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¿Podría la ley de la UE contra la pornografía infantil acabar con nuestra privacidad 'online'?

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Por Alice Tidey
AP Photo/Richard Drew
AP Photo/Richard Drew   -   Derechos de autor  Euronews

Activistas defensores de la privacidad han dado la voz de alarma sobre los planes de la Comisión Europea contra la pornografía infantil y los abusos contra menores en Internet, advirtiendo que se podría iniciar una "vigilancia masiva" en la Unión Europea.

La estrategia "Mejor Internet para los niños", presentada por el ejecutivo de la UE, pide que se refuercen las salvaguardias para proteger a los niños de los contenidos nocivos en línea o de que sean captados por pederastas.

Margrethe Vestager, vicepresidenta ejecutiva del programa "Una Europa adaptada a la era digital", aseguraba en un comunicado que la estrategia se encuentra "en línea con nuestros principales valores y principios digitales". 

Llevar la lucha contra la pornografía infantil "a otro nivel"

El comisario de mercado interior Thierry Breton señalaba, por su parte, que ahora la UE "hace un llamamiento a la industria para que cumpla con su papel de crear un entorno digital seguro y adecuado a la edad de los niños, respetando las reglas de la UE".

Niels Van Paemel, asesor de política de Child  Focus Bélgica ha comentado a Euronews que la ONG "está muy satisfecha de que la Comisión lleve la lucha contra el material de pornografía infantil al siguiente nivel". 

"Está muy bien que ahora mismo se recuerde a la industria sus responsabilidades. Nos alejamos de la acción voluntaria, vigente hasta ahora y que no funcionaba. Ahora las redes sociales están obligadas a buscar proactivamente el material y a eliminar su posible explotación". 

Los contenidos problemáticos que se detecten se enviarán a un centro experto de la UE de próxima creación, así como a las autoridades nacionales, lo que, según Van Paemel, hará más transparente esta lucha y mejorará la cooperación entre las organizaciones de los Estados miembros y las fuerzas del orden.

"Socava claramente la encriptación de extremo a extremo"

Pero los expertos en derecho a la privacidad y sus activistas son mucho más críticos con el plan de la Comisión, que obliga a las empresas proveedoras de servicios a detectar, informar y eliminar contenido sobre abusos sexuales a menores cuando antes esta actividad se realizaba de forma voluntaria.

También exige la supervisión del contenido cifrado. El cifrado de extremo a extremo permite que solo el emisor y el lector de una comunicación accedan a su contenido. Las empresas tecnológicas, como Meta -matriz de Facebook- y Apple llevan años resistiéndose a la exigencia de las autoridades de crear las llamadas "puertas traseras" a los servicios encriptados.

Pero la Comisión argumenta que "si a estos servicios no se les exigiera la protección de los niños y tomar medidas contra la circulación de imágenes y vídeos de pornografía infantil a través de sus servicios, las consecuencias serían graves para los menores".

Para Zach Meyers, investigador del laboratorio de ideas Centre for European Reform (CER), el plan de la Comisión "socava claramente el cifrado de extremo a extremo":

"Una vez que exista una "puerta trasera" para socavar el cifrado, se crearán tanto nuevas vulnerabilidades de seguridad para los hackers, como la inevitable presión política para ampliar la 'puerta trasera', de modo que con el tiempo cubra más que el material de pornografía infantil".

La dificultad de detectar el acoso a menores en Internet

Esto podría llevar a algunas empresas a dejar de lado los servicios cifrados de extremo a extremo para cumplir con la legislación de la UE.

Además, se crea incertidumbre entre los agentes del sector, ya que se espera que la UE dé pronto luz verde a dos importantes instrumentos legislativos -la Ley de Mercados Digitales y la Ley de Servicios Digitales- que regularán en parte el acceso y el uso de los datos personales por parte de las empresas tecnológicas.

Durante las negociaciones con el Consejo de la UE sobre estas dos piezas legislativas clave, el Parlamento Europeo ha insistido en que se proteja el cifrado de extremo a extremo.

