Un amplio estudio reciente señala que dormir muy poco o demasiado se asocia a un envejecimiento más rápido y a varias enfermedades. ¿Cuánto deberíamos dormir para envejecer más despacio?
Dormir muy pocas o demasiadas horas puede acelerar el envejecimiento del cerebro, el corazón, los pulmones y el sistema inmunitario y se ha asociado a varias enfermedades, según un nuevo estudio. Un grupo internacional de investigadores analizó datos de casi medio millón de participantes del Biobanco del Reino Unido y detectó un patrón claro.
Las personas que dormían habitualmente menos de seis horas o más de ocho tendían a mostrar signos de un envejecimiento más rápido en todo el organismo. El equipo utilizó lo que denomina "relojes biológicos de envejecimiento", herramientas basadas en aprendizaje automático que, a partir de datos biológicos como imágenes cerebrales, proteínas en sangre y marcadores químicos en el organismo, y estiman cuántos años envejece una persona por encima o por debajo de su edad cronológica.
Como resultado, los investigadores observaron de forma reiterada un patrón en forma de U. Quienes dormían un número intermedio de horas presentaban los mejores indicadores de salud, mientras que los que se situaban en los extremos mostraban un mayor envejecimiento biológico.
La relación se apreciaba en órganos como el cerebro, los pulmones, el hígado, el sistema inmunitario, la piel y el metabolismo. Dormir poco se asociaba de manera significativa a trastornos relacionados con el cerebro como la depresión y la ansiedad, en línea con otros estudios sobre sueño y salud mental.
"El amplio patrón que afecta al cerebro y al resto del cuerpo es importante porque nos indica que la duración del sueño forma parte de manera muy profunda de toda nuestra fisiología, con implicaciones de gran alcance en el organismo", explicó Junhao Wen, autor principal del estudio y profesor adjunto de radiología en el Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos.
Más allá de las enfermedades neurológicas, dormir poco también se relacionaba con otras dolencias, entre ellas cardiopatías, diabetes de tipo 2, obesidad, problemas respiratorios como el asma y trastornos digestivos como el reflujo. Dormir durante muchas horas también se asoció a problemas de salud, aunque los investigadores apuntan que en ocasiones podría reflejar enfermedades subyacentes más que ser por sí mismo la causa directa del daño.
"Estudios anteriores han comprobado que el sueño está en gran medida relacionado con el envejecimiento y con la carga patológica del cerebro", señaló Wen. "Nuestro trabajo va más allá y muestra que dormir demasiado poco o demasiado está asociado a un envejecimiento más rápido en casi todos los órganos, lo que respalda la idea de que el sueño es clave para mantener la salud de los órganos dentro de una red coordinada entre el cerebro y el resto del cuerpo, que incluye el equilibrio metabólico y un sistema inmunitario sano", añadió Wen.
No obstante, los investigadores advierten de que el estudio no puede demostrar que el sueño por sí solo provoque estos cambios. Señalan además que gran parte de los datos sobre sueño procede de los propios cuestionarios de los participantes, que pueden ser menos precisos que medir el sueño de forma directa.
Los autores sostienen que es necesario seguir investigando para aclarar si dormir mal acelera directamente el envejecimiento o si los problemas de salud subyacentes también influyen en los patrones de sueño. También reclaman futuros estudios que utilicen mediciones del sueño más precisas y poblaciones más diversas.