La French Touch goza hoy de un reconocimiento inédito, convertida en motivo de "orgullo nacional", pero sigue dividiendo sobre lo que representa ahora y lo que dejará a las próximas generaciones.
¿Será el siglo XXI el de la "gran transmisión"? Este concepto, aparecido primero en las finanzas privadas anglosajonas bajo el nombre de "Great Wealth Transfer", y retomado después por la investigación económica y sociológica, designa el traslado de riqueza ligado a la desaparición progresiva de los baby boomers.
En Francia, los especialistas calculan que varios miles de miles de millones de euros podrían cambiar de manos en las próximas décadas.
La cultura también es una cuestión de transmisión y los desafíos económicos nunca están muy lejos. ¿Puede una escena convertirse en herencia? Los ciclos musicales se suceden mucho más deprisa que las generaciones, unas 20 años pueden bastar para que un movimiento pase de la periferia a la referencia y de la referencia al patrimonio.
Irrigar un relato nacional
La French Touch permite medir ese recorrido. Este movimiento musical de sello tricolor, que llevó a Francia al primer plano de la escena internacional en las décadas de 1990 y 2000, vio surgir, tras la generación de los pioneros, a sus propios herederos. Convertida en objeto de memoria, se ha ido instalando progresivamente en el relato nacional hasta el punto de ser hoy reivindicada tanto por las instituciones como por los responsables políticos.
El giro ya es oficial, las músicas electrónicas francesas han sido inscritas en el Inventario nacional del patrimonio cultural inmaterial. El expediente del Ministerio de Cultura, entonces dirigido por Rachida Dati, rinde homenaje a figuras como Daft Punk, AIR o Laurent Garnier, que en la década de 1990 contribuyeron a "imponer las músicas electrónicas francesas como una referencia internacional".
"Hoy estas músicas son múltiples y se viven colectivamente en todos los territorios", prosigue el Ministerio, que añade que "ancladas en la sociedad francesa, reúnen a públicos variados, favorecen la mezcla social y cultural y animan a la experimentación, la colaboración y la expresión libre".
La French Touch ya había ocupado un lugar destacado en los Juegos Olímpicos de verano de París, en 2024. Dos años más tarde, un acontecimiento, esta vez trágico, vuelve a dar cuenta del lugar que ocupa hoy, la muerte de Kavinsky y los homenajes que la siguieron.
El productor y DJ francés, cuyo verdadero nombre era Vincent Belorgey, fue hallado sin vida en su domicilio el 28 de julio de 2026, a los 50 años. Habría sucumbido a un accidente cerebrovascular.
"Kavinsky, orgullo francés para siempre", reaccionó (fuente en francés) con sobriedad Emmanuel Macron en Instagram. El comunicado (fuente en francés) del Elíseo fue menos lacónico, evocando a una "gran figura de la música electrónica y de la French Touch, voz singular que había hecho bailar y soñar", antes de recordar:
"Invitado a la Fiesta de la Música en el Elíseo en 2018, llevó en 2024 su tema emblemático 'Nightcall' hasta la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de París, junto a Angèle y al grupo Phoenix. Aquella noche, la música electrónica francesa resonó ante el mundo entero", señaló la Presidencia.
"A la vez bailable y nostálgica, su música seguirá atravesando generaciones y fronteras", añadió en X la nueva ministra de Cultura, Catherine Pégard.
"Burgueses o hijos de burgueses"
El interés del mundo político por este legado no se remonta sin embargo únicamente a los mandatos de Emmanuel Macron. Preguntado por Euronews, Stéphane Jourdain, periodista de France Inter, coguionista del pódcast "Histoire secrète de la French Touch" (fuente en francés), que también firmó el libro "French touch, 1995-2015: une épopée électro" (fuente en francés), recuerda las polémicas en torno a la decisión de Renaud Donnedieu de Vabres, ministro de Cultura de Jacques Chirac, de nombrar caballeros de las Artes y las Letras al dúo AIR, a Philippe "Zdar" Cerboneschi (mitad de Cassius) y a Dimitri From Paris.
