siguen siendo favorables, "el crecimiento podría llegar cerca del 1%".
Para Pietro Reichlin, economista y profesor en la universidad LUISS, entrevistado por Euronews, se trata de una "estimación realista", pero todavía no de un resultado que permita hablar de un giro para la economía italiana. El crecimiento sigue frenado por problemas estructurales, desde la baja productividad hasta una dinámica demográfica desfavorable.
No se trata aún de una nueva previsión oficial del Gobierno, pero el dato es significativo porque llega en la víspera de la preparación de la Ley de Presupuestos 2027 y se acompaña de otra señal positiva para las cuentas públicas, el aumento de los ingresos tributarios.
Más crecimiento, mayores ingresos fiscales
En los primeros siete meses de 2026 el Estado ha registrado 346,1 mil millones de euros de ingresos tributarios, 9,4 mil millones más que en el mismo periodo de 2025, con un crecimiento del 2,8%, recoge el boletín (fuente en italiano) del departamento de Finanzas del Ministerio de Economía y Finanzas (Mef).
"Al aumentar el PIB aumentan los ingresos", explica el economista, un dato "acompañado por cifras de empleo positivas". Más empleo y salarios más altos significan una mayor base imponible y, por tanto, en condiciones normales, más impuestos sobre la renta.
Según las estimaciones del Mef, entre enero y julio de 2026, los impuestos directos se sitúan en 200,7 mil millones de euros (6,175 mil millones más, lo que supone un 3,2% adicional) y los impuestos indirectos ascienden a 145,5 mil millones de euros (3,182 mil millones más, un 2,2% más).
Entre los distintos conceptos, la recaudación del IRPF se sitúa en 138,5 mil millones de euros (3,7 mil millones más, un 2,7% más). Los ingresos por IVA han sido de 100,3 mil millones de euros (3,6 mil millones más, un 3,8% más).
Los impuestos especiales sobre productos energéticos entre enero y julio se sitúan en 12,7 mil millones de euros (1,2 mil millones menos, el equivalente a un -8,5%), en el solo mes de julio en 2,2 mil millones, en descenso del 3% respecto a julio de 2025, también por efecto de las reducciones temporales introducidas para contener el impacto del aumento de los precios de la energía.
Por qué Italia se queda atrás respecto a los demás países de la UE
Reichlin advierte que "no hay que exagerar con el dato de crecimiento".
Mirando al contexto internacional, señala, la mejora es "bastante generalizada" en la Unión Europea, pero Italia "sigue siendo el farolillo rojo, junto con Alemania y Francia".
"El crecimiento, por ejemplo el de España, es superior al nuestro", explica Reichlin, y subraya que el dato italiano no es "tan brillante", sobre todo si se tiene en cuenta el apoyo procedente de las inversiones financiadas con el Pnrr.
Según el investigador, en la raíz del atraso de Italia "hay un factor histórico que arrastramos desde finales de los años noventa, una productividad muy baja". Un dato común a otros países periféricos de la UE.
Según Reichlin, una parte del mayor crecimiento de España está ligada también al fuerte flujo de migrantes, que ha contribuido a la dinámica positiva del empleo, un fenómeno común a los países del sur de Europa y del que también se beneficia Italia. Pero, advierte el economista, el crecimiento del empleo "no es lo suficientemente fuerte como para permitirnos compensar" el problema de la baja productividad.
"Así que hay más trabajo, más trabajadores, pero con poco valor añadido", explica.
Sin resolver este problema de fondo, según el profesor, no podemos esperar un aumento correspondiente de los salarios y una mejora del bienestar.
Qué cambia en la Ley de Presupuestos 2027
Los mayores ingresos registrados en los primeros siete meses del año no pueden considerarse automáticamente recursos disponibles para la ley de Presupuestos del próximo año.
Será necesario determinar qué parte del aumento de la recaudación es estructural y puede, por tanto, financiar nuevas medidas también en los años siguientes.
Aunque los ingresos evolucionen mejor de lo previsto, el economista avisa de que "no debemos hacernos ilusiones" respecto al Presupuesto 2027. "Para mantener las cuentas en orden y salir de la inflación y mantener el déficit bajo control" o "para aumentar el gasto o adoptar medidas costosas" los ingresos por sí solos no bastan.
Según el profesor, será "una ley de presupuestos muy prudente, porque los márgenes son muy escasos"
Además de la productividad, la dinámica demográfica "muy desfavorable" también lastra el crecimiento, explica.
En Italia se observa un envejecimiento de la población y una disminución de la natalidad, y "esto pesa sobre las finanzas públicas a través del sistema de pensiones y también sobre el sistema sanitario", lo que lleva a que el gasto público aumente de manera natural.
Reichlin concluye señalando que, incluso si Italia lograra reducir la imposición fiscal "sobre todo sobre el trabajo y las empresas, como nos sugieren las organizaciones internacionales", ello tendría un efecto positivo, pero seguiría quedando un nudo por resolver. Estas medidas deberían "compensarse con otras fuentes de ingresos que no está claro de dónde puedan llegar".