Conocidos como Vincenzius, Valerius, Benedictus y Felix Benedictus, estos "santos de las catacumbas" fueron trasladados desde Roma a la localidad bávara de Bad Staffelstein a finales del siglo XVII y durante el XVIII. Se cree que sus restos pertenecen a mártires cristianos de los primeros tiempos.
Cuatro esqueletos completos envueltos en seda, cubiertos de joyas de oro, plata, encajes y piedras preciosas... Una visión que ha puesto la piel de gallina a muchos visitantes de la iglesia del monasterio católico de Banz, en el sur de Alemania.
Estos inquietantes cuerpos, conocidos como Vincenzius, Valerius, Benedictus y Felix Benedictus, son los restos de los llamados "santos de las catacumbas", que fueron llevados al monasterio benedictino cercano a la localidad bávara de Bad Staffelstein desde Roma a finales de los siglos XVII y XVIII.
Desde entonces, las reliquias se exhiben como un recordatorio de la esperanza que se puede encontrar en tiempos difíciles.
"Fue al final de la Guerra de los Treinta Años. Fue una época terrible", explica el sacerdote Walter Ries. "Tres cuartas partes de la población alemana sencillamente perecieron. Las guerras, las plagas, etcétera, también aquí fueron espantosas. Y con el Barroco la gente intentaba abrir las puertas del cielo. Por eso todo se diseñaba con tanta belleza. Era simplemente una vía de escape de un presente que a menudo era terrible. Y por eso estos inquietantes esqueletos se revistieron con gran esmero y se representaron de la forma más viva posible".
La encargada de la iglesia, Anita Gottschlich, admite que impresiona, pero también destaca lo fácil que resulta de recordar.
"En realidad da un poco de miedo", susurra en voz baja mientras mira a uno de los esqueletos, que parece devolverle la mirada a través de sus cuencas vacías. "Me doy cuenta de que, cuando vienen personas mayores que ya estuvieron aquí de niños, siempre buscan los Cuerpos Santos, porque todavía se acuerdan de ellos", añade, aludiendo a la fascinación duradera que ejercen los esqueletos sobre personas de todas las edades.
Aunque a algunos visitantes puedan resultarles perturbadores, los "santos de las catacumbas" o Cuerpos Santos siguen presentes en muchas iglesias y monasterios católicos barrocos de toda Baviera.
Los esqueletos, a menudo presentados en vitrinas de cristal con forma de féretro, también son una estampa habitual en iglesias de la vecina Austria, Suiza, Chequia e Italia.
Los Cuerpos Santos son restos encontrados en las catacumbas romanas. En la Edad Media se difundió la leyenda de que estas reliquias eran los restos de mártires de los primeros tiempos del cristianismo en Roma, descubiertos en el siglo XVI en tumbas anónimas de las catacumbas de la ciudad.
"En aquel tiempo, la Iglesia sencillamente los declaró a todos santos", explica Ries. "Y, por supuesto, en muchos países, incluida Alemania, la gente quería tener restos tan sagrados, reliquias de este tipo, sencillamente porque eso realzaba el prestigio de su propia iglesia o monasterio y quizá lo convertía en lugar de peregrinación".
Para que contemplar los Cuerpos Santos sea una experiencia excepcional, durante la mayor parte del año se mantienen fuera de la vista tras paneles de madera decorados con la imagen del esqueleto correspondiente que se fijan en la parte frontal de las vitrinas.
En ocasiones especiales, como el día de Todos los Santos, se retiran esas cubiertas y los Cuerpos Santos se muestran a los fieles.