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Acuicultura orgánica: éxito empresarial en Irlanda y Hungría

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Acuicultura orgánica: éxito empresarial en Irlanda y Hungría
Derechos de autor  euronews
Por Denis Loctier
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¿Puede alimentarse la creciente población de la Tierra y al mismo tiempo preservar nuestros ecosistemas e invertir el cambio climático?

La agricultura ya sobrepasa los límites del espacio terrestre utilizable, contaminando vías fluviales y amenazando la biodiversidad. Sin embargo hay productores europeos que hacen de la acuicultura no contaminante un caso de éxito empresarial.

Desde el marisco orgánico en Irlanda hasta la trucha ecológica en Hungría, algunos productores europeos hacen de la acuicultura no contaminante un caso de negocio de éxito. Es el caso de John Harrington, director general, de _Kush Seafarms. _Opera en la bahía de Kenmare, donde producen unas mil toneladas de mejillones de cuerda.

Harrington nos explica que "Esta zona es única. Son valles forjados en la Edad de Hielo, así que encuentras aguas muy profundas protegidas por una barrera montañosa, lo que es ideal para la acuicultura en cuerdas."

Esta empresa familiar del suroeste de Irlanda es la principal productora de mariscos orgánicos del país. Pero comenzó como un pasatiempo a principios de los años 80, cuando dos maestros, los hermanos Harrington, intentaron un nuevo y curioso proyecto: la cría de mejillones.

Los mariscos crecen en cuerdas en un área natural protegida, en aguas cristalinas ricas en fitoplancton. El barco de Harrington y su tripulación se dirige a la granja de mejillones, sacando las cuerdas de cultivo.

La acuicultura orgánica no utiliza fertilizantes ni pesticidas. Pese a ello, nos dice Harrington,"algunos tienen la impresión de que, si es acuicultura, entonces no es algo natural; y nada puede estar más lejos de la verdad. No se añade nada al agua, el fitoplancton es natural. Básicamente, porque hemos creado un hábitat para los mejillones, ahora están comiendo fitoplancton que de otra manera se perdería y sería inútil. __Puedes coger los mejillones directamente del agua, llevarlos a casa, ponerlos en la olla y hervirlos. No es necesario purificarlos ni hacerles nada más. Es un producto natural limpio de aguas limpias."

Según las directivas europeas, el agua es analizada cada mes, confirmando su pureza como Clase A.

Los trabajadores introducen las cuerdas en el agua en junio. Dieciocho meses después, los mejillones están listos para la cosecha.

La empresa está enraizada en el lugar: todos los empleados provienen de los pueblos cercanos.

La granja reduce los residuos utilizando cuerdas reciclables y otros materiales biodegradables. También mantiene sus volúmenes de producción sostenibles. El mercado de alimentos es cada vez más consciente del medio ambiente y la certificación orgánica es una ventaja importante.

Harrington cuantifica: "un kilo de mejillones sólo produce 200 gramos de CO2 en comparación con la carne de vacuno, que genera 34 kilos de CO2. Los milenials se fijan mucho en los alimentos bajos en carbono: quieren elegir algo que ayude al planeta además de ayudar a su cuerpo."

Venden sus mejillones en Alemania, España, Francia, Italia y Holanda.

Entre todos los países europeos, Irlanda es líder en acuicultura limpia; produce al año unas treinta mil toneladas de pescado y mariscos con certificación orgánica.

El crecimiento de este sector cuenta con el apoyo de la agencia de desarrollo pesquero de Irlanda, que trabaja directamente con las empresas locales. Ayuda a la innovación, certificación y formación de habilidades, con las ayudas de la UE del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca.

Richard Donnelly, Gerente de Salmón y Mariscos de la Agencia de Desarrollo de Mariscos de Irlanda, al empresa reguladora:"Tienes este ambiente prístino donde se cultiva el producto, ya sean ostras, mejillones o salmón. No sólo afirmamos esto, en realidad lo certificamos. Y creo que la certificación orgánica que tenemos para el 100 por cien de nuestro salmón orgánico, para el 70 por ciento de nuestros mejillones son los elementos principales, que definen un producto de alto valor y bajo volumen de producción que forma un nicho de mercado. Cuando pruebas nuestros mariscos, estás probando algo muy diferente".

Hungría, a pesar de ser un país sin litoral, produce tantos mariscos orgánicos como Francia o Dinamarca. Lillafüred, un famoso centro turístico en las montañas del noreste del país, alberga la instalación de acuicultura en piscifactoría más antigua de Hungría. Funciona desde los años treinta. Crían truchas. Es una empresa familiar dirigida por György Hoisty, al frente de la Piscifactoría de Truchas Lillafüred:"Vine aquí como ingeniero pesquero de la Planta de Truchas de Lillafüred en 1982, así que he dirigido esta pequeña instalación 38 años, primero como funcionario del Estado y desde 1991 la alquilamos y la administramos de forma privada."

Al principio, György y su esposa tenían que hacer todo el trabajo, pero con el paso de los años, contrataron a más empleados y aumentaron la producción 40 veces, mientras hacían su negocio más sostenible: "Actualmente, la planta produce sesenta toneladas de pescado, de las cuales entre el 60 y el 65 por ciento se venden o procesan aquí. Entre el 20 y el 25 por ciento se destinan a restaurantes de la zona, y entre el 10 y el 12 por ciento se libera para reabastecer los sitios de pesca".

Para mantenerse saludable y crecer, la trucha necesita un suministro continuo de agua limpia y rica en oxígeno. Con los manantiales kársticos próximos cada vez más secos, esta piscifactoría fue una de las primeras en Hungría en construir un sistema de acuicultura circulante. Purifica biológicamente el agua, enriqueciéndola con oxígeno. Esta tecnología elimina los productos de desecho dañinos y los alimentos no consumidos. Renueva completamente el agua de los estanques siete veces al día.

Hoisty recuerda que_"En los años de sequía, desafortunadamente, la producción caía en picado. Los manantiales no podían proporcionar suficiente agua con suficiente oxígeno para los peces, así que desarrollamos un sistema de recirculación para asegurar y aumentar nuestra producción. Ahora el agua que vuelve a nuestros peces es casi potable por lo que el sabor natural del pescado se mantiene, sin adquirir el sabor del lago o de las algas"._

Su enfoque sostenible y autosuficiente permite a la granja abarcar un ciclo completo de venta. Cría y vende truchas de todas las etapas de desarrollo, empezando por las huevas de pescado. Pero su principal producto es la trucha de tamaño de mercado, recién pescada o ahumada en la propia instalación de procesamiento de la granja o cocinada en su popular restaurante: incluso durante la crisis de la pandemia, siguió trabajando, ofreciendo entregas y comidas para llevar.

Marcell Boros, Chef de Vendéglő un restaurante de Pisztrángoshoz asegura:"No hay mucha diferencia entre los peces de granja y los pescados salvajes en términos de sabor. El pescado de piscifactoría puede ser un poco más gordo, pero se cultiva en un entorno mucho más seguro, controlado regularmente, por lo que no hay riesgo de enfermedad alguna. Y los clientes confían en nosotros, saben que esta piscifactoría tiene una larga tradición, y pueden estar seguros de que reciben el pescado de mejor calidad en su mesa".

Ante la demanda creciente de pescado fresco, la granja húngara considera la posibilidad de ampliar su negocio: estiman que gracias al sistema de recirculación puede volver a duplicar su producción, manteniéndola sostenible y limpia.