"Concederles una condecoración oficial de la República dio mucho que hablar, generó debate en el medio, Daft Punk rechazó la distinción. Laurent Garnier también".
"Zdar me contó, cuando me dan una condecoración la acepto, mi madre va a estar tan orgullosa. Lo despachó así", relata Stéphane Jourdain, que se pregunta, "¿son los DJs solubles en una forma de institucionalización y de reconocimiento político?"
Según él, las músicas electrónicas constituyen un "espacio donde se expresan minorías", en particular sexuales. "Es algo que vive al margen de este tipo de reconocimientos", considera, máxime cuando las free parties son "perseguidas por los poderes públicos desde hace 30 o 40 años".
El experto matiza, no obstante, "Kavinsky, AIR... Hablamos del distrito XVIII de París, de gente que en su mayoría son burgueses o hijos de burgueses". Recuerda, sin embargo, que las músicas defendidas por las figuras de la French Touch se inscriben en una definición "amplia" del movimiento techno, "quiera uno o no". A su juicio existe un "continuum" con la aparición de la French Touch. "Siguen siendo de la misma familia".
"Hay algo paradójico en ver a un presidente de la República rendir homenaje a un DJ mientras su Ministerio del Interior reprime las rave parties", insiste Stéphane Jourdain, que reconoce, no obstante, que Emmanuel Macron es "de la misma generación" que Kavinsky y que "los homenajes de nuestros representantes no deben limitarse a Léo Ferré".
Desde la entrada en vigor de la ley RIPOST (por "Réponses Immédiates aux Phénomènes troublant l’Ordre public, la Sécurité et la Tranquillité"), en agosto pasado, tanto la organización como la participación en un encuentro musical no declarado constituyen delitos castigados con penas de prisión.
Este fin de semana, por primera vez desde la reforma, varios centenares de juerguistas desafiaron la prohibición prefectural para reunirse en una fiesta musical cerca de Caen, en Normandía, exponiéndose así a duras sanciones.
French Touch, ¿sigue en plena forma?
Al impulsar en junio de 2025 la candidatura de la French Touch a la lista del patrimonio cultural inmaterial de la Unesco, Emmanuel Macron estableció un paralelismo con el reconocimiento de la techno berlinesa.
Puro "postureo" y "popol" (abreviatura de 'politique politicienne'), que "no cambia nada", según Stéphane Jourdain. Señala que, en realidad, no es la techno como tal lo que está protegido al otro lado del Rin, sino los clubes que la mantienen viva. "Porque están en peligro, (...) porque algunos han cerrado, porque hay promotores inmobiliarios que intentan hacerse con esos espacios".
"Allí existe un auténtico movimiento de resistencia en torno a esa cultura de club, que es muy particular", continúa el periodista. A la inversa, considera, "la French Touch no necesita eso, no tiene clubes, no tiene lugares. La French Touch está en todas partes".
Y no faltan signos de su vitalidad. "David Guetta es uno de los tipos que más reproducciones tiene ahora mismo. Bob Sinclar sigue ahí. Los discos se siguen vendiendo". Cita en particular "Lady" (fuente en francés), de Modjo, que debería sumarse en breve al círculo muy reducido de canciones que han superado los mil millones de escuchas en Spotify. "Cada vez que Bangalter hace algo, se arma revuelo. Nos preguntamos si Guy Man (Guy Manuel de Homem Cristo), la otra mitad de Daft Punk, sacará un álbum en solitario".
Para Stéphane Jourdain cuesta verlo de otra manera, la French Touch "está en forma, no necesita protección".
