La UE "decepcionada" ante la falta de ambición en el texto final de la COP27

Access to the comments Comentarios
Por Jorge Liboreiro
Frans Timmermans era el principal negociador de la UE en la COP27.
Frans Timmermans era el principal negociador de la UE en la COP27.   -   Derechos de autor  Peter Dejong/Copyright 2022 The AP. All rights reserved

La Unión Europea no oculta su decepción con el acuerdo climático alcanzado en la COP27 y ha criticado su falta de ambición y ha advertido de la posibilidad cada vez más lejana de mantener el calentamiento global por debajo del objetivo de 1,5 °C.

"Hemos tratado algunos de los síntomas pero no hemos curado al paciente de la fiebre", ha lamentado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una breve declaración tras el acuerdo. El vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, que ha dirigido las negociaciones en nombre de la UE, ha sido más claro y no ha dejado dudas sobre su frustración. El acuerdo final "no aporta suficientes esfuerzos añadidos por parte de los principales emisores para aumentar y acelerar sus recortes de emisiones. No aporta un mayor grado de confianza en que alcanzaremos los compromisos asumidos en el Acuerdo de París y en Glasgow el año pasado", ha asegurado Timmermans durante la sesión plenaria de clausura de la cumbre.

"No aborda la enorme brecha entre la ciencia climática y nuestras políticas climáticas", ha dicho el político europeo.

Pérdidas y daños

El principal resultado de la cumbre ha sido un acuerdo histórico para crear un nuevo fondo para pérdidas y daños, las compensaciones financieras para los países más afectados por la crisis climática. El avance ha puesto fin a más de 30 años de reivindicaciones de las naciones vulnerables, que sufren de forma desproporcionada los fenómenos meteorológicos extremos a pesar de su limitado papel en la emisión de gases de efecto invernadero.

"La creación de un fondo no consiste en repartir caridad. Es claramente un anticipo de la inversión a largo plazo en nuestros futuro conjunto", ha argumentado Sherry Rehman, ministra del clima de Pakistán.

La Unión Europea llegó a la COP27 de Sharm El-Sheikh (Egipto) con la intención de oponerse a la creación de un fondo separado para pérdidas y daños, temiendo que abriera las puertas a interminables reclamaciones legales.

Pero a medida que las frenéticas negociaciones se acercaban a su fin sin que hubiera una resolución a la vista, la UE cedió por sorpresa: levantaría su línea roja, que había mantenido durante mucho tiempo, sobre las pérdidas y los daños sólo si todos los demás países actualizaban y reforzaban sus políticas climáticas, incluyendo el alcanzar el pico de emisiones para 2025.

Pero no fue así.

Lo que el bloque ha obtenido a cambio ha sido, en palabras de Ursula von der Leyen, un "pequeño paso adelante" hacia la justicia climática que se queda corto a la hora de abordar la causa fundamental de la crisis: la quema generalizada de combustibles fósiles.

Los países no han ofrecido ningún nuevo compromiso importante en materia de mitigación en comparación con los asumidos el año pasado en Glasgow, a pesar del informe publicado el mes pasado por Naciones Unidas que concluía que no había una "vía creíble" para mantener el objetivo de 1,5°C. Las temperaturas globales ya se sitúan en torno a 1,2ºC por encima de los niveles preindustriales y se espera que los compromisos actuales las lleven hasta los 2,5ºC, un umbral que desencadenaría acontecimientos catastróficos de alcance impensable.

Pero la oferta de última hora de la UE de financiar las pérdidas y los daños no ha recibido la respuesta que esperaban los diplomáticos. El pico de emisiones de 2025 exigido por el bloque se quedó en nada, dejando el objetivo de los 1,5°C pendiente de un hilo. "Estamos decepcionados por la falta de ambición en la cuestión esencial de la reducción de los gases de efecto invernadero", ha declarado Agnes Pannier-Runacher, ministra de Energía de Francia.

Mientras tanto, una demanda para reducir progresivamente todos los combustibles fósiles -no sólo el carbón, como se acordó en Glasgow, sino también el petróleo y el gas- apoyado por la UE y la India, fue finalmente bloqueado por grandes emisores, como Arabia Saudí y Rusia, y otras naciones en desarrollo que desean exprimir sus recursos sin explotar.

"Es más que frustrante ver cómo algunos de los principales países emisores y productores de petróleo impiden la adopción de medidas de mitigación y la eliminación progresiva de las energías fósiles. Como resultado, el mundo pierde un tiempo precioso hacia la senda de los 1,5 grados", ha lamentado Annalena Baerbock, ministra de Asuntos Exteriores de Alemania.

Para sorpresa de muchos analistas, el texto final habla de tecnologías de "bajas emisiones" para reducirlas, un término vago que podría utilizarse como resquicio para proteger futuras inversiones en proyectos de gas.

En su discurso en la sesión plenaria de clausura, Timmermans ha adoptado un tono crítico al afirmar que el acuerdo final pone "barreras innecesarias" en el camino hacia los 1,5 °C y permite a los países "esconderse de sus responsabilidades". El vicepresidente de la Comisión ha instado entonces a la comunidad internacional a "aprovechar la oportunidad" durante los próximos 12 meses para garantizar que la COP28 de Dubai arroje un resultado más contundente.

La cumbre del próximo año será clave para determinar quién paga el fondo de pérdidas y daños y quién se beneficia de él. La UE y Estados Unidos están decididos a que China, el mayor emisor del mundo, pague parte de la factura. "Sabemos que el coste de la inacción es mucho mayor que el de la acción", ha dicho Timmermans. "Ya hemos perdido mucho tiempo. Y nuestra gente y el planeta no tienen más tiempo que perder".