Newsletter Newsletters Events Eventos Podcasts Videos Africanews
Loader
Encuéntranos
Publicidad

Así han sido los 73 años de enemistad entre EE.UU e Irán que han llevado al ataque actual

EE.UU. vs Irán, un conflicto que lleva más de 70 años en el aire.
EE.UU. vs Irán, un conflicto que lleva más de 70 años en el aire. Derechos de autor  Generada por IA Z-Image
Derechos de autor Generada por IA Z-Image
Por Jesús Maturana
Publicado Ultima actualización
Compartir Comentarios
Compartir Close Button

Los más 70 años de hostilidad acumulada entre Irán y EE.UU. han desembocado en este momento en un ataque sobre Irán. Esta es la historia de revoluciones, rehenes, sanciones, asesinatos y bombas que ha definido la geopolítica del Oriente Medio moderno.

Hoy, 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel han lanzado ataques militares contra Irán. Las explosiones han sacudido Teherán. El presidente Donald Trump ha anunciado el inicio de "operaciones de combate mayores".

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

1953: El pecado original de la CIA

Para entender el odio que hoy sacude Oriente Medio, hay que retroceder no a 1979, sino a una madrugada de agosto de 1953. La enemistad entre Estados Unidos e Irán no nació de la nada: tiene raíces más profundas, más vergonzosas para Washington, que la crisis de los rehenes que suele citarse como punto de partida.

Mohammad Reza Pahleví, el Sha de Irán, llevaba años siendo criticado por los nacionalistas iraníes por gobernar bajo la influencia directa de Reino Unido y Estados Unidos, dos potencias que veían en Irán, sobre todo, un inmenso depósito de petróleo que convenía mantener bajo control.

El primer ministro Mohammad Mosaddeq representaba exactamente lo contrario: era el líder del movimiento de nacionalización del petróleo iraní, un hombre elegido democráticamente que se atrevió a arrebatar a los intereses angloamericanos el control de los hidrocarburos de su país.

El 19 de agosto de 1953, Mosaddeq fue derrocado en un golpe de Estado organizado por la CIA bajo el nombre en clave de Operación Ajax. Washington y Londres financiaron, coordinaron y ejecutaron la caída del único gobierno democrático que Irán había tenido en su historia moderna, para devolver el trono a un Sha dispuesto a mantener abierto el grifo del petróleo.

Mosaddeq fue juzgado ante un tribunal militar por "traición", condenado a tres años de prisión y mantenido después bajo arresto domiciliario hasta su muerte en su pueblo natal de Ahmad Abad. Para millones de iraníes, aquel golpe fue la prueba definitiva de que Estados Unidos no era un aliado sino un amo imperial.

Paradójicamente, apenas cuatro años después de aquella intervención, los dos países firmaron un acuerdo de cooperación nuclear civil. En 1957, Washington se comprometió a ayudar a Irán a desarrollar energía nuclear para uso pacífico. Diez años más tarde, en 1967, Estados Unidos le donó a Irán un reactor de investigación nuclear.

Y en 1968, ambas naciones firmaron juntas un acuerdo de no proliferación de armas nucleares, en virtud del cual Teherán se comprometía a mantener su programa estrictamente civil. La misma potencia que había destruido su democracia le tendía ahora la mano para construir centrales atómicas.

La ironía histórica no se perdería en la memoria iraní: décadas después, ese mismo programa nuclear, iniciado con tecnología y bendición estadounidense, se convertiría en el principal detonante de la crisis actual.

1979: La revolución que lo cambió todo

Todo comenzó con una revolución y una humillación. En enero de 1979, el Sha Mohammad Reza Pahlavi, aliado incondicional de Washington durante décadas, huía de Irán ante el empuje de las protestas populares. El ayatolá Ruhollah Jomeiní regresaba del exilio para proclamar la República Islámica. El mundo que Estados Unidos conocía en la región se derrumbaba de golpe.

Siete meses después, el 4 de noviembre de 1979, un grupo de estudiantes iraníes irrumpió en la embajada estadounidense en Teherán exigiendo la extradición del Sha, que se encontraba en Estados Unidos recibiendo tratamiento médico. Tomaron como rehenes a 52 ciudadanos americanos. La crisis duraría 444 días, una eternidad política que marcaría de forma indeleble la psique de ambas naciones.

