El US Open se ha convertido en cita obligada para los aficionados a los relojes de lujo: Quaid Walker, CEO de Bezel, destaca los modelos de Zverev y su Jacob & Co, el Daytona de Alcaraz y el Patek de Brad Pitt.
Alexander Zverev puede que piense ahora a menudo en el viejo dicho de que el tiempo todo lo cura. Hace cuatro años tuvo que afrontar un largo parón lejos de las pistas después de romperse de forma espeluznante los ligamentos del tobillo durante la semifinal de Roland Garros contra Rafael Nadal. Este año aún no ha terminado, pero es sin duda el periodo más exitoso de la carrera del campeón alemán, que celebra ya dos títulos de Grand Slam.
La noche del domingo, mientras levantaba el trofeo del US Open en Nueva York, Zverev tenía también un ojo puesto en la hora del viejo continente, luciendo un Jacob & Co "The World Is Yours" Dual Time Zone Tourbillon, una pieza con dos subesferas para un segundo huso horario.
Las marcas de relojes de lujo llevan décadas compitiendo por aparecer en la foto del ganador y la final de Flushing Meadows no es una excepción. "El Open se cubre también como un evento para avistar relojes en sí mismo", afirma Quaid Walker, director ejecutivo de Bezel (fuente en inglés), una de las principales plataformas del mundo para la compra y venta de relojes de lujo.
"Zverev jugó el torneo con un Epic X esqueletizado con correa elástica y se cambió a este modelo para la entrega del trofeo, algo que se ha convertido en una pequeña ceremonia entre los jugadores con patrocinio relojero".
"El objetivo del cambio es dejarse ver, y pocos relojes están tan pensados para ser vistos como este, con una esfera en forma de globo y un tourbillon en funcionamiento en el centro. Es un espectáculo, que en esencia es toda la idea", añade Walker.
La esfera en forma de globo está detallada hasta las cordilleras y las líneas de costa. En su centro, un tourbillon de 30 segundos, que gira el doble de rápido que uno estándar, causó sensación el año pasado en el Grand Prix d'Horlogerie de Genève.
Alcaraz saca a relucir el santo grial de los coleccionistas
Aunque no levantó la copa, Rolex, cronometrador oficial de los cuatro Grand Slams y de largo la marca más asociada al tenis, acaparó buena parte del protagonismo durante todo el torneo. El defensor del título, el español Carlos Alcaraz, cruzó el Atlántico con un Rolex Daytona "Le Mans", lanzado para conmemorar el centenario de la mítica carrera de resistencia francesa en 2023.
Ese "100" impreso en rojo en el bisel Cerachrom negro basta para desatar la locura entre los coleccionistas, el reloj supera ya los 200.000€ en el mercado de segunda mano.
"Incluso cuando estaba en producción, era muy probable que no pudieras hacerte con uno. Se reservaba exclusivamente para los clientes más fieles de la marca, con tiradas por cada tipo de metal inferiores al año antes de su descatalogación", recuerda Walker.
La marca de la corona fichó al español en enero de 2022, pocos meses antes de que conquistara su primer Grand Slam en el US Open, con 19 años, y se convirtiera en el jugador más joven en encabezar la clasificación ATP. Su regreso tras un problemático parón por una lesión de muñeca se vio frenado cuando cayó por poco en semifinales ante el ídolo local Ben Shelton.
Federer luce el Rolex definitivo de 2026
Aunque Shelton acabó perdiendo la final frente a Zverev, consolidó su condición de una de las nuevas joyas de la corona de Rolex, junto a la nómina de "Testimonees" de la marca, en la que figuran también ex ganadores del US Open como Jannik Sinner, Coco Gauff y, por supuesto, Roger Federer.
La leyenda suiza, retirada en 2022, fue incluida en el International Tennis Hall of Fame durante este US Open y aprovechó la ocasión para lucir la creación más reciente y colorista de Rolex, el Oyster Perpetual 41 "Jubilee", uno de los relojes más comentados de 2026.
