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Aristides de Sousa Mendes, el diplomático que salvó a 30.000 personas del Holocausto

Arístides de Sousa Mendes
Aristides de Sousa Mendes Derechos de autor  Museu Aristides de Sousa Mendes
Derechos de autor Museu Aristides de Sousa Mendes
Por Ema Gil Pires
Publicado última actualización
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El domingo se conmemoró el 141º aniversario del nacimiento de Aristides de Sousa Mendes, el diplomático portugués que salvó a más de 30.000 personas de la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Fue "alguien que cambió el curso de la Historia en el peor acontecimiento de la historia de la humanidad". Así recuerda Luis Medeiros, técnico del Museo Aristides de Sousa Mendes, al diplomático portugués al que define como "una de las grandes figuras de la historia de Portugal" por el papel que desempeñó en el rescate de decenas de miles de personas durante el Holocausto.

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Aristides de Sousa Mendes, nacido el 19 de julio de 1885, es una figura imprescindible para comprender uno de los episodios más oscuros del siglo XX. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), un conflicto que dejó cerca de 40 millones de civiles muertos, desafió las órdenes del régimen de António de Oliveira Salazar para conceder miles de visados que permitieron escapar de la persecución nazi.

Millones de esas víctimas murieron en los campos de concentración y exterminio creados por el régimen nazi, impulsado por una ideología basada, entre otros principios, en la supuesta superioridad de la llamada "raza aria". Esa doctrina llevó a la persecución sistemática de la población judía y de otras minorías consideradas "indeseables" por el Tercer Reich. Según las Naciones Unidas (fuente en portugués), alrededor de seis millones de judíos y medio millón de personas gitanas y sinti fueron asesinadas en Europa durante el Holocausto.

Luis Medeiros, uno de los responsables del museo inaugurado hace dos años para "preservar la memoria, el coraje y el legado de Aristides de Sousa Mendes", recuerda que el diplomático protagonizó "uno de los mayores rescates individuales de refugiados del Holocausto", al facilitar la huida de unas 30.000 personas.

Más de ocho décadas después, se calcula que existen cerca de 750.000 descendientes de quienes lograron salvar la vida gracias a aquella decisión. Un gesto que, sin embargo, tuvo un alto coste personal: Aristides perdió su empleo y condenó a su familia a una larga etapa de dificultades económicas.

La historia y el legado de Aristides de Sousa Mendes

"En el momento álgido del Holocausto, cuando las tropas nazis invadieron Francia en el verano de 1940, Aristides era cónsul en Burdeos", explica Medeiros a 'Euronews'. Durante un breve periodo, la ciudad permaneció fuera del control alemán, lo que la convirtió en destino de miles de personas que huían del avance nazi.

"Burdeos se transformó en un enorme punto de concentración de refugiados procedentes de distintos lugares de Europa", relata. "Era el escenario de una tragedia colectiva y de una desesperación absoluta que Aristides presenció de primera mano". Ante aquella situación, el diplomático tomó una decisión que cambiaría el destino de miles de personas. "Hizo lo que le dictaba su conciencia", resume Medeiros.

Eso significaba desobedecer una orden directa del Gobierno de Salazar. Portugal mantenía oficialmente una posición de neutralidad durante la guerra y el Ejecutivo había dictado la conocida Circular nº 14, que prohibía a los consulados conceder visados sin autorización expresa del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Pese a ello, Aristides optó por ignorar la directriz y expedir visados de tránsito que permitían a los refugiados cruzar la frontera entre Francia y España y, posteriormente, acceder a Portugal antes de continuar su camino hacia la libertad.

"Decidió hacer lo correcto", resume Medeiros. El rescate, sin embargo, no fue obra de una sola persona. "Aristides contó con la ayuda de los empleados del consulado y también de sus propios hijos", explica. Aun así, considera que fue "el referente moral de toda aquella operación", al asumir la responsabilidad de desobedecer las órdenes recibidas para salvar vidas.

Una decisión con graves consecuencias

La iniciativa del cónsul, sin embargo, tuvo un alto coste personal. "Las consecuencias fueron gravísimas", resume Luis Medeiros. Cuando las autoridades del Estado Novo descubrieron que había desobedecido las órdenes del Gobierno, Aristides de Sousa Mendes fue sometido a un proceso disciplinario y destituido de su cargo por haber expedido miles de visados sin autorización.

A esa sanción se sumó la retirada progresiva de su salario, lo que precipitó el deterioro económico de una familia que, hasta entonces, había disfrutado de una posición acomodada. "Lo que era una familia con un nivel socioeconómico por encima de la media acabó sumida en un declive económico absoluto", explica Medeiros.