Washington rompió relaciones diplomáticas con Teherán en abril de 1980. Nueve meses más tarde se liberó al último rehén, pero la herida nunca cicatrizó. Ambos países llevan desde entonces sin embajadores, sin línea directa, sin la arquitectura mínima de la diplomacia normal. Toda negociación entre ellos ha debido realizarse a través de intermediarios, Omán, Suiza, Qatar, como si se tratara de dos potencias de otra era que aún no han firmado el armisticio.

Los años 90 y la consolidación del aislamiento

A lo largo de los años noventa, Washington fue estrechando el cerco económico sobre Irán. El presidente Bill Clinton anunció el 30 de abril de 1995 un embargo total sobre el comercio y la inversión con la república islámica, acusándola de financiar el terrorismo internacional. La lista de grupos que Washington atribuía a la influencia de Teherán era larga: Hezbolá en el Líbano, Hamás y la Yihad Islámica Palestina en los territorios palestinos.

Las sanciones no lograron aislar completamente a Irán, pero sí sometieron a su economía a una presión crónica que, décadas después, seguiría siendo el principal instrumento de coerción estadounidense.

2002: El "eje del mal" y el programa nuclear

El 29 de enero de 2002, cuatro meses después de los atentados del 11-S, el presidente George W. Bush pronunció ante el Congreso las palabras que definirían una era: Irán, Irak y Corea del Norte formaban un "eje del mal", regímenes que apoyaban el terrorismo y amenazaban la paz mundial. Para Teherán, aquella declaración era una declaración de guerra encubierta.

Casi simultáneamente, la comunidad internacional comenzaba a descubrir la magnitud real del programa nuclear iraní. Instalaciones no declaradas. Centrifugadoras ocultas. En 2005, el presidente Mahmoud Ahmadineyad anunció el fin de la moratoria sobre el enriquecimiento de uranio.

Teherán insistía en que su programa tenía fines exclusivamente civiles, pero un informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de 2011 recogería inteligencia "ampliamente creíble" según la cual Irán había llevado a cabo actividades relevantes para el desarrollo de un dispositivo nuclear explosivo hasta al menos 2003.

2015-2018: El acuerdo nuclear y su destrucción

Tras años de negociaciones, en julio de 2015 se alcanzó en Viena uno de los acuerdos diplomáticos más complejos de la historia reciente. El llamado JCPOA vinculaba a Irán con las seis grandes potencias, China, Francia, Alemania, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos, en un pacto que limitaba el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de las sanciones más duras. La ONU lo respaldó. Parecía el principio del deshielo.

Duró poco. En mayo de 2018, el presidente Trump anunció la retirada unilateral de Estados Unidos del acuerdo, calificándolo de "desastroso". Washington reimplantó las sanciones con una dureza sin precedentes, apuntando no solo a Irán sino a cualquier empresa u país que hiciera negocios con él.

Un año después, Teherán comenzó a incumplir progresivamente sus compromisos bajo el pacto. El acuerdo quedó en papel mojado. En septiembre de 2025, las sanciones de la ONU fueron reimuestas y el texto expiró en octubre.

2019-2020: Terrorismo de Estado y represalias

En abril de 2019, la administración Trump dio un paso sin precedentes al designar a los Guardianes de la Revolución, el cuerpo de élite de las fuerzas armadas iraníes, como organización terrorista. Era la primera vez que Estados Unidos aplicaba esa etiqueta a una rama de las fuerzas armadas de un Estado soberano.

El 3 de enero de 2020, un dron estadounidense mató en el aeropuerto de Bagdad al general Qasem Soleimani, el hombre más poderoso de Irán después del Líder Supremo, arquitecto de la influencia regional de Teherán y comandante de la Fuerza Quds.

Trump aseguró que Soleimani planeaba un ataque "inminente" contra diplomáticos y fuerzas estadounidenses en Iraq. Irán respondió con misiles balísticos contra bases iraquíes que albergaban tropas norteamericanas. El mundo contuvo el aliento ante la posibilidad de una guerra abierta. No llegó, pero la línea roja había sido cruzada en ambas direcciones.