"Desde alrededor de 2020, la esfera ha influido decisivamente en el valor de un Oyster Perpetual. Primero fueron los colores lacados originales, luego el motivo Celebration empujó más esa tendencia y el Jubilee es su versión más extrema hasta la fecha, con diez colores aplicados en tampografía de forma secuencial. Es, sin discusión, el OP que hay que tener ahora mismo, algo que refuerza verlo en la muñeca de Federer", explica Walker.
Vekić y Kostyuk acercan las marcas independientes a pie de pista
Dos jugadoras dejaron que fueran sus muñecas las que hablaran durante el torneo. Cuando la croata Donna Vekić cayó en segunda ronda ante la número 29 del mundo, Ann Li, llevaba un FP Journe, una de las marcas independientes más codiciadas entre los 'watchonistas'.
El movimiento electromecánico del Elégante de titanio esconde un truco curioso, deja de latir cuando el reloj está en reposo y se "despierta" y se pone en hora en cuanto detecta movimiento en la muñeca. Eso le da una vida de batería extraordinaria, de ocho a diez años con un uso diario.
Otra pieza llamativa fue un Patek Philippe Aquanaut Luce tan azul como las pistas duras acrílicas de Flushing Meadows. Este reloj de acero de 36 mm, con el bisel engastado con 46 diamantes, lo llevaba Marta Kostyuk.
Kostyuk cayó en cuarta ronda, pero se marcha igualmente con un hito importante que celebrar. La ucraniana entrará el lunes en el Top 10 de la WTA, uniéndose a su compatriota Elina Svitolina para seguir escribiendo la historia del tenis ucraniano.
Hora de relojes de famosos
En las gradas, las marcas aprovecharon el torneo para exhibirse. "El Open son tres semanas de tenis en Nueva York y los buenos asientos salen en cámara durante horas. Ningún otro evento deportivo estadounidense ofrece una visión tan continuada de quién está allí y qué lleva puesto. Lo que termina en la muñeca de esos asientos es ya una decisión consciente", subraya Walker.
Entre las piezas más destacadas, la modelo Kaia Gerber lució un Cartier Panthère de oro amarillo en tamaño "mini", un reloj que cuesta aproximadamente 100 veces menos que el RM 75-01 Flying Tourbillon Sapphire que llevaba el rapero Travis Scott, valorado en más de 2 millones de euros.
"Scott tiene su propio Audemars Piguet, un Royal Oak Calendario Perpetuo de cerámica marrón que diseñó junto a la marca en 2023, así que dice mucho que haya optado por este reloj. Un tourbillon volante con caja de zafiro muestra a la marca en su faceta más técnica y menos dispuesta a pedir disculpas", según Walker.
El Flying Tourbillon, uno de los sellos distintivos de Richard Mille, se encarnó en el mundo del tenis en la figura de Rafael Nadal, que lo llevó en su última aparición en Roland Garros en 2024.
El actor Brad Pitt, por su parte, se dejó ver con uno de los grandes clásicos de la relojería suiza, el Patek Philippe referencia 2526, modelo Calatrava, valorado entre 200.000€ y 350.000€ en el mercado de segunda mano.
"El 2526 alberga el primer calibre automático de Patek Philippe, el 12-600AT, que sigue estando muy bien considerado. Su reputación se apoya tanto en el diseño, donde el esmalte sobre el oro cálido crea una delicadeza difícil de igualar, como en la mecánica. Ese mismo esmalte no perdona el paso del tiempo ni un mal mantenimiento, de modo que las piezas en buen estado se han vuelto mucho más escasas en estos 70 años. Es estupendo ver uno en la muñeca, sobre brazalete, y no guardado en una caja fuerte", concluye Walker.
Con victoria o sin ella, una cosa está clara, en el US Open se ven muchos ganadores en las muñecas.