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Benjamin Bernheim y Olga Peretyatko brillan en el Liceu con Rigoletto

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Benjamin Bernheim y Olga Peretyatko brillan en el Liceu con Rigoletto
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Por Andrea Buring  & Euronews

Exuberante y minimalista. Un drama oscuro con melodías alegres. En la producción de Rigoletto, en Barcelona, el tenor francés Benjamin Bernheim debutó en el Gran Teatre del Liceu.

"Rigoletto, de Verdi, es como una superproducción" declara Benjamin Bernheim.

"Es una obra maestra. Y, entre todas las óperas de Verdi que conozco, realmente, siento que esta es la más completa, pero también la que menos cambios consiente, porque todo tiene sentido. Cada nota, cada compás... todo tiene su importancia", afirma el tenor francés.

"Tenemos tres tonalidades. Quizá no sean tres colores particulares, sino paletas de colores diferentes. Qué cálido es para Rigoletto, qué elegante y arrogante es para el Duque, y qué dulce y hermoso, como una flor que florece, para Gilda", añade el artista.

Rigoletto narra la historia del 'irresistible' trío formado por el poderoso duque, un bufón de la corte y Gilda, su amada y sobreprotegida hija. Cuando Gilda se enamora del Duque de Mantua, la tragedia sigue su curso.

"Rigoletto es, realmente, una ópera de suspense psicológico que siempre seguirá siendo relevante, porque trata sobre la muerte, sobre el amor y el autosacrificio. Y también sobre la sed de poder", señala la soprano rusa Olga Peretyatko.

"La donna è mobile... es el aria absoluta", explica Benjamin Bernheim.

Rigoletto es un 'tesoro musical'. Bernheim ama sus arias. Sin embargo, el papel es complejo. Se trata de un notorio mujeriego que se enamora y sufre porque la mujer que se ha convertido en su 'objeto de deseo' es secuestrada.

"Hay un lado muy 'dulce' en este tipo, un hombre que, en realidad, es un mentiroso, un manipulador. Hay algo que se escapa a su control. Le han quitado algo y tiene mucho miedo, y no solamente por él, también tiene miedo por ella", explica el tenor francés.

La obra ofrece momentos mágicos creados por un notable y selecto reparto.

"Formamos un equipo tan fuerte... somos gente que no busca atraer toda la atención, como si estuviéramos solos y los demás fueran únicamente aficionados, y dejásemos a los otros en la sombra. Somos un equipo. Y, esto, es genial", concluye Olga Peretyatko.