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Cómo saber si el eclipse ha dañado sus ojos: estos son los síntomas de alerta

Varias personas se tumban en el suelo para observar el eclipse solar total en la Universidad UNAM de la Ciudad de México, el lunes 8 de abril de 2024. (Foto AP/Marco Ugarte)
Varias personas se tumban en el suelo para observar el eclipse solar total en la Universidad UNAM de la Ciudad de México, el lunes 8 de abril de 2024. (Foto AP/Marco Ugarte) Derechos de autor  Copyright 2024 The Associated Press. All rights reserved
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Por Christina Thykjaer
Publicado última actualización
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La sequedad o sensación de arenilla tras el eclipse puede ser una molestia pasajera, pero una mancha en el centro de la visión puede indicar una lesión en la retina. Una experta explica cómo distinguir los síntomas y cuándo acudir a un especialista.

Millones de personas acaban de contemplar el histórico eclipse solar, el primero visible desde la Península Ibérica desde 1912, y es posible que algunas hayan dirigido accidentalmente la mirada al Sol sin la protección adecuada.

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¿Hay que preocuparse si después del eclipse escuecen los ojos? ¿Y si aparece una pequeña mancha en el centro de la visión? Los especialistas advierten de que no todos los síntomas tienen la misma importancia y de que las señales de una lesión grave pueden no aparecer inmediatamente.

"Hay dos cosas que debemos diferenciar", explica a 'Euronews' la doctora Laura Sararols, jefa de la Unidad de Retina del Hospital General de Granollers y jefa de servicio de OMIQ en el Hospital Universitari General de Catalunya.

Por un lado, pasar mucho tiempo observando fijamente el eclipse, incluso utilizando correctamente las gafas de protección, puede hacer que parpadeemos menos y provocar sequedad ocular, sensación de tener arena o un cuerpo extraño y otras molestias pasajeras.

"Esto no tiene la más mínima importancia", tranquiliza Sararols. Se trata de un fenómeno similar al que puede aparecer después de pasar muchas horas concentrados delante de una pantalla y, según explica la especialista, suele desaparecer en unas horas y puede aliviarse con lágrimas artificiales.

Muy diferente es la retinopatía solar o maculopatía solar, una lesión provocada por la exposición directa a la radiación solar que afecta a la retina y puede dañar especialmente la mácula, la zona responsable de la visión central.

Y existe una dificultad añadida: cuando se produce la lesión no tiene por qué doler. "En el momento en que estás mirando la luz no notas nada. No hay dolor, no tienes sensación de nada", explica Sararols.

La señal de alarma: una mancha en el centro de la visión

El síntoma al que hay que prestar especial atención después del eclipse es una alteración de la visión central, según explica Sararols. "El paciente puede notar que en la zona central hay una especie de zona negra, una zona que no enfoca o una zona grisácea que siempre está en el mismo punto".

También puede aparecer visión borrosa. La Gerencia de Asistencia Sanitaria de Soria, dependiente de la Junta de Castilla y León, incluye entre las señales de alarma las manchas oscuras en el centro de la visión, las imágenes distorsionadas y la dificultad para distinguir los colores.

Publicado por la Junta de Castilla y León.
Publicado por la Junta de Castilla y León. X

La diferencia con las molestias leves resulta, por tanto, importante. La sensación de arenilla, sequedad o cuerpo extraño puede deberse simplemente a haber mantenido la mirada fija y haber parpadeado menos. Una mancha persistente en el centro de la visión o una alteración de lo que vemos requiere mucha más atención.

Los síntomas pueden aparecer uno o dos días después

Encontrarse perfectamente justo después del eclipse tampoco permite descartar por completo una lesión. Según Sararols, los síntomas de una maculopatía solar no necesariamente aparecen durante las horas inmediatamente posteriores a la exposición.

"A veces no es a las horas siguientes, sino que puede ser al día siguiente o a los dos días", señala. Por este motivo, quienes hayan mirado directamente al Sol sin la protección adecuada deberían permanecer atentos a cualquier cambio en su visión durante los días posteriores.

