La relación entre el consumo de bebidas muy calientes y el cáncer de esófago ha quedado demostrada en el mayor estudio realizado hasta ahora sobre el tema.
Consumir de forma habitual té y café hirviendo podría triplicar el riesgo de desarrollar cáncer de esófago, un cáncer que se localiza en el tubo que une la garganta con el estómago, según el mayor estudio realizado hasta la fecha que establece una relación entre ambos.
Las bebidas calientes están entre las más consumidas en Europa, donde se calcula que en 2023 se bebieron de media 5,7 kg de café por persona al año.
Aunque los beneficios para la salud de las bebidas calientes se han estudiado ampliamente, sus posibles riesgos cancerígenos seguían siendo poco claros en las poblaciones occidentales, según investigadores de la Universidad de Oxford, que han publicado sus conclusiones en la revista International Journal of Cancer (fuente en inglés).
Tras un análisis de 14 años de casi un millón de hombres y mujeres de mediana edad residentes en el Reino Unido, se observó que quienes toman sus bebidas "muy calientes", categoría que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (fuente en inglés) define como 65ºC o más, tienen un riesgo casi tres veces mayor de desarrollar cáncer de esófago que quienes las beben "templadas".
También influye la cantidad, ya que tomar seis o más bebidas calientes al día aumenta el riesgo.
"Que el estudio sea tan grande refuerza claramente la evidencia de que consumir bebidas calientes y muy calientes aumenta el riesgo de desarrollar carcinoma de células escamosas del esófago (un tipo de cáncer que comienza como un crecimiento de células en la piel)", explicó a Euronews Health Keren Papier, epidemióloga nutricional del departamento de salud poblacional de la Universidad de Oxford y coautora del estudio.
La mayoría de la gente toma el café y el té a temperaturas de entre 50ºC y 60ºC (fuente en inglés), aunque esto puede variar según la región y los métodos de preparación.
Incluso cuando se añade leche, se recomienda esperar al menos unos minutos antes de beber.
"Si una bebida resulta incómoda de tomar, dejarla reposar para que se enfríe un poco hasta lo que podríamos considerar templado o caliente, en lugar de muy caliente, es una buena idea", señaló Papier.
Un cáncer poco frecuente
El cáncer de esófago tiene dos subtipos principales que describen dónde se origina el tumor, el cáncer de esófago de células escamosas y el adenocarcinoma.
En el Reino Unido presenta una tasa de incidencia desproporcionadamente alta y figura como el 14º cáncer más común del país, según Cancer Research UK (fuente en inglés). Sin embargo, el subtipo de cáncer de esófago de células escamosas, al que el estudio establece la relación, sigue siendo poco frecuente.
"El riesgo es de un 1 % de probabilidad de ser diagnosticado de este cáncer a lo largo de la vida en el Reino Unido", indicó Papier. "Pero, por supuesto, el té y el café se consumen de forma muy generalizada, así que si dejamos que la bebida se enfríe un poco, eso sería sin duda beneficioso para ayudar a prevenir que aparezca este cáncer".
Cancer Research (fuente en inglés) señala además que los principales riesgos para el cáncer de esófago relacionados con el estilo de vida siguen siendo fumar y beber alcohol, seguidos de la obesidad.
"Más allá de nuestro estudio, lo mejor es asegurarse de reducir el consumo de tabaco y quizá evitar el alcohol también ayude un poco", añadió Papier.
"Es importante tener presentes los factores de riesgo generales del cáncer, tanto para este como para otros tipos, y no olvidarlos cuando pensamos en prevención".