Los embajadores de la UE urgen a la COP31 a acelerar la transición limpia. Según un documento al que ha accedido 'Euronews', los Veintisiete exigen triplicar las renovables, duplicar la eficiencia energética, frenar los combustibles fósiles y recortar drásticamente las emisiones para 2030.
La Unión Europea está cada vez más preocupada por si los países aplicarán realmente los objetivos climáticos ya acordados mientras se prepara para la cumbre del clima de las Naciones Unidas, la COP31, según un documento del Consejo al que ha tenido acceso 'Euronews'.
"El Consejo subraya con preocupación que la ambición y la aplicación actuales siguen siendo insuficientes para limitar el calentamiento a 1,5ºC", se lee en el borrador de conclusiones del Consejo, fechado el 14 de septiembre, en referencia al Acuerdo de París.
Preocupaciones similares han sido expresadas recientemente por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que advirtió de que el mundo está a punto de superar el umbral de 1,5ºC de calentamiento global, aunque aún puede limitar, adaptarse y recuperarse de temperaturas más altas.
A comienzos del verano, el comisario europeo de Acción por el Clima, Wopke Hoekstra, afirmó que las últimas COP se han quedado muy por debajo del avance urgente necesario para afrontar la crisis climática y calificó sus resultados de "decepcionantes" en comparación con lo que exige la ciencia.
En Antalya, donde se celebrará la COP31 en noviembre, Bruselas quiere defender el Acuerdo de París y mantener el objetivo de 1,5ºC en el centro de la diplomacia internacional, pero también está desplazando el énfasis hacia la ejecución, la inversión y la implementación, según el borrador.
En lugar de pactar nuevos objetivos, la UE quiere que la COP31 produzca resultados concretos, un despliegue más rápido de energías limpias, una transición lejos de los combustibles fósiles, más electrificación, triplicar las energías renovables, duplicar las mejoras en eficiencia energética y reducir el metano y otras emisiones distintas del CO2 de aquí a 2030.
Los embajadores de la UE quieren que la COP31 logre "avances tangibles" para cerrar las brechas globales de ambición y de implementación y marcar el rumbo del próximo ciclo del Acuerdo de París, mientras el bloque de 27 países admite que las promesas por sí solas ya no bastan sin acción efectiva.
El borrador también pide a los grandes contaminadores que eleven su nivel de ambición y minimicen tanto la magnitud como la duración del exceso de calentamiento, algo que el PNUMA y muchos otros científicos del clima llevan tiempo advirtiendo que debe abordarse con urgencia.
"(El Consejo) insta a todas las partes, en particular a los grandes emisores, a actuar con la máxima ambición posible y a hacer todo lo necesario para volver a una trayectoria compatible con 1,5ºC y reducir al mínimo la magnitud y la duración del exceso de calentamiento", señala el borrador del documento.
Paradójicamente, Turquía, país anfitrión de la COP31, sigue dando prioridad a los combustibles fósiles pese a su enorme potencial para sustituirlos por energía limpia y a su reciente éxito en el aumento de la capacidad renovable, según un estudio sobre el sector eléctrico del país publicado el miércoles por Climate Action Tracker.
La transición energética y la adaptación al clima
Después de haberse convertido en rehén de la volatilidad de los precios globales por las perturbaciones en Oriente Medio, la UE plantea ahora la transición lejos de los combustibles fósiles no como una política climática puramente ambiental, sino como una cuestión de seguridad energética y de asequibilidad.
Defiende que las energías renovables, la energía baja en carbono, la eficiencia energética y la electrificación pueden reforzar al mismo tiempo la seguridad energética, reducir las dependencias estratégicas y mejorar la resiliencia.
En materia de clima internacional, el Consejo sigue la misma política energética que promueve la Comisión Europea, aunque persisten algunas divergencias internas en expedientes legislativos de gran calado, como el futuro del mercado de carbono del bloque o la prohibición de nuevos coches y furgonetas de gasolina o diésel.
La UE sostiene además que la resiliencia climática es un requisito fundamental para unas economías seguras y prósperas y subraya que la mitigación y la adaptación deben ir de la mano, una realidad que los europeos perciben cada vez más en casa tras un verano marcado por intensas olas de calor, incendios forestales y sequía.
Para abordar esta cuestión, la UE quiere que todos los países presentes en la COP31 integren sus Planes Nacionales de Adaptación en sus planes nacionales de inversión y en sus estrategias de desarrollo, reflejando un reconocimiento más amplio de que la política climática ya no trata solo de evitar un calentamiento futuro, sino de gestionar unos daños que ya se están produciendo. Sin embargo, la financiación climática probablemente será uno de los capítulos políticos más difíciles de negociar.
Fondos globales, precio al carbono y pulso por el multilateralismo
En línea con lo ocurrido en la COP30 de Brasil, la UE pedirá aumentar la financiación para los países en desarrollo, cubriendo mitigación, adaptación y pérdidas y daños. También reafirmará sus esfuerzos para triplicar la financiación destinada a adaptación. Al mismo tiempo, insiste en que el dinero público por sí solo no puede cubrir la magnitud de la inversión necesaria.
El borrador también señala la fijación de un precio al carbono como una forma eficaz de recortar emisiones y redirigir los flujos financieros hacia la acción climática.
Tras la ausencia de los mayores contaminadores en la COP30 del año pasado, la UE reafirmará su compromiso con el multilateralismo y pedirá reformas para hacer el sistema más eficaz e inclusivo, un punto clave que se prevé especialmente conflictivo.
Dado el actual contexto geopolítico, la apuesta de la UE por el multilateralismo sugiere que la COP31 no solo tratará de negociar medidas concretas de reducción de emisiones, sino también de defender la arquitectura internacional del clima.
Al reaccionar al borrador, Sven Harmeling, responsable de clima de la ONG Climate Action Network Europe, celebró la posición de la UE en defensa del objetivo de 1,5ºC, de triplicar las renovables, de una transición justa y de la adaptación climática, pero criticó la persistente falta de ambición en materia de financiación climática.
"El borrador sigue esquivando la pregunta central, ¿qué va a poner realmente la UE sobre la mesa?", señaló Harmeling. "Es positivo reafirmar el objetivo de triplicar la financiación para adaptación, pero sin claridad sobre la propia contribución europea, el mandato corre el riesgo de exigir más a los demás de lo que se compromete a aportar por sí mismo".