Miembros de la tripulación de un vuelo espacial comercial han realizado las primeras radiografías diagnósticas en el espacio con un dispositivo portátil que podría mejorar la atención médica en misiones largas.
A medida que las misiones espaciales son más frecuentes y duran más tiempo, los investigadores buscan maneras de acercar la atención sanitaria a los astronautas. Las tecnologías médicas portátiles podrían desempeñar un papel clave, como ha puesto de manifiesto un estudio reciente que ha probado un nuevo dispositivo de rayos X a bordo de una nave.
Miembros de la tripulación sin formación médica de un vuelo espacial comercial obtuvieron las primeras radiografías diagnósticas realizadas durante un vuelo en órbita, utilizando un generador de rayos X digital portátil e inalámbrico.
Los resultados, publicados en la revista 'Radiology' de la Radiological Society of North America, mostraron que la calidad de las imágenes era tan buena como en la Tierra.
Todas las radiografías realizadas en vuelo fueron equivalentes a las obtenidas antes del despegue en calidad global de imagen, resolución espacial y resolución de contraste, señalaron los investigadores.
Sin embargo, uno de los principales obstáculos sigue siendo conseguir un posicionamiento adecuado del paciente en microgravedad, un estado físico en el que la sensación de la gravedad es extremadamente débil y hace que objetos y personas parezcan ingrávidos.
Las imágenes del tronco, como las del tórax, la pelvis o el abdomen, presentaron un peor posicionamiento en vuelo que las de la mano o el antebrazo.
El estudio también constató que la exposición estimada a la radiación de los participantes no superó la asociada a las pruebas de imagen clínicas estándar en la Tierra.
"Ha sido un sueño para la medicina aeroespacial disponer de más de una modalidad de imagen para diagnosticar enfermedades y lesiones en el espacio", afirmó Sheyna Gifford, investigadora principal de la Mayo Clinic de Minnesota, en Estados Unidos.
Añadió que los equipos tradicionales de rayos X son muy voluminosos, emiten mucha radiación y tienden a generar imágenes borrosas si hay movimiento, lo que hacía que obtener imágenes diagnósticas en órbita fuera "demasiado complejo desde el punto de vista técnico".
El nuevo sistema SpaceXray permitió que miembros de la tripulación sin formación médica obtuvieran imágenes radiográficas con solo cuatro horas de entrenamiento previo al vuelo.
El dispositivo se probó durante un vuelo comercial de SpaceX lanzado el 31 de marzo de 2025, en una misión de tres días y 14 horas. Durante el aterrizaje y la recuperación, el generador de rayos X sufrió daños estructurales superficiales, pero los componentes internos y la emisión de rayos X no se vieron afectados.
"Un sistema de radiografía preparado para volar al espacio tendría profundas implicaciones no solo para la salud de la tripulación, sino también para tareas no médicas esenciales para la misión", señaló Gifford.
"Para mantener una presencia humana sostenida en el espacio, los rayos X son fundamentales no solo para los miembros de la tripulación, sino también para otros componentes de la misión, como la electrónica o los trajes espaciales. La única manera de ver el interior de estos objetos sin desmontarlos es radiografiarlos".
Más allá de las aplicaciones sanitarias, los investigadores señalaron que este nuevo sistema también podría ser útil en entornos como zonas de combate o comunidades con recursos limitados para ampliar el cribado de enfermedades, incluidas las pruebas de tuberculosis.
En última instancia, escriben los autores, tanto las comunidades que trabajan en el espacio como las de la Tierra se beneficiarán a medida que la tecnología de radiografía digital ultraportátil siga avanzando.