2023-2025: Proximidad de una guerra total

El ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, que mató a unas 1.200 personas y tomó 251 rehenes, desencadenó una espiral de consecuencias que llegaría hasta las propias instalaciones nucleares iraníes. Iran, que había armado y financiado a Hamás durante años, vio cómo su red de aliados regionales, el llamado "Eje de la Resistencia", entraba en acción:

  • Los hutíes en Yemen atacaron el tráfico marítimo en el Mar Rojo en el que analistas navales estadounidenses describieron como el combate más intenso de la US Navy desde la Segunda Guerra Mundial
  • Hezbolá disparó cohetes desde el Líbano
  • Las milicias iraníes atacaron bases estadounidenses en Irak y Siria más de doscientas veces.

En 2024 la confrontación entre Israel e Irán pasó de indirecta a directa, con intercambios de ataques entre ambos países. Y en junio de 2025, durante los doce días de guerra entre Israel e Irán, Estados Unidos atacó tres instalaciones nucleares iraníes el 21 de junio.

Trump declaró que los emplazamientos habían sido "destruidos", aunque el alcance real de los daños siguió siendo materia de debate. El Eje de la Resistencia, debilitado, apenas pudo responder.

2026: La armada y el día del juicio: "El rugido del león / Furia Épica"

Irán salió dañada pero no derrotada de la guerra de 2025. Con una economía devastada, inflación del 60%, el rial en mínimos históricos de 1,42 millones por dólar, y la infraestructura militar en reconstrucción acelerada, el régimen del ayatolá Ali Jamenei se enfrentaba también a una crisis interna de proporciones históricas.

El 28 de diciembre de 2025, el derrumbe de la moneda iraní desató protestas masivas en los principales mercados de Teherán. En enero de 2026, el príncipe heredero iraní en el exilio llamó a la movilización y millones de personas respondieron.

El régimen apagó internet y las comunicaciones internacionales. La represión fue brutal: distintos informes apuntaron a decenas de miles de civiles muertos a manos de las fuerzas de seguridad y los Guardianes de la Revolución.

Trump reaccionó amenazando con intervenir militarmente para defender a los manifestantes, aunque el foco de sus advertencias pronto derivó hacia el programa nuclear. El 28 de enero declaró en Truth Social que "una enorme armada se dirige hacia Irán".

Washington desplegó los grupos de combate de los portaviones USS Abraham Lincoln y USS Gerald Ford en la región, junto a decenas de cazas, aviones cisterna y sistemas de Defensa antiaérea, en el mayor despliegue aeronaval en Oriente Medio desde la invasión de Irak en 2003.

Se abrió una última ventana diplomática. Bajo mediación omaní, ambas partes retomaron contactos indirectos en febrero. Washington exigía enriquecimiento cero, fin del programa de misiles balísticos y ruptura de lazos con grupos armados de la región. Teherán quería limitar las conversaciones únicamente al expediente nuclear.

El 3 de febrero, seis lancha rápidas de los Guardianes de la Revolución intentaron interceptar el petrolero Stena Imperative en el Estrecho de Ormuz; un F-35 estadounidense derribó un dron iraní Shahed 139 que se aproximaba al Abraham Lincoln.

Las rondas de conversaciones en Omán y Ginebra, al menos dos en febrero, no produjeron acuerdo. El 19 de febrero, Trump advirtió que daba "diez, 15 días como máximo" antes de que "ocurran cosas malas". El OIEA confirmó el 27 de febrero que no podía verificar si Irán había suspendido realmente sus actividades de enriquecimiento.

Hoy, 28 de febrero de 2026, el tiempo se ha agotado. Estados Unidos e Israel han lanzado sus ataques en lo que Israel ha denominado la Operación Rugido de León . EE.UU. la ha denominado Operación Furia Épica.

Las sirenas suenan sobre Teherán. 47 años después de aquella mañana en que los estudiantes tomaron la embajada y el mundo cambió, la enemistad más larga y más peligrosa de la política exterior norteamericana ha llegado a su punto más crítico. Determinará el futuro de los más de 85 millones de iraníes y la estabilidad en Oriente Medio.

Ir a los atajos de accesibilidad
Compartir Comentarios

Noticias relacionadas

EE.UU. e Israel lanzan ataques contra Irán: Lo que ha sucedido hasta ahora

Cómo el ataque de EE.UU. a Irán podría hacer que llenar el depósito cueste el doble que ahora

Irán ahorca a un joven campeón de lucha libre en una ejecución colectiva por las protestas de enero