Las estaciones de servicio de TotalEnergies son acusadas de distorsionar la competencia al ofrecer el combustible más barato de Francia. Los supermercados que suelen vender carburante como reclamo para atraer clientes están indignados, al igual que las estaciones independientes.
Los conductores franceses están colapsando las estaciones de servicio de TotalEnergies para repostar gasolina con descuento, pero sus rivales protestan, acusan al gigante energético de falsear la competencia con el beneplácito del Gobierno.
TotalEnergies, que extrae crudo y lo refina en gasolina, cuenta además con una amplia red de estaciones de servicio en toda Francia, donde las ventas al por menor suelen estar dominadas por los supermercados, que venden la gasolina a precio de coste o casi para atraer clientes.
Pero cuando los precios del petróleo se dispararon esta primavera por la guerra entre Estados Unidos e Irán, la empresa, muy rentable, anunció un tope de 1,99€ por litro de E10 (2,25€ por litro de diésel), considerablemente por debajo de la media nacional, en torno a 2,15€ por litro, y de hasta casi 2,50€ en otras zonas, incluida París.
El tope, vigente de forma intermitente en los últimos cinco meses, ya le ha costado a la empresa entre 250 y 300 millones de euros.
Aunque supone un gasto considerable, la subida del petróleo permitió a la compañía francesa duplicar su beneficio del primer semestre, hasta 11.200 millones de euros.
TotalEnergies instauró el tope cuando crecía la presión política para introducir un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las compañías energéticas.
El primer ministro Sébastien Lecornu instó en mayo a la empresa a aplicar "un tope generoso".
Su director ejecutivo, Patrick Pouyanné, ha dejado claro que abandonará el tope si se establece un impuesto específico.
"Nada nos obliga" a mantener el tope, afirmó recientemente Pouyanné.
"Si se introduce un impuesto, sacaremos nuestras conclusiones y TotalEnergies no tendrá más topes de precios", añadió.
Temor a protestas generalizadas
Con las elecciones presidenciales a siete meses vista y la situación económica de Francia deteriorándose, el Gobierno vigila de cerca.
"Hoy, los poderes públicos están bastante contentos de que una empresa privada haga el trabajo, quizá en su lugar", señaló Jacques Goisque, responsable de la patronal FF3C, que representa a mil estaciones de servicio independientes.
Pero el margen de alivio que puede ofrecer TotalEnergies es limitado.
El último salto de los precios de los carburantes ha provocado llamamientos a manifestarse, que recuerdan al movimiento de los chalecos amarillos de 2018.
En aquel momento, un plan para subir los impuestos sobre los carburantes desencadenó protestas generalizadas de trabajadores con bajos y medios ingresos, los más expuestos al golpe económico, que acabaron convirtiéndose en un desafío a las políticas económicas del presidente Emmanuel Macron.
Macron instó el miércoles al Gobierno a abordar las cuestiones relativas al suministro y los precios de los carburantes.
La portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, señaló que en torno a una de cada diez estaciones de servicio en Francia carece de al menos un combustible, y que la inmensa mayoría de ellas son de TotalEnergies.
Añadió que el Gobierno tratará de garantizar un suministro suficiente y de lograr cierta flexibilidad regulatoria en las refinerías.
El objetivo es "bajar los precios todo lo posible o, como mínimo, mantener bajo control su aumento", afirmó.
Distorsión de la competencia
El grupo FF3C de estaciones de servicio independientes presentó a mediados de julio una denuncia ante la autoridad francesa de competencia por competencia desleal.
"Hay un actor aguas arriba con una posición dominante que la aprovecha para fijar precios muy agresivos, por debajo de los niveles de mercado", afirmó Goisque, de FF3C.
"No podemos vender a pérdida."
Los supermercados que suelen vender gasolina como producto gancho para atraer clientes también están indignados.
Michel-Edouard Leclerc, responsable de la principal cadena de supermercados E.Leclerc, aseguró que "las refinerías se están llenando los bolsillos" mientras resulta imposible que los distribuidores minoristas compitan.
"No podemos bajar más los precios respecto a los que tenemos hoy", dijo. "No tenemos ni un céntimo de margen en nuestras gasolineras."
Más de una docena de estaciones de servicio cerraron el pasado fin de semana en la isla de Córcega.
"Pese a los esfuerzos de nuestro proveedor, nuestro precio de compra supera en varias decenas de céntimos el precio de venta al público de Total", señalaron las estaciones en un comunicado.
Denunciaron "la inacción del Estado en la regulación de los precios", que "permite a un grupo integrado que se beneficia de considerables márgenes en origen dictar y chantajear, lo que conduce a esta distorsión de la competencia".
Aunque el tope de precios tiene un coste financiero para TotalEnergies, le reporta importantes beneficios en términos de imagen pública a una empresa que con frecuencia ha sido criticada por los pocos impuestos que paga en Francia en comparación con los beneficios que obtiene en el resto del mundo.
El tope de precios "sobre todo le ha ganado a la empresa una gran simpatía entre los franceses", afirmó recientemente Pouyanné, el director ejecutivo.