Fumar, vapear o usar bolsas de nicotina: aunque los riesgos no son iguales, todos estos productos pueden dañar el corazón.
La nicotina es perjudicial para la salud cardiovascular, se consuma fumando un cigarrillo o mascando tabaco, según una amplia revisión publicada hoy en la revista 'Nature Reviews Cardiology'. Aunque los nuevos productos de nicotina, como los cigarrillos electrónicos o las bolsas de nicotina, eliminan el humo y la combustión, siguen siendo dañinos para el corazón.
La revisión no sostiene que todos los productos de nicotina impliquen el mismo nivel de riesgo. Los cigarrillos convencionales y las cachimbas siguen siendo los más nocivos, sobre todo por las sustancias tóxicas que produce la combustión. Pero los autores sostienen que alejarse del humo no elimina el daño cardiovascular.
En su lugar, los investigadores describen un "continuo de daño cardiovascular": los productos de combustión se sitúan en la parte alta, seguidos por los productos de tabaco calentado, los cigarrillos electrónicos y los productos orales de nicotina, como el tabaco de mascar y las bolsas de nicotina.
Así, aunque eliminar el humo reduce el daño cardiovascular, solo eliminar por completo la nicotina permite suprimir el riesgo cardiovascular asociado a esta sustancia.
"Los cigarrillos electrónicos y los dispositivos de tabaco calentado se comercializaron inicialmente como alternativas de menor riesgo a los cigarrillos combustibles, pero nuestros datos muestran que estos productos se sitúan en un continuo de riesgo cardiovascular, no fuera de él", afirmó Thomas Münzel, autor principal de la revisión y profesor en el University Medical Centre Mainz, en Alemania. "Eliminar la combustión reduce claramente el daño, pero no lo suprime."
El doble impacto de la nicotina
Los investigadores analizaron cómo daña la nicotina el sistema cardiovascular, siguiendo la ruta biológica desde la interacción de la nicotina con los receptores de los vasos sanguíneos hasta los procesos que pueden contribuir a la aterosclerosis, los infartos de miocardio y los ictus.
Identificaron dos mecanismos diferentes mediante los cuales la nicotina puede dañar los vasos sanguíneos.
En primer lugar, la nicotina afecta al endotelio, la fina capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos. Suprime la prostaciclina, que ayuda a que los vasos se relajen, y aumenta la endotelina 1, una potente hormona vasoconstrictora.
La nicotina también actúa directamente sobre las células musculares lisas vasculares, que controlan el diámetro de los vasos sanguíneos. Al interferir con los canales de potasio y la regulación del calcio, puede favorecer la constricción incluso cuando el revestimiento endotelial no está dañado.
Los investigadores señalan además el estrés oxidativo, la rigidez arterial y las respuestas inflamatorias como rasgos comunes de la exposición a la nicotina. La disfunción endotelial, sostienen, constituye un marcador temprano importante del daño cardiovascular.
El resultado es un sistema vascular que se contrae con mayor facilidad, se relaja con menos eficacia y es más propenso a la inflamación y a la formación de coágulos.
"Resulta evidente que la nicotina es un motor activo de la disfunción endotelial, el primer paso en el camino hacia la aterosclerosis, la hipertensión y la insuficiencia cardiaca, y que solo la abstinencia está libre de riesgo", afirmó el autor del estudio, Filippo Crea.
Las conclusiones llegan en un momento en que la UE ya se prepara para revisar a fondo su marco de control del tabaco y mientras Bruselas intenta conciliar el descenso del consumo de cigarrillos con el rápido aumento de los cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado y las bolsas de nicotina.
"La toxicidad cardiovascular de la nicotina a nivel molecular, combinada con su bien documentada y elevada capacidad para generar dependencia, refuerza la necesidad de un marco regulador coherente basado en la nicotina en lugar del actual mosaico de normas específicas para cada producto", señaló Münzel.