La media de lectores en el país sigue por delante de la UE y aumenta en los últimos años, pero el último barómetro de 2025 continúa reflejando una brecha de género superior a los diez puntos porcentuales y un descenso en el hábito de los menores de 14 años.
Un 33,8% de la población española alega falta de tiempo para justificar no leer nunca o casi nunca a lo largo del año. Las mujeres adultas, entre los 25 y los 65 años, son las que más utilizan esta explicación al ser cuestionadas por el último barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España.
En cambio, los varones jóvenes admiten que prefieren emplear su tiempo en otro tipo de ocio (32,6%) o, directamente, no tener interés por la lectura (20%). El perfil más habitual de las lectoras sigue siendo el de una mujer joven que vive en una zona urbana y cuenta con estudios universitarios, según este análisis elaborado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). La brecha entre ambos géneros es de más de 12 puntos.
La mejor noticia que ofrece el barómetro es que la afición por la lectura continúa creciendo: pasa del 59,7% en 2017 al 66,2% en 2025, y sube más de un punto con respecto al año anterior del último estudio realizado. En 2022, según las estadísticas de la UE sobre ingresos y condiciones de vida de Eurostat, el 52,8% de la población de la UE mayor de 16 años declaró haber leído libros en los últimos 12 meses, situando a España por encima de la media del Viejo Continente.
Los jóvenes son quienes más leen durante su tiempo libre: el 76,9% de ellos (de los 14 a los 24 años) al menos una vez por trimestre, frente a los adultos (76,9%) y los mayores de 65 años (58,0%). Sin embargo, los índices de lectura de aquellos niños menores de 14 años desciende ligeralmente. La Comunidad de Madrid, País Vasco, Cataluña, Navarra y La Rioja son las comunidades con niveles de lectura por encima de la media, mientras que Extremadura, Canarias y Cantabria se encuentran a la cola.
En un preocupante dato para la supervivencia de las librerías independientes, la compra en grandes cadenas sigue en auge (pasa de un 11 a un 16% desde 2017) mientras que la de los negocios pequeños (del 48 al 40) se reduce, pese a predominar en este ranking frente a internet, cuyas compras se reducen ligeramente. Además, la presencia de los usuarios en bibliotecas públicas aumenta pero no consigue sobrepasar los buenos datos previos a la caída de la pandemia.