Ni reconstrucción ni restitución: la pieza histórica, dañada durante el robo del 19 de octubre, se conserva casi intacta y podrá ser restaurada por completo, según informó el museo el miércoles.
Por fin una buena noticia para el Louvre: la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, que los ladrones dejaron caer el 19 de octubre durante el célebre robo de la Galería de Apolo, ya se encuentra a salvo.
Tras permanecer varias horas en manos de la Policía Judicial, la pieza fue entregada al Departamento de Objetos de Arte del museo. Desde entonces, no se habían comunicado novedades. En un comunicado publicado esta semana, el Louvre afirma que esta obra emblemática "ha conservado casi toda su integridad, lo que permite una restauración completa".
"Aunque la forma de la corona ha sido alterada, casi todos sus componentes están presentes", añade el museo, que precisa que solo falta un elemento decorativo. Por ello, la restauración integral será posible sin necesidad de reconstrucción ni restitución. "Se tratará simplemente de remodelar su armazón", señala el Louvre.
La intervención se confiará a "un restaurador autorizado", seleccionado mediante licitación. Un consejo de expertos, presidido por Laurence des Cars, presidenta y directora del museo, podrá "asesorar libremente sobre las opciones de restauración y la metodología propuestas".
Representantes de cinco casas de joyería francesas (Mellerio, Chaumet, Cartier, Boucheron y Van Cleef & Arpels) prestarán su apoyo a la operación.
Joyas inlocalizables, huelga y subida de precios
En cuanto a las ocho joyas robadas, que pertenecieron a familias reinantes de Francia en el siglo XIX, los investigadores aún no han logrado localizar el botín, cuyo valor económico se estima en 88 millones de euros. Al menos siete personas han sido detenidas desde el inicio de la investigación.
El robo del 19 de octubre duró apenas seis o siete minutos, una brecha de seguridad que provocó una fuerte indignación pública y suscitó numerosas preguntas sobre la cadena de responsabilidades.
Desde entonces, el Louvre también se ha visto afectado por varios días de huelga, durante los cuales los empleados han denunciado el deterioro de las condiciones laborales, en particular la escasez de personal y las deficiencias en materia de seguridad.
La dirección del museo ha decidido además aumentar el precio de la entrada para los visitantes no europeos, que pasa de 22 a 32 euros, una subida cercana al 45%. Esta medida hace que el museo más visitado del mundo resulte menos accesible para el público internacional.
El Louvre señala que estos ingresos adicionales, estimados entre 15 y 20 millones de euros anuales, se destinarán a financiar la renovación del edificio y a reforzar la seguridad.