Los niños europeos están en peor forma física que en casi cualquier momento de los últimos 60 años, según una nueva investigación, lo que afectará a su salud actual y futura.
Niños y adolescentes europeos no alcanzan niveles adecuados de condición física en términos de fuerza, flexibilidad y composición corporal, según revela un nuevo estudio.
Los investigadores de la Universidad de Zaragoza han constatado un descenso de la condición física relacionada con la salud en población pediátrica desde 1990 hasta la actualidad.
Los resultados, publicados en la revista 'Sports Medicine – Open', detallan los cambios en los principales indicadores de salud física: fuerza muscular, flexibilidad, composición corporal y capacidad cardiorrespiratoria.
Estos componentes son factores determinantes clave de la salud presente y futura de esta población, lo que implica que "estamos perdiendo una oportunidad importante que será difícil recuperar", señalaron los autores.
El estudio analizó a 417.362 participantes de entre 6 y 16 años de 20 países europeos, en un periodo que abarca de 1965 a 2023.
La fuerza de la parte superior del cuerpo ha disminuido de forma general desde la década de 1970, con un breve periodo de estabilidad entre 1980 y 2000 antes de volver a caer, según los autores. La fuerza de la parte inferior del cuerpo, medida mediante pruebas de salto, aumentó hasta la década de 1980 pero desde entonces ha ido disminuyendo de manera progresiva.
El equipo observó además un deterioro constante y lineal, reflejado en un incremento de la grasa corporal, una tendencia que a menudo se subestima cuando solo se utiliza el índice de masa corporal (IMC), apuntaron.
La evolución más negativa se registra en la flexibilidad, que muestra un descenso continuado que se ha acelerado desde 2000.
En cuanto a la capacidad cardiorrespiratoria, es decir, la habilidad del corazón, los pulmones y los vasos sanguíneos para suministrar oxígeno de forma eficiente a los músculos durante una actividad física prolongada, los autores señalan que, tras un descenso mantenido en el tiempo, los datos más recientes apuntan a que la tendencia podría haberse estabilizado entre 2015 y 2023.
Sin embargo, advierten de que los niveles siguen por debajo de los registrados en décadas anteriores.
"Estos resultados refuerzan la necesidad de intensificar los esfuerzos para fomentar la actividad física a través de las instituciones públicas", afirmaron los investigadores en un comunicado.
La importancia de la condición física en las primeras etapas de la vida
La condición física es un indicador importante de salud durante la infancia y la adolescencia, señalaron los autores.
La resistencia cardiorrespiratoria y una composición corporal saludable en la infancia y la adolescencia se asocian con un mejor perfil cardiovascular y un menor riesgo de mortalidad en etapas posteriores de la vida. La fuerza muscular en estos periodos está, a su vez, relacionada con una composición corporal más saludable.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que niños y adolescentes realicen al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa, incluyendo ejercicios de fortalecimiento muscular y óseo al menos tres veces por semana.
Sin embargo, más del 75% de los adolescentes europeos no cumplen estas recomendaciones.
A escala mundial, la OMS señala que la inactividad física causa alrededor del 6% de la carga de enfermedad por cardiopatía coronaria, el 7% de los casos de diabetes de tipo 2, el 10% de los casos de cáncer de mama y el 10% de los casos de cáncer de colon.
Además, el nueve por ciento de las muertes prematuras, el 7,2% de la mortalidad por todas las causas y el 7,6% de las muertes por enfermedad cardiovascular se atribuyen a la inactividad física.