"Pequeños momentos de música"
Sven Løve es un DJ que cambió de vida. Hoy doctor en literatura francesa en una universidad española, fue uno de los protagonistas de la garage house parisina en la década de 1990. Coorganizador de las fiestas Cheers, su trayectoria está contada en buena medida en la película 'Eden', dirigida por su hermana Mia Hansen Løve.
No se reconoce en la French Touch, la música que defendía entonces se inspiraba principalmente en la house de Nueva York y de Chicago. "Estaba un poco en mi nicho", dice a Euronews, y admite que hubo numerosas "conexiones", encuentros, la amistad con Alain Braxe en el momento en que conoció a Daft Punk y a Benjamin Diamond para el proyecto "Stardust".
"Evidentemente vi bien que la French Touch era un éxito planetario, yo estaba en primera línea", confiesa.
"En aquella época, los organizadores de las fiestas Respect (is burning), muy orientadas hacia la French Touch, nos invitaban también a mí y a mi compañero en los platos, Greg Gauthier. Tenían un espectro musical bastante amplio, aunque el movimiento principal era la French Touch. Eso marcaba una diferencia importante entre ellos y nosotros, porque nosotros no teníamos en absoluto la misma música. El éxito nos atraía, nos hubiera gustado, pero no hasta el punto de cambiar de estilo musical" (ríe).
Los pioneros de la French Touch se singularizaron por utilizar bucles muy cortos de samples procedentes sobre todo de la disco o la soul. Con ellos hicieron "algo más personal y específico", recuerda Sven Løve. "Pequeños momentos de música puestos en primer plano".
"Hemos agotado el tema"
"Este movimiento musical cobró mucha amplitud, el éxito se retroalimentó hasta convertirse casi en mainstream. Y luego, por la fuerza de las cosas, se calmó un poco sin apagarse del todo", analiza Sven Løve, que matiza, "los grandes actores de la French Touch fueron lo bastante inteligentes como para encontrar formas de continuar sus actividades de una manera u otra".
Ya en 2005, 'Le Monde' hablaba del "relevo", de los "herederos de esa corriente de la electrónica" que querían "escapar a su agotamiento y a su caricatura, en un momento en que el ministro de Cultura consagraba el género condecorando a algunos de sus inventores".
Kavinsky formaba precisamente parte de esa segunda ola, igual que la banda de Ed Banger Records, Justice o el malogrado DJ Mehdi, cuyos fans celebraron el 13 de septiembre los 15 años de su muerte.
Según Stéphane Jourdain, aunque el corazón del movimiento se circunscribe a un periodo concreto, quienes llegaron después, como Thylacine o Petit Biscuit, "se beneficiaron de lo que había pasado". "Y hay una línea musical, con una electrónica trabajada, eficaz, que hace bailar".
"El sonido típico French Touch sigue existiendo, pero ha perdido el aspecto de novedad", considera Sven Løve. "Ahora bien, la música pop funciona con el principio de la novedad. Ya no es lo que escuchan los jóvenes ahora. De todos modos, las músicas pop están llamadas a renovarse y a ir en otras direcciones, es completamente normal".
"Es la historia de la música", coincide Stéphane Jourdain. "Lo que se hizo con esos samples, esas líneas de bajo funk filtradas, esa música muy accesible, está ligado a la llegada de determinadas máquinas, no hay ninguna razón para seguir haciendo exactamente lo mismo".
"Lo hicieron y lo hicieron muy bien, y creo que, musicalmente, hemos agotado el tema".
La maldición de la French Touch
Los movimientos musicales, explica Sven Løve, "suelen jugarse en 20 o 30 años", hay "renacimientos o relecturas" de una corriente que fue fuerte dos décadas antes.
Según el ex DJ, "el lado trágico" que rodea a la French Touch aumenta la emoción de los fans, con las muertes prematuras de DJ Mehdi y de Philippe Zdar, ambos tras una caída accidental. Después llega el fallecimiento de Kavinsky, dos años después del éxito de los Juegos Olímpicos. "Todo eso se presta al storytelling y, a través de las historias, hace revivir un poco aquella época".
