Los pasajeros no pueden llevar cinturón de seguridad en esta carretera, para así poder evacuar con rapidez en caso de accidente.
Las temperaturas en el norte de Europa han sido tan bajas que los ciudadanos de Estonia pueden cruzar ahora en coche un tramo de mar helado de veinte kilómetros que une las dos principales islas del país.
La llamada carretera de hielo que conecta las islas de Saaremaa y Hiiumaa, situadas en el oeste de Estonia entre el mar Báltico y el golfo de Riga, se abrió oficialmente el domingo 8 de febrero, con una fila de coches esperando para utilizarla esa misma tarde.
Las autoridades decidieron abrir la carretera de hielo después de que los residentes comenzaran espontáneamente a cruzar el mar helado en coche, exponiéndose a riesgos graves. Los ferris tenían dificultades para mantener un servicio regular en un mar cubierto de hielo tras semanas con temperaturas que bajaban hasta menos 10ºC.
¿Qué hay detrás de la ola de frío en el norte de Europa?
Las condiciones cálidas en el Ártico y los cambios en los patrones atmosféricos se asocian a una alteración del vórtice polar, el anillo de vientos fuertes que normalmente atrapa el aire más frío sobre el Polo Norte. A veces, cuando el vórtice se debilita o se deforma, el aire ártico puede derramarse hacia el sur, como se está viendo en el norte y el centro de Europa, así como en partes de Estados Unidos.
Los científicos señalan que los persistentes sistemas de altas presiones estacionarias de bloqueo han contribuido a mantener este aire frío en su sitio, impidiendo la entrada de aire atlántico más templado. Algunos investigadores sugieren además que el mínimo histórico de hielo marino en el Ártico y la menor diferencia de temperatura entre el Ártico y las latitudes más bajas podrían estar debilitando y haciendo más sinuosa la corriente en chorro, un patrón que puede hacer que los episodios de frío sean más probables y duraderos, aunque esta relación sigue siendo objeto de debate.
A medida que las temperaturas muy por debajo de la media estacional alcanzan el oeste de Estonia, la congelación del mar Báltico refuerza aún más la sensación de frío. Normalmente, el agua libera calor que templa el aire, pero ahora el hielo contribuye a mantener la ola de frío.
Con nieve o con sol, salir al mar es "parte de nuestra cultura"
Los habitantes de la isla más pequeña de Hiiumaa, con 9.000 habitantes, viajan a Saaremaa, que tiene 31.000, para hacer compras, tomar un café o llevar a los niños al colegio. Llegar a la isla mayor también garantiza la conexión con la Estonia continental.
Aunque abrir la carretera de hielo respondió a una necesidad, el alcalde de Hiiumaa, Hergo Tasuja, asegura que también "es parte de nuestra cultura". "Desde generación en generación, la gente de aquí, sobre todo quienes viven cerca del mar, se baña y sale en barco en verano", explicó Tasuja a la agencia Associated Press. "Y en invierno, ha interiorizado ir al mar y salir al hielo", añade.
¿Es segura la carretera de hielo de Estonia?
La carretera es, en esencia, un corredor señalizado sobre el mar helado en el que los especialistas han determinado que el hielo tiene el grosor suficiente para soportar el peso de los coches. Sin embargo, preparar la vía no es sencillo, afirma Marek Koppel, supervisor de mantenimiento de carreteras en Verston Eesti, la empresa constructora estonia encargada de construir y gestionar la carretera de hielo.
Los trabajadores tienen que medir el grosor del hielo cada 100 metros para identificar las zonas con más de 24 centímetros de hielo, el mínimo exigido para garantizar la seguridad. También nivelan los montículos de hielo y reparan las grietas. Las condiciones meteorológicas y la consistencia del hielo se vigilan las 24 horas y el trazado se modifica en función de ellas.
"Se puede ir en coche por encima del mar"
Ningún vehículo puede superar las 2,5 toneladas y debe circular o bien por debajo de 20 km/h, o entre 40 y 70 km/h, ya que cualquier velocidad intermedia puede generar una vibración que dañe el hielo. No está permitido detenerse y hay que mantener una distancia de seguridad entre los coches. Los pasajeros no pueden llevar el cinturón abrochado y las puertas deben ser fáciles de abrir para poder salir rápidamente en caso de accidente.
"La carretera estaba bastante bien, se circulaba con facilidad", comenta Alexei Ulyvanov, que vive en la cercana Tallin y viajó a las islas para mostrar a sus hijos "que se puede ir en coche por encima del mar".
Según Tasuja, la última vez que se utilizó una carretera de hielo para unir las islas fue hace unos ocho años. Desde entonces, los inviernos han sido demasiado suaves. Verston, la empresa constructora, afirma que las autoridades le han encargado abrir esta semana otras dos rutas de hielo, esta vez entre la Estonia continental y dos islas más pequeñas.