Las represalias, además, no se limitaron al diplomático. "No solo Aristides sufrió ese castigo", recuerda el técnico del museo. "Toda la familia Sousa Mendes fue incluida en una especie de lista negra de la PIDE", la policía política del régimen salazarista. Como consecuencia, sus miembros quedaron estigmatizados y apartados de la vida pública, con enormes dificultades incluso para encontrar trabajo. "Eran personas non gratas para el régimen", concluye Medeiros.

Fotografía de Aristides con la familia, actualmente expuesta en la Casa do Passal, en Cabanas de Viriato
Fotografía de Aristides con la familia, actualmente expuesta en la Casa do Passal, en Cabanas de Viriato Museu Aristides de Sousa Mendes

"Durante 14 años Aristides siguió viviendo ese declive", relata Luis Medeiros. Acabó "muriendo en la miseria, sin medios para mantener un hogar ni sacar adelante a una familia de 15 hijos". Su rehabilitación tampoco llegó tras su muerte. "Fue necesario un largo proceso para recuperar el nombre de Aristides en Portugal", explica Medeiros. Solo décadas después el país reconoció plenamente la dimensión de sus actos.

Ese recorrido culminó en 2021, cuando recibió los máximos honores del Estado con su traslado al Panteón Nacional, donde reposan algunas de las personalidades más ilustres de la historia de Portugal. Para Medeiros, ese gesto supuso el reconocimiento definitivo de Aristides de Sousa Mendes como uno de los "grandes portugueses".

Pese a ello, el museo considera que su figura sigue siendo insuficientemente conocida dentro del propio país. A juicio de Medeiros, existe "una enorme laguna" en la enseñanza de la Historia en Portugal.

"Nos parece inconcebible que, cuando los alumnos de 9.º y 12.º curso estudian la Segunda Guerra Mundial, no se mencione el nombre de un portugués que desempeñó un papel tan relevante para el bien en uno de los periodos más oscuros de la Historia", afirma. "Estamos en conversaciones con el Ministerio de Educación y con la Dirección General de Educación para que el nombre de Aristides y todo lo que hizo formen parte obligatoria del currículo".

"Schindler tiene la dimensión que tiene porque tuvo un guion de Hollywood"

El nombre de Aristides de Sousa Mendes suele compararse con el de Oskar Schindler, el empresario alemán que salvó a más de un millar de judíos al emplearlos en su fábrica de esmaltes de Cracovia durante la Segunda Guerra Mundial. Para protegerlos de la deportación, Schindler llegó incluso a sobornar y presionar a oficiales de las SS.

Luis Medeiros, sin embargo, considera que la proyección internacional de Schindler responde en gran medida a la repercusión de su historia en el cine. "Schindler tiene la dimensión que tiene porque tuvo un guion de Hollywood", afirma. "Aristides todavía no ha tenido ese guion, pero la magnitud de su rescate fue muy superior en cuanto al número de vidas salvadas".

Mientras que Schindler pasó a la historia por salvar de la deportación a unos 1.200 judíos destinados a campos de exterminio como Auschwitz-Birkenau, donde fueron asesinadas más de un millón de personas, las estimaciones apuntan a que Aristides de Sousa Mendes permitió escapar de la persecución nazi a más de 30.000 refugiados en 1940.

Para Medeiros, el impacto de aquella decisión va mucho más allá de las vidas salvadas entonces. "Esas personas salvadas se han multiplicado", afirma. Según cálculos aproximados, el número de sus descendientes asciende hoy a cerca de 750.000 personas.

El técnico del museo subraya, no obstante, que Aristides no fue el único portugués que arriesgó su carrera para ayudar a los perseguidos por el nazismo. También destaca la labor de los diplomáticos Carlos Sampaio Garrido y Alberto Teixeira Branquinho, del sacerdote Joaquim Carreira y de José Brito Mendes, un ciudadano luso-francés.

"Fueron otros portugueses destinados en el extranjero que marcaron la diferencia en el rescate y la protección de refugiados durante la Segunda Guerra Mundial", explica Medeiros. Aunque sus acciones no alcanzaron la magnitud de las protagonizadas por Aristides de Sousa Mendes, considera que su contribución también merece ser recordada.

Un museo para preservar el legado de Aristides de Sousa Mendes

Con el objetivo de mantener viva su memoria, el municipio portugués de Carregal do Sal inauguró hace dos años el Museo Aristides de Sousa Mendes, ubicado en la Casa do Passal (fuente en portugués), en Cabanas de Viriato, la residencia familiar en la que el diplomático vivió durante 45 años.

El espacio abrió sus puertas el 19 de julio de 2024, coincidiendo con el 139.º aniversario del nacimiento de Aristides de Sousa Mendes.

Casa do Passal, en Cabanas de Viriato
Casa do Passal, en Cabanas de Viriato Museu Aristides de Sousa Mendes

El museo cuenta con un recorrido expositivo de nueve salas que pone el foco no solo en la dimensión histórica de Aristides de Sousa Mendes, sino también en su faceta más humana. "Queremos recordar que detrás del héroe había una persona", explica Luis Medeiros.

La exposición recorre la vida del diplomático antes y después de 1940, el año que marcó su destino, y también la de una familia que "acabó perdiéndolo todo" como consecuencia de una decisión tomada "en conciencia".

Desde su inauguración, en el verano de 2024, el museo ha recibido a unas 54.000 personas, entre ellas cerca de 6.000 estudiantes procedentes de centros educativos de todo Portugal que han visitado el espacio dentro de sus proyectos escolares.

Coincidiendo con el segundo aniversario de su apertura, el museo acogió este domingo una ceremonia conmemorativa en la que se inauguró el Centro de Documentación Doctora Maria Barroso, ubicado en la última planta de la Casa do Passal. Según explica Medeiros, el nuevo espacio estará abierto al público y servirá como centro de consulta para investigadores, estudiosos y lectores interesados en la figura de Aristides de Sousa Mendes y su legado.

El nuevo centro de documentación lleva el nombre de Maria Barroso, ex primera dama de Portugal y esposa de Mário Soares, quien fue primer ministro y presidente de la República. Para Luis Medeiros, Barroso fue una figura clave en el reconocimiento de Aristides de Sousa Mendes.

"Se implicó profundamente en esta causa, formó parte de la Fundación Aristides de Sousa Mendes y fue una persona imprescindible en la larga lucha por el reconocimiento de su legado", afirma.

Maria Barroso presidió la fundación, creada en el año 2000, y promovió numerosas iniciativas para reivindicar la figura del diplomático. Entre ellas destaca la concesión, a título póstumo, de la Gran Cruz de la Orden de Cristo, una de las máximas condecoraciones del país, otorgada en 1995 por el entonces presidente de la República, Mário Soares.

Un museo que también interpela al presente

Más allá de reconstruir la vida de Aristides de Sousa Mendes, el museo busca establecer un diálogo entre aquel episodio histórico y los desafíos actuales. Según explica Medeiros, el recorrido expositivo conduce al visitante desde los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial hasta el presente para invitarle a reflexionar sobre los paralelismos entre ambas épocas.

"Siempre establecemos esa comparación para recordar que la Historia es cíclica, que la humanidad ha aprendido muy poco y que todos tenemos la responsabilidad de evitar que vuelva a repetirse una tragedia similar", señala en alusión al Holocausto.

Las historias de algunas de las familias que escaparon del régimen nazi gracias a Aristides están destacadas en la Casa do Passal
Las historias de algunas de las familias que escaparon del régimen nazi gracias a Aristides están destacadas en la Casa do Passal Museu Aristides de Sousa Mendes

Un mensaje con vigencia en el presente

Para Luis Medeiros, preservar el legado de Aristides de Sousa Mendes es una "misión obligatoria", especialmente en el contexto actual. "Es importante recordar su ejemplo en la situación que vive hoy el mundo", afirma. A su juicio, vivimos en "una sociedad cada vez más alejada de los valores humanos que deberían guiarnos", en la que "hemos dejado de mirar al otro como a un igual", precisamente lo contrario de lo que hizo Aristides.

Medeiros advierte de que el discurso que responsabiliza a los más vulnerables de los problemas de la sociedad vuelve a ganar terreno. "Hoy culpamos otra vez a quienes son más vulnerables de los males de la sociedad. Ese mismo discurso fue el que permitió la instauración de un régimen autoritario que acabó provocando la muerte de millones de personas", afirma en referencia al nazismo.

Considera que esa reflexión resulta especialmente pertinente en un momento marcado por el aumento de los desplazamientos forzosos. "Vivimos una época de grandes flujos migratorios y de un número enorme de refugiados que no huyen únicamente de las guerras, sino también de muchas otras circunstancias que les obligan a buscar un lugar seguro", señala. "En el fondo, eso es exactamente lo que buscaban también los refugiados de la Segunda Guerra Mundial".

Para el técnico del museo, la historia de Aristides de Sousa Mendes demuestra además que cualquier persona puede influir en el destino de los demás. "Todos podemos marcar la diferencia en la sociedad", sostiene, especialmente cuando se trata de ayudar a quienes "solo buscan un lugar donde vivir en paz, algo que muchos damos por sentado cada día".

Por eso, concluye, Aristides de Sousa Mendes sigue siendo "un ejemplo de lo que significa ser humano y tender la mano a quien lo necesita". Una figura que dejó una huella imborrable en la Historia por una decisión guiada, simplemente, por su conciencia y por la voluntad de hacer el bien.

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