Noah, 20 años, da 'me gusta' y comparte varias publicaciones en Instagram que conmemoran a DJ Mehdi el día de su muerte. "La French Touch, para mí, fue ante todo mi primera puerta de entrada a la música, hasta el punto de tatuármela en el antebrazo", cuenta a Euronews. A pocos centímetros de su reloj Diesel, el logotipo de Ed Banger aparece en su piel, una mezcla entre una nota musical y una forma de lápiz.
"Este movimiento de los años 1990-2000 representa el orgullo y el talento de jóvenes músicos franceses que asumieron una cierta 'caspa' para acabar en la cima del mundo", explica.
Aunque la música "ya no está en primera línea", considera Sven Løve que la historia de la French Touch alimenta también un cierto orgullo nacional. "De repente, Francia se convirtió en el centro, hay una especie de orgullo que hace que se hable a menudo de ello", observa. ¿Orgullo legítimo? Dice poder entenderlo, aunque a veces le parece un orgullo "un poco excesivo".
"Hay curiosidad entre los jóvenes de 20 años en torno a esto. Ahora bien, ¿indica eso una auténtica corriente general? No, no lo creo".
"La French Touch, la llevan en la sangre"
Y luego están los herederos en sentido estricto, quienes crecieron en las familias de quienes encarnaron ese movimiento.
En febrero de 2026, durante el set back to back (B2B) de Fred again.. y Thomas Bangalter, ex Daft Punk, en el Alexandra Palace de Londres, su hijo Roxan Bangalter se sitúa a un lado del escenario, entre unos cuantos invitados. Todavía no sabe lo que le espera. Sin avisarle, Thomas Bangalter integra en su set la voz de "Never The End", un tema que su hijo había compuesto bajo su seudónimo Roxb, con 12 años.
Mezcla esa voz con el clásico "Can't Do Without You", de Caribou, también presente sobre el escenario. La secuencia (fuente en francés), filmada desde la sala, muestra la emoción de Roxan, conmovido al ver a su padre pinchar su propia creación ante varios miles de personas. Thomas Bangalter, que no había actuado en el Reino Unido desde hacía casi 18 años, hizo sonar así, a su manera, a la generación siguiente.
Si el hijo de Thomas Bangalter sigue siendo discreto, los hijos de Bob Sinclar, Paloma y Raphaël Le Friant, y el hijo de David Guetta, Elvis, se están probando a su vez en el oficio de DJ.
Este verano, los tres han anunciado decenas de fechas, París, Londres, Ibiza, Mykonos, la Costa Azul, por supuesto.
JC Murrey, fundador del festival Isabelle, en las alturas de Saint Tropez, dice querer "traer lo mejor que veo por el mundo, tanto en música como en producción, y llevarlo a un lugar que significa tanto para mi familia y para mí".
"Cuando un artista me toca, enseguida me lo imagino en la ciudadela", prosigue, en declaraciones a Euronews.
En su tercera edición, el pasado julio, Elvis Guetta y Raphaël Le Friant abrieron la segunda jornada. Sobre su linaje, JC habla de "una nueva generación, claramente, pero que asume su herencia sin quedarse encerrada en ella".
"Dicho esto, la French Touch la llevan en la sangre, sus padres pertenecen a esa historia", añade. Si los programó, explica JC, fue ante todo porque los escuchó pinchar. "Trabajan muchísimo (...). Eso fue lo que me convenció, no el apellido".
Cuestión de familia, precisamente. Se les unió, para un B3B, Jean Marc Murrey, el primo pequeño del director del festival, el primero de los tres en empezar a mezclar, hacia los 13 años. Son "cercanos, amigos de toda la vida". Su reunión sobre el escenario este año era algo que le hacía "especial ilusión".
"Pero si están en el cartel es, ante todo, por lo que están empezando a ser".