Además, detectar el acoso sexual a menores es mucho más difícil que detectar imágenes y vídeos dañinos, que puede hacerse en gran medida con herramientas de inteligencia artificial.

Según Meyers, "la detección de abusos sexuales a menores solo puede realizarse de forma efectiva escaneando textos entre individuos. Es necesario un alto grado de intervención humana para entender el contexto y determinar si el receptor del mensaje es un niño.

"Hacia un estado de vigilancia como el chino"

Las negociaciones interinstitucionales sobre estas propuestas se centrarán probablemente en estas dos cuestiones. 

El eurodiputado alemán y activista de los derechos civiles Patrick Breyer, del Partido Pirata, ha denunciado la legislación como un "plan de vigilancia masiva" y un "ataque de espionaje a nuestros mensajes y fotos privadas mediante algoritmos propensos a los errores" que ha descrito como "un paso de gigante hacia un estado de vigilancia al estilo chino".

"Las bandas organizadas de pornografía infantil no usan los servicios de correo electrónico o messenger, sino foros en la red oscura. Con sus planes de romper la encriptación segura, la Comisión Europea está poniendo en riesgo la seguridad general de nuestras comunicaciones privadas y redes públicas, los secretos comerciales y los secretos de Estado para complacer deseos de vigilancia a corto plazo. Abrir la puerta a los servicios de inteligencia y a los piratas informáticos extranjeros es completamente irresponsable", añadió en un comunicado.

"Los únicos vigilados van a ser los ciudadanos normales"

Un colectivo de 35 organizaciones de la sociedad civil ya pidió a la Comisión el pasado marzo, cuando la propuesta iba a ser presentada antes de ser rechazada dos veces "asegurar que la privacidad de las comunicaciones de las personas no se convierta en un daño colateral".

La organización European Digital Rights (EDRi), uno de los firmantes del comunicado, subraya a su vez que "esta ley convirtiría a la UE en un líder mundial en la vigilancia generalizada de toda la población".  También ha expresado sus dudas sobre si realmente marcará una diferencia en el control de la transmisión de material de abusos infantiles. 

"Los verdaderos criminales pueden fácilmente circunvalar la legislación simplemente trasladándose a correos hospedados por ellos mismos, la web oscura u otra jurisdicción", ha puntualizado a Euronews Thomas Lohninger, director ejecutivo de epicenter.works y vicepresidente de EDRi.

"Los únicos cuyos mensajes que al final van a ser vigilados serán los de los ciudadanos europeos normales, periodistas, médicos, abogados y denunciantes. Si esta propuesta sigue adelante, los días en los que la UE lideraba la protección de datos habrán acabado", ha alertado. 

La Comisión ha tratado de dejar de lado estas preocupaciones. La Comisaria de Interior Ylva Johansson ha asegurado a  Euronews que el ejecutivo comunitario las ha escuchado:

"Hemos establecido salvaguardias claras para que la detección sólo se permita cuando haya una orden al respecto y es necesario que haya una consulta previa con las autoridades de protección de datos".

La necesidad de un acuerdo con la industria

En su comunicación, la Comisión también afirmó estar colaborando estrechamente con la industria, las organizaciones de la sociedad civil y el mundo académico para "apoyar la investigación que identifique soluciones técnicas para que las empresas las apliquen de forma viable y legal y detectar los abusos sexuales a menores en las comunicaciones electrónicas cifradas de extremo a extremo, respetando totalmente los derechos fundamentales".

Ahora es el momento de que las instituciones de la UE lleguen a acuerdos, puesto  que la ley temporal que permite a las tecnológicas escanear voluntariamente los contenidos de sus usuarios para informar sobre material de pornografía infantil expira dentro de seis meses. 

El no llegar a un pacto supondría que las plataformas de Internet dejarían de tener una base legal para desarrollar su trabajo y podrían optar por dejarlo en lugar de arriesgarse a quedar expuestos a procedimientos legales.