Las ruinas de Pompeya y el casco histórico de Évora demuestran que la sostenibilidad y la historia pueden convivir. En este 2026, la implantación de tejas fotovoltaicas camufladas permite generar electricidad limpia en monumentos sin alterar su valor estético ni el paisaje.
Cada año, millones de turistas de todo el mundo visitan Pompeya. Admiran sus frescos y sus restos arqueológicos, pero pocos reparan en los paneles solares instalados en el tejado de la antigua villa romana de los Misterios.
Por delante, "parece una teja romana antigua. Pero, si la miramos por detrás, vemos que en realidad es un pequeño panel fotovoltaico", explicó Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya.
"Genera electricidad para iluminar esta villa, y buena parte de la energía que se necesita aquí procede directamente de la instalación del tejado", añadió.
Mientras Pompeya estudia extender esta solución a otras zonas del parque arqueológico alejadas de la red eléctrica, la ciudad de Évora, en Portugal, también ha adoptado tecnologías similares, evitando el impacto visual de paneles solares convencionales como estos. En la azotea del Ayuntamiento, algunas tejas son ligeramente más claras.
"No son tejas normales", comentó Humberto Queiroz, responsable del centro de I+D de EDP y del proyecto. "Están hechas de un material epoxi semitransparente, con células solares incrustadas en su interior, que generan electricidad para el autoconsumo de este edificio".
La cubierta cuenta con unos 20 kWp (kilovatio pico) de tejas fotovoltaicas, diseñadas para integrarse en el entorno arquitectónico del edificio y proteger el carácter patrimonial de Évora.
Desde 1986, el centro histórico de Évora figura en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Las tejas fotovoltaicas forman parte de las soluciones con las que el proyecto europeo POCITYF ayuda a la ciudad a conciliar la preservación del patrimonio con los retos actuales de la sostenibilidad.
"Évora es una ciudad Patrimonio Mundial y, como la mayoría de las ciudades históricas de Europa, tiene la responsabilidad de preservar su centro histórico y salvaguardar su patrimonio cultural", señaló Nuno Bilo, coordinador del proyecto europeo en el Ayuntamiento de Évora.
"Sin embargo, no puede quedar congelada en el tiempo. También necesitamos avanzar y encontrar soluciones que permitan a las ciudades históricas, y en este caso a Évora, afrontar uno de los grandes retos actuales, la descarbonización".
"Si funciona aquí, puede funcionar en cualquier lugar"
Entre las soluciones desarrolladas para hacerlo posible figura la de una pequeña empresa familiar con sede en el noreste de Italia. Matteo Quagliato, que trabaja en Dyaqua, explicó el proceso.
"La teja se fabrica a partir de una mezcla de resina que forma la primera capa. Después tomamos las células fotovoltaicas, ya soldadas previamente, y las colocamos en su interior. A continuación se añade una segunda capa, hecha con una mezcla formulada específicamente. El último paso consiste en cerrar el molde y extraer el producto terminado, una teja de resina que contiene las células fotovoltaicas".
Soluciones como esta y las distintas tecnologías adoptadas en Pompeya envían un mensaje alentador al resto del mundo.
"La lección que ofrece Pompeya es que, si esta tecnología puede funcionar aquí, en un lugar tan delicado, tan controlado, tan frágil y tan extenso, entonces puede funcionar en cualquier parte", afirmó Gabriel Zuchtriegel.
Cubiertas de vidrio que integran paneles fotovoltaicos y pérgolas solares instaladas en los patios de las escuelas del centro histórico figuran entre las otras soluciones que se están probando en Évora. Junto con Alkmaar, en los Países Bajos, la ciudad portuguesa evalúa estas innovaciones a través del proyecto POCITYF para medir su potencial de replicación en toda Europa.