La especialista hace especial hincapié en los niños. Si un menor comienza a quejarse de problemas de visión después del eclipse, los padres deberían tener en cuenta la posibilidad de que haya mirado directamente al Sol aunque el niño no lo reconozca.

"Los niños no nos van a decir que estuvieron mirando el eclipse y que hicieron lo que les dijeron que no hicieran", advierte Sararols. Ante la aparición de síntomas, recomienda acudir a un especialista para comprobar si existe una lesión.

¿Cuántos segundos hacen falta para dañar la retina?

No es necesario observar el Sol durante minutos para exponerse al riesgo. Preguntada por si unos pocos segundos de observación directa pueden ser suficientes para producir daños, Sararols responde afirmativamente.

La radiación puede producir una lesión fototóxica en la fóvea, situada en el centro de la mácula. Por eso los especialistas han insistido durante los días previos al eclipse en utilizar gafas específicamente homologadas para la observación solar.

Uno de los momentos de mayor riesgo se produjo inmediatamente antes y después de la totalidad. Durante el breve periodo en el que el disco solar quedó completamente cubierto por la Luna era posible observar el fenómeno directamente, pero la reaparición de la luz solar obligaba a volver a utilizar protección de inmediato.

Sararols explica que precisamente esa transición podía favorecer exposiciones accidentales entre quienes se quitaron las gafas durante la totalidad y continuaron mirando cuando reapareció el Sol. "Enseguida se vuelve a ver la luz del Sol otra vez y ese es el momento de más riesgo", explica.

Grabé el eclipse con el móvil: ¿puedo haberme dañado los ojos?

Haber grabado el eclipse con el teléfono no significa por sí solo que se haya producido un daño ocular. La clave está en si, mientras se colocaba el dispositivo, se enfocaba o se grababa, la persona dirigió también la mirada directamente hacia el Sol sin la protección adecuada.

Sararols establece una diferencia importante: mirar únicamente el eclipse a través de la pantalla del teléfono no supone la misma exposición para los ojos que mirar directamente al Sol. "Si tú te dejas el móvil preparado en una posición, le das a grabar y después miras la pantalla, no pasa nada", explica la especialista.

El riesgo estuvo en levantar la mirada de la pantalla y observar directamente el Sol mientras se preparaba o realizaba la grabación. Por tanto, quienes utilizaron el móvil durante el eclipse deberían preguntarse si en algún momento miraron directamente al Sol sin protección, más que preocuparse por el hecho de haberlo grabado.

Distinto es el caso de quienes observaron el eclipse a través de prismáticos, telescopios o cámaras con visor óptico sin filtros solares adecuados, ya que estos instrumentos concentran la radiación y pueden aumentar considerablemente el riesgo de lesión ocular.

¿Qué hago si aparece una mancha o veo borroso?

Si después del eclipse aparece una mancha negra o grisácea en el centro de la visión, una zona que no conseguimos enfocar, visión borrosa o cualquier otra alteración visual persistente, la recomendación es acudir a un oftalmólogo. Actualmente no existe un tratamiento cuya eficacia haya sido demostrada para revertir la retinopatía solar, según explica Sararols.

"Se suelen dar corticoides, pero no se ha demostrado que sean eficaces. En realidad, no hay ningún tratamiento que funcione para solucionar eso", señala. La ausencia de un tratamiento específico, sin embargo, no significa que no sea necesario acudir al médico.

El oftalmólogo puede examinar y documentar la lesión y seguir su evolución. Algunos pacientes experimentan una recuperación espontánea parcial a medida que determinados fotorreceptores se recuperan, mientras que en otros casos pueden quedar secuelas permanentes.

Por eso, una vez terminado el eclipse, Sararols deja dos mensajes especialmente claros: no alarmarse por una simple sensación pasajera de sequedad ocular, pero tampoco ignorar una alteración persistente de